La Paloma no tiene “aguas muertas”: de qué trata el bombeo anunciado por el Gobierno

La grave crisis hídrica en la provincia de Limarí en Chile ha llevado a las autoridades gubernamentales a anunciar un conjunto de medidas para hacer frente a la situación. El embalse La Paloma, un elemento crucial en el suministro de agua de la región, se encuentra actualmente a sólo un 1% de su capacidad, lo que ha llevado a las autoridades a tomar medidas para garantizar el consumo humano de agua y mitigar las consecuencias de la falta de recursos hídricos en la producción agropecuaria de la provincia.

Durante la reciente reunión del Comité de Gestión de Riesgo de Desastres (COGRID), el delegado presidencial regional, Galo Luna, anunció varias estrategias para el aprovechamiento de aguas subterráneas, así como la habilitación de zanjas de drenaje y conducción del embalse La Paloma y el bombeo de “aguas muertas” en caso de que el nivel del embalse llegue a bajos extremos.

Luna explicó: “El próximo mes se entregarán dos zanjas de drenaje y conducción del embalse La Paloma en el río Huatulame y río Grande, más una zanja de drenaje en el río Limarí aguas abajo y la conducción de más de un kilómetro aguas arriba de este embalse. Y si llega un volumen mínimo, contaremos con bombeo de aguas muertas desde La Paloma”.

Estas declaraciones, sin embargo, fueron recibidas con sorpresa por la Junta de Vigilancia del Río Limarí, que sostiene que el embalse La Paloma no tiene “aguas muertas”. Según José Eugenio González, presidente de la junta, “en el embalse La Paloma, a diferencia de otros embalses, no hay aguas muertas. Tiene válvulas de fondo, y cuando eso ocurre, no hay aguas muertas, porque las aguas del fondo tienen salida”.

González calificó la propuesta de bombeo de agua como “irracional”, citando los costos asociados y la existencia de un sistema ya en funcionamiento para aprovechar estas aguas. “Es sacarle plata del bolsillo a los chilenos para obras que no tienen sentido, a mi juicio”, indicó.

A pesar de las críticas, Luna mantuvo que el bombeo de aguas muertas como parte de las medidas de respuesta a la crisis hídrica se debe a una cuestión de eficiencia. Reconoció que técnicamente el embalse La Paloma no tiene aguas muertas, pero argumentó que el método de evacuación actual no es eficiente, ya que se pierde una gran cantidad de agua que escurre por el río Limarí. Según Luna, esta pérdida se podría evitar si se instala un sistema de bombeo y se conduce el agua por un canal completamente sellado.

En cuanto al estado actual del embalse La Paloma, el coordinador general del laboratorio PROMMRA, Mauricio Cortés, declaró que la situación de almacenamiento es “crítica”. Actualmente, el embalse almacena sólo un 1% de agua, equivalente a unos 7,8 millones de metros cúbicos, mientras que la demanda en Ovalle es de aproximadamente 12 millones de metros cúbicos al año.

Cortés también se refirió a las zanjas de drenaje propuestas como una medida efectiva para acelerar el movimiento del agua hacia la laguna del embalse. Aclaró que el término “aguas muertas” se refiere generalmente a aquella agua que está debajo del punto de captación para extraer agua desde los embalses. En el caso de La Paloma, sin embargo, el agua puede fluir completamente debido a las válvulas de fondo, lo que hace innecesario el bombeo. Sin embargo, el experto advirtió que el agua podría evaporarse y perderse si no se mueve rápidamente hacia el embalse a través de las zanjas de drenaje.

La crisis hídrica en la provincia de Limarí destaca la importancia de la gestión eficiente de los recursos hídricos y la necesidad de estrategias de adaptación creativas para enfrentar los desafíos del cambio climático y la variabilidad del agua. A medida que la región lucha por mantener su suministro de agua, las autoridades y expertos locales continuarán explorando soluciones para garantizar el acceso sostenible al agua para las generaciones futuras.

Deja una respuesta