Los Juegos Olímpicos y las rondas clasificatorias para próximos eventos deportivos están a la vuelta de la esquina. Es un momento crucial en el baloncesto y en este contexto, el proceso de nacionalizaciones express no ha disminuido su ritmo habitual. Este fenómeno, que podría haber sido una excepción, se ha transformado en una rutina.
Este proceso es posible gracias a la flexibilidad otorgada por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), que permite a los equipos contar con una jugadora nacionalizada en su plantilla para cada campeonato. A lo largo de los últimos dos años, hemos presenciado una serie de movimientos de jugadoras, algunas motivadas por sus raíces o infancia, mientras que otras no tienen vínculos previos con sus nuevos países.
Alexis Peterson, jugadora estadounidense, ha sido nacionalizada por Alemania. Dos factores clave han guiado esta decisión. En primer lugar, aunque Alemania cuenta con la mejor generación de su historia, necesitaba reforzar su plantilla con jugadoras exteriores y, más específicamente, con directoras de juego. En segundo lugar, Alemania participará en sus primeros Juegos Olímpicos en 2024, será anfitriona del EuroBasket 2025 y organizará el Mundial 2026.
Jessica Shepard, también procedente de Estados Unidos, ha sido nacionalizada por Eslovenia. Shepard ha estado compitiendo en Reyer Venezia en el pasado reciente, pero su unión ha sido con Eslovenia. Este país quedó eliminado en el último EuroBasket, pero estuvo cerca de dar el salto que necesita. Shepard, con su incorporación, debería representar un impulso significativo de cara al futuro.
Otra jugadora de Estados Unidos, Megan Gustafson, ha sido nacionalizada por España en 2023. Sin embargo, su debut se produjo en el Preolímpico de 2024 debido a la escasez de tiempo entre la finalización del papeleo y el EuroBasket. Aunque Gustafson consiguió el billete a los Juegos Olímpicos con España, su presencia no está garantizada. La vuelta de Astou Ndour podría significar el regreso a la normalidad que ha predominado en el baloncesto español en la última década.
Durante los últimos dos años, también han tenido lugar otras nacionalizaciones. Entre ellas destacan la de Brianna Fraser (Estados Unidos a Azerbaiyán), Stephanie Mavunga (Estados Unidos a Polonia), Aisha Sheppard (Estados Unidos a Jordania), y Teaira McCowan (Estados Unidos a Turquía), entre otras.
Mientras tanto, en el ámbito de los clubes, el Panathinakos se ha proclamado campeón de la Euroliga trece años después. El equipo griego, liderado por el entrenador Ergin Ataman y el base Kostas Sloukas, derrotó al Real Madrid en la final de Berlín’24.
Por otro lado, el Valencia Basket femenino ha logrado un éxito notable con su triple nacional. El equipo español se benefició de la milagrosa canasta de Gracia Alonso de Armiño, que clasificó a la Selección 3×3 para los Juegos Olímpicos.
En la ACB, el Leyma Coruña ha conseguido el ascenso, mientras que el Obradoiro ha descendido. La balanza del baloncesto nunca deja de oscilar, y estas nacionalizaciones y resultados son solo un reflejo de la dinámica y la competitividad inherente a este emocionante deporte.
