Los alunizajes: Una técnica delictiva que implica múltiples crímenes y diversos actores, afectando gravemente a los comerciantes locales


Los alunizajes, una modalidad delictiva que ha cobrado notoriedad en los últimos años, representan una amenaza creciente para los comerciantes de diversas zonas. Este método criminal, que consiste en estrellar vehículos contra escaparates de tiendas para robar en su interior, no solo implica una serie de delitos complejos, sino que también involucra a un variado elenco de protagonistas. El impacto de estos actos no se limita únicamente al robo de mercancías; los daños materiales y el clima de inseguridad generado afectan profundamente a la comunidad comercial.

En los últimos meses, la frecuencia de estos incidentes ha aumentado de manera alarmante, provocando pérdidas millonarias y dejando a muchos comerciantes al borde de la quiebra. Los alunizajes, que en su origen se consideraban una táctica esporádica y de menor envergadura, se han convertido en una estrategia recurrente para bandas organizadas. El término "alunizaje" se deriva de la idea de una nave espacial que aterriza de manera abrupta, una metáfora que describe gráficamente la violencia y la rapidez con la que se perpetran estos asaltos.

Uno de los elementos más inquietantes de esta técnica es la coordinación y la planificación que requieren. Los delincuentes suelen utilizar vehículos robados, que son estrellados contra las fachadas de los establecimientos seleccionados. Esta acción violenta no solo permite entrar rápidamente al local, sino que también causa destrozos significativos, lo que incrementa el coste total del delito. Una vez dentro, los ladrones tienen escasos minutos para apropiarse de la mayor cantidad de bienes posible antes de que lleguen las autoridades.

La elección de los vehículos no es aleatoria. Los delincuentes prefieren automóviles con una estructura robusta, capaces de soportar el impacto y atravesar las barreras de seguridad. Tras el robo, estos coches suelen ser abandonados o incendiados para eliminar cualquier rastro que pueda llevar a la identificación de los perpetradores. Esta práctica no solo complica la labor de las fuerzas de seguridad, sino que también representa un riesgo adicional para la ciudadanía, ya que estos vehículos pueden causar accidentes graves durante las persecuciones.

Los alunizajes no son delitos aislados; suelen estar vinculados a redes criminales más amplias que operan en diversas áreas delictivas. Estas bandas organizadas cuentan con una jerarquía definida y roles específicos para cada miembro, desde los que ejecutan el asalto hasta los que se encargan de la distribución y venta de la mercancía robada. La implicación de estas redes delictivas complejiza la lucha contra los alunizajes, ya que no se trata de individuos actuando de manera independiente, sino de grupos con recursos y conocimientos para evadir la acción policial.

Además del robo y los daños materiales, los alunizajes tienen un impacto psicológico significativo en los comerciantes y en la comunidad en general. La sensación de vulnerabilidad y la percepción de inseguridad pueden llevar a una disminución de la actividad comercial, ya que tanto comerciantes como clientes temen ser víctimas de estos actos violentos. En muchos casos, los comerciantes se ven obligados a incrementar sus medidas de seguridad, lo que supone un coste adicional y, en ocasiones, puede no ser suficiente para disuadir a los delincuentes.

Las autoridades han implementado diversas estrategias para combatir esta modalidad delictiva, desde el incremento de patrullajes en zonas comerciales hasta la instalación de cámaras de vigilancia y el fortalecimiento de las barreras físicas en los establecimientos. Sin embargo, la naturaleza rápida y violenta de los alunizajes dificulta la prevención y la captura de los responsables. La colaboración entre comerciantes y fuerzas de seguridad es fundamental para desarrollar estrategias más efectivas que puedan reducir la incidencia de estos delitos.

En este contexto, es crucial que los comerciantes se mantengan informados y adopten medidas preventivas. Algunas recomendaciones incluyen la instalación de bolardos o barreras físicas que dificulten el acceso de vehículos a las fachadas, el uso de sistemas de alarma y vigilancia conectados directamente con las autoridades y la revisión periódica de las medidas de seguridad. Además, la creación de asociaciones de comerciantes puede ser una herramienta valiosa para compartir información y coordinar esfuerzos en la prevención de delitos.

Es importante destacar que los alunizajes no solo afectan a las grandes ciudades; esta modalidad delictiva también se ha expandido a áreas suburbanas y rurales, donde la percepción de seguridad suele ser mayor. Esta expansión geográfica indica que los delincuentes están en constante búsqueda de objetivos vulnerables y subraya la necesidad de una acción coordinada a nivel regional y nacional para combatir este fenómeno.

El impacto económico de los alunizajes es considerable. Los costos de reparación de los daños materiales, la pérdida de mercancía y la disminución de las ventas pueden poner en riesgo la viabilidad de negocios pequeños y medianos. En algunos casos, los seguros comerciales pueden cubrir parte de las pérdidas, pero no siempre son suficientes para compensar el total del daño. Además, las primas de seguros pueden aumentar tras un incidente de alunizaje, lo que representa otro golpe financiero para los comerciantes.

Para abordar de manera integral el problema de los alunizajes, es necesario un enfoque multidimensional que incluya la prevención, la represión y la rehabilitación. Las políticas de seguridad deben estar acompañadas de programas sociales que aborden las causas subyacentes del delito, como la falta de oportunidades económicas y educativas. Asimismo, la reintegración de los delincuentes a la sociedad es un aspecto crucial para reducir la reincidencia y fomentar una cultura de legalidad.

En conclusión, los alunizajes representan una amenaza compleja y multifacética para los comerciantes y la comunidad en general. La violencia y la rapidez con la que se perpetran estos delitos, junto con la implicación de redes criminales organizadas, dificultan su prevención y represión. Sin embargo, la colaboración entre autoridades, comerciantes y sociedad civil es esencial para desarrollar estrategias efectivas que puedan mitigar el impacto de este fenómeno delictivo. La implementación de medidas de seguridad, la creación de asociaciones de comerciantes y el desarrollo de políticas integrales son pasos fundamentales para proteger a los negocios locales y preservar la seguridad comunitaria.

Los alunizajes: la técnica que implica varios delitos y diversos protagonistas y que ha afectado a comerciantes de la zona

En enero de 2018, la conurbación de La Serena y Coquimbo experimentó una alarmante ola de robos bajo la modalidad de alunizaje. Ese mes, hasta 12 asaltos con esta técnica se registraron en la región, dejando a las autoridades y locatarios en busca de estrategias para contener el fenómeno antes de que se saliera de control.

La técnica del alunizaje consiste en robar uno o dos vehículos, estrellar uno de ellos contra el local seleccionado como víctima y luego escapar con mercancías y dinero en efectivo. A través de la prevención, investigación, persecución y detención de los responsables, se logró disminuir drásticamente la incidencia de estos asaltos, aunque erradicarlos por completo ha sido un desafío constante.

Las autoridades policiales e investigativas han aprendido varias cosas en su lucha contra este flagelo. Aunque no se trata de mafias organizadas, las denominan redes delincuenciales. El alunizaje es un delito estacional que puede aumentar y disminuir según el mes.

En junio de este año, un millonario robo mediante alunizaje ocurrió en un local del sector Santa Ana de El Romero en La Serena, siendo la tercera vez que los delincuentes atacaban el mismo negocio. En esa ocasión, se llevaron carne, cigarros y otras especies, como máquinas. Un mes después, la tienda Tonino Motors, ubicada en Balmaceda, fue el objetivo, y los delincuentes se llevaron indumentaria de motos, incluyendo cascos, guantes, ropa y maletas.

Según registros oficiales, en el último tiempo se han registrado 13 robos con la modalidad del alunizaje en el área metropolitana de Coquimbo: nueve en La Serena y cuatro en la comuna puerto.

El general en retiro de Carabineros y ex jefe de la IV Zona Policial, Jorge Tobar, experto en seguridad, recordó que entre los años 2015 y 2020 hubo una gran proliferación de delitos con esta técnica. El alunizaje puede describirse como robos con fuerza en lugar no habitado, en el que se usa un vehículo para derribar la estructura de entrada de un local comercial, permitiendo que un grupo de sujetos ingrese y desvalije el negocio, utilizando el mismo vehículo para huir.

Tobar indicó algunas de las medidas públicas y privadas que se tomaron para disminuir este tipo de delitos. En seguridad privada, se innovó con la instalación de estructuras pilotes delante de los locales, impidiendo el ingreso de los vehículos, lo que contribuyó a una significativa reducción de estos eventos. En el sector público, se realizaron diligencias investigativas y se abrió una arista de foco delictivo dedicada a perseguir a los autores de alunizajes, lo que llevó a la identificación y detención de gran parte de los integrantes de estos grupos delictivos.

Tobar explicó que, aunque en algún momento estos delitos pudieron haber respondido a crimen organizado, en otros casos se trataba de crimen no organizado, en el que un grupo de sujetos se concertaba para robar un vehículo y, a partir de ese robo, generaban el evento delictivo. Señaló que cuando la banda pertenece a un grupo organizado, cada integrante tiene una jerarquía y cumple un rol específico, con edades que pueden ir desde los 18 hasta los 50 años. Sin embargo, en los grupos eventuales, los delincuentes suelen ser más jóvenes, rondando entre los 18 y los 25 años.

La frontera entre el delito organizado y el delito común puede ser difusa. Muchas bandas criminales aspiran a ser crimen organizado, pero no lo son. Que varias personas se organicen para cometer un robo no los convierte en crimen organizado, ya que se necesitan otros factores. La droga es un detonante importante en el tema de los alunizajes, ya sea porque los delincuentes estén bajo su efecto o porque con lo robado buscan surtirse de estupefacientes.

En cuanto al perfil de las víctimas, Tobar señaló que son negocios de todos los tamaños, no necesariamente manejan dinero en efectivo, sino mercancías de fácil reducción en los mercados informales, como vestuario, cigarros, alimentos y herramientas.

Desde el Ministerio Público, se indicó que el alunizaje como delito no está tipificado en el Código Penal, sino que se considera un concurso de delitos, es decir, que se cometen uno tras otro. Actualmente, ciertos hechos vinculados a alunizajes están siendo investigados por la misma unidad del Ministerio Público en el foco llamado “Foco Regional de Series de Robos de Connotación y Armas de Fuego Vinculadas”.

El Fiscal jefe de la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativos de la Fiscalía Regional, Eduardo Yáñez, señaló que el fenómeno del alunizaje es estacional, con periodos de tiempo en que se dan series reiteradas de delitos en locales comerciales, principalmente de La Serena y Coquimbo, y luego descienden en ocurrencia. En cuanto a la organización, son redes delictuales más que bandas específicas. No hay una banda específica integrada por determinados sujetos que se repitan en uno u otro caso, sino que son grandes redes de sujetos que se conocen entre ellos y se organizan para acometer en contra de locales comerciales. Por lo general, roban un vehículo motorizado de grandes dimensiones, como una camioneta, y un segundo vehículo de menores dimensiones. El primero lo utilizan para irrumpir contra el cierre perimetral, ventanales o rejas, y el segundo para cargarlo con las especies y huir.

Yáñez agregó que, en cuanto a las penas que podrían enfrentar los delincuentes, se podrían determinar como delitos con penalidad intermedia. Los concursos o series de delitos incluyen el robo de vehículo motorizado y la receptación de vehículos motorizados, que conlleva una pena de tres años y un día a cinco años de privación de libertad. En tanto, el delito de robo en lugar no habitado tiene una pena que va de los 541 días de presidio menor en su grado medio a cinco años de presidio menor en su grado máximo.

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