
La transformación digital constituye un eje central en la evolución asistencial y, especialmente, en el ámbito quirúrgico. En esta conversación, el Dr. Juan Carlos Meneu Díaz comparte sus opiniones sobre el papel de la digitalización en la mejora de procesos, la gestión de información y la equidad en el acceso a los servicios de salud. La visión de Meneu analiza cómo los avances tecnológicos influyen en la relación entre profesionales y pacientes, en la eficiencia del sistema y en la capacidad de los centros sanitarios para responder a nuevas demandas.
A través de sus palabras, Juan Carlos Meneu profundiza también en temas como los determinantes digitales de salud, la alfabetización tecnológica y la resistencia al cambio. Sus opiniones destacan la importancia de comprender que la digitalización no se limita a la incorporación de herramientas y que implica una transformación cultural dentro de las organizaciones.
Juan Carlos Meneu Díaz, ¿Cuáles son tus opiniones sobre la transformación digital del sector de la salud? ¿A quién beneficia?
El sector de la salud vive relacionado con la tecnología: en la mejora de prácticas y procedimientos médicos, en la gestión técnica y administrativa del sector. A este hecho nos referimos como transformación digital (TD) del sector de la salud. Beneficia a todos, ya que está al servicio de las personas, fortaleciendo la relación profesional-paciente y promoviendo la salud, la prevención y la asistencia sanitaria y por ende, quirúrgica.
¿Quién y cómo puede acceder a ella? ¿Qué son los determinantes digitales de salud?
Uno de los principios de la transformación digital en la salud es el acceso universal a este servicio. Los llamados determinantes digitales en salud (DDS), pueden producir diferencias en la salud de las personas y de las comunidades. Por lo tanto, se deberían incluir la alfabetización digital y la brecha digital como ejes adicionales de desigualdad, junto con la clase social, el género, la edad, la etnia y el territorio. En esta línea trabaja la comisión creada por The Lancet y el Financial Times, estableciendo recomendaciones para la integración de las tecnologías digitales en la sanidad, ayudando a medir y a determinar el efecto de la desigualdad digital en los resultados sanitarios.
La salud digital debe ser justa, ofreciendo las mismas herramientas a toda la sociedad para mantenerse informada y gestionar de forma autónoma las citas u otras pruebas pertinentes a través de las aplicaciones destinadas a este fin. Deben por tanto desarrollarse iniciativas de alfabetización digital para que aquellas personas que no estén familiarizadas con las nuevas tecnologías puedan entenderlas y utilizarlas en el ámbito sanitario. Pero también para los profesionales sanitarios, a menudo resistentes al cambio inapelable.
¿La transformación digital tiene algún valor añadido?
Los sistemas de salud en el mundo se enfrentan a una considerable presión para incrementar el valor añadido en la prestación de servicios de salud y mejorar la atención que reciben los ciudadanos. Si tenemos en cuenta la cronicidad, el envejecimiento de la población, el cambio de rol de los pacientes en la gestión de su salud, el acceso a las redes sociales y la tecnología móvil, estos factores obligan más que nunca a un renovado impulso en la transformación digital. Es por tanto necesario un liderazgo en la transformación digital de las organizaciones de salud para lograr mejores y más eficientes servicios.
¿En qué puede beneficiar la transformación digital?
La transformación digital sanitaria mejora procesos como la atención médica, la gestión clínica y la tramitación de datos sobre enfermedades, facilitando la creación de bases de datos completas y complejas, sobre las que tomar decisiones clínicas. La importancia de su implementación y adaptación progresiva ayuda a:
Mejorar procesos. La mejora de la eficiencia operativa es el primer beneficio de la incorporación de la tecnología en la salud. Y es que se optimizan procesos tanto clínicos como administrativos, reduciendo la carga de trabajo y automatizando tareas. De esta forma se obtiene una atención mucho más rápida, ágil y efectiva, además de una mejora en la distribución de recursos.
Mejorar los accesos y atención médica. Con las aplicaciones los usuarios y pacientes pueden tener a su alcance su historial clínico y las diferentes vías de comunicación con el sistema sanitario.
Mejorar la toma de decisiones clínicas. El análisis de datos y el empleo de softwares facilita el acceso a grandes volúmenes de datos de una forma clara y sencilla, con la que es mucho más fácil identificar patrones en enfermedades y así ayudar a una detección rápida y eficaz.
Detectar patrones patológicos y epidemiológicos, implementando a su vez protocolos de tratamientos.
¿Existe resistencia al cambio?
La resistencia al cambio es una actitud natural en los seres humanos, que suele manifestarse en diferentes situaciones de la vida cotidiana, y el ámbito de la transformación digital en salud no es la excepción. Todo cambio que se introduzca en un sistema organizado, acabará provocando cierta resistencia al mismo. Es un hecho casi inevitable, pues la alteración en las dinámicas establecidas, modifican rutinas diarias y obligan “a tener que aprender de nuevo”.
La resistencia al cambio no es simplemente una negativa directa o una actitud de rechazo. A menudo es más sutil: desinterés o apatía, falta de capacitación, miedo a lo desconocido o a perder el empleo, desconfianza en la tecnología, creencias arraigadas en métodos tradicionales. Estos factores se presentan a todos los niveles: desde el paciente que desea “lo de siempre”, al médico que prefiere el sistema tradicional analógico, y hasta el directivo institucional que posterga la inversión en digitalización por miedo a los costes o por la complejidad de la estrategia de transformación y el coste personal que ello puede conllevar.
¿Cómo es posible reducir esta resistencia?
Para eliminar la resistencia al cambio y anular los desafíos de la transformación digital, los expertos señalan que es precisa una estrategia sólida de digitalización, que permita captar adeptos al cambio y aportar las herramientas necesarias a los promotores del cambio. Una estrategia mal diseñada, débil, que genere rechazo, puede generar a su vez, “resistencia a la estrategia”, confundida a veces con “resistencia al cambio”, siendo dos conceptos diferentes.
Los profesionales de la salud, los pacientes, los directivos y los expertos en herramientas digitales, deben comunicarse y brindar orientación e información de forma continua, siempre necesarias para la integración adecuada de las nuevas tecnologías en la atención médica.
Los seminarios web, reuniones, foros, boletines, etc. difunden ideas, metas y objetivos principales. Educan al personal sanitario y a los ciudadanos explicitando los beneficios de la integración de nuevas tecnologías.
¿Cuál es el futuro de la transformación digital?
El avance de la transformación digital en medicina es fundamental para el logro de los objetivos particulares en nuestros pacientes, pero también a nivel poblacional, asegurando la cobertura universal en salud y el abordaje de las inequidades. Las principales acciones de la TD comprenden, en mi opinión, la historia clínica electrónica, la telemedicina, la legislación en salud digital, la alfabetización digital, los portales del paciente, las tecnologías de códigos abiertos, y la gobernanza de datos. En este sentido, la implementación de estas acciones ha demostrado resultados en los ámbitos donde se han aplicado. Para profundizar en este tema, consideramos que la realización de investigaciones nuevas que busquen sintetizar la evidencia sobre el efecto de la TD en los indicadores de salud serán fundamentales para la toma de decisiones.
Las opiniones del doctor Meneu Díaz revelan una visión profunda y argumentada sobre la necesidad de impulsar la transformación digital en salud como un elemento esencial para modernizar la atención sanitaria y garantizar la equidad en el acceso. A través de sus reflexiones, muestra cómo la incorporación de tecnologías no se limita a optimizar procesos, sino que contribuye a fortalecer la relación entre profesionales y pacientes, mejorar la calidad asistencial y adaptar los sistemas sanitarios a las nuevas realidades epidemiológicas y sociales. Sus testimonios subrayan la importancia de entender la digitalización como un proceso integral que afecta a la organización, a los individuos y al propio concepto de asistencia.
Asimismo, sus aportaciones ponen de manifiesto que el futuro de la cirugía y de la medicina en general dependerá de la capacidad de los sistemas sanitarios para gestionar adecuadamente la resistencia al cambio, invertir en alfabetización digital y diseñar estrategias sólidas que permitan aprovechar el potencial de estas herramientas. Las opiniones del Dr. Juan Carlos Meneu Díaz apuntan a un horizonte en el que la tecnología actúe como un aliado fundamental para consolidar una atención más eficiente, segura y accesible, siempre orientada al bienestar de los pacientes y al fortalecimiento de la práctica clínica.
