La editorial Nido de Vacas publicó Debate público en Argentina. La experiencia de Carta Abierta (2008-2019), de Magdalena Biota, un trabajo dedicado a examinar la intervención intelectual del colectivo Espacio Carta Abierta en la Argentina.
Carta Abierta reunió a intelectuales, periodistas y figuras de la cultura entre 2008 y 2019. El espacio surgió en el marco del conflicto entre el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y las organizaciones rurales, identificadas entonces como “el campo”. Esa disputa dejó consecuencias políticas, económicas, culturales e intelectuales, y dio lugar a un colectivo que se definió como plural y no partidario, aunque sostuvo un respaldo explícito al kirchnerismo y a su proyecto “nacional y popular”.
El grupo defendió medidas como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la ley de matrimonio igualitario, la Ley de Medios y las políticas de derechos humanos vinculadas con la última dictadura cívico-militar. A la vez, cuestionó aspectos del gobierno, entre ellos la relación del kirchnerismo con sectores de la burocracia sindical tras el asesinato de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, a manos de una patota de la Unión Ferroviaria durante un conflicto contra la precarización laboral.
El origen de Carta Abierta
Biota reconstruye una anécdota situada en 2008, durante el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario. En un bar porteño se reunían intelectuales como Nicolás Casullo y Horacio González para debatir la coyuntura. Según el relato recuperado por la autora, al momento del cierre un mozo se acercó y les dijo: “Estoy con el campo”. Tras esa escena, Casullo habría señalado que, si después de cinco horas de conversación no habían logrado convencer al mozo, debían hacer algo.
El libro estudia el impacto de Carta Abierta en el debate público, poniendo el foco en la materialidad de sus discursos: quiénes enuncian, de qué modo lo hacen y desde qué lugar interpelan, reflexionan y critican. Biota también recupera antecedentes de intervención intelectual, entre los que sobresale la Carta Abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh, además de modalidades académicas y mediáticas de participación pública.
La autora sostiene que el género de la carta abierta se apoya en el prestigio histórico de la figura intelectual, que funciona como una fuente de legitimidad y potencia persuasiva. Asimismo, plantea que, aunque la enunciación corresponde a un sujeto colectivo, las individualidades no desaparecen, sino que permanecen en tensión dentro de esa voz común.
Cronología y etapas del colectivo
El 10 de marzo de 2008, el entonces ministro de Economía Martín Lousteau, de la UCR, firmó la Resolución 125, que establecía retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. La medida abrió el conflicto con el sector rural, que respondió con un paro agropecuario definido en el artículo como un lock out patronal. De ese proceso surgió la Mesa de Enlace, integrada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro).
La primera Carta Abierta fue fechada el 19 de abril de 2008, publicada en Página/12 y presentada el 13 de mayo de 2008 en la librería Gandhi por Nicolás Casullo, Ricardo Forster, Horacio Verbitsky y Jaime Sorín. La primera asamblea convocó a 150 personas, la segunda a 300 y, en su punto de mayor convocatoria, el espacio reunió a cerca de 1.500 personas en la Biblioteca Nacional.
Biota distingue dos períodos durante los gobiernos kirchneristas. El primero, fundacional, estuvo atravesado por el conflicto con el campo y permitió que el grupo consolidara su estrategia discursiva y sus formas de intervención. El segundo, caracterizado como de radicalización, coincidió con el ascenso del macrismo y con una mayor cobertura mediática. Durante el gobierno de Mauricio Macri, Carta Abierta pasó a intervenir desde la oposición, denunciando al oficialismo y respaldando candidaturas y fórmulas electorales del kirchnerismo.
En total, el colectivo publicó 28 cartas entre 2008 y 2019. La última anunció la disolución del espacio y convocó a votar por la fórmula presidencial integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
De acuerdo con la lectura expuesta, durante el kirchnerismo las cartas buscaron interpelar a un público amplio, al que se identificaba como “el pueblo”, frente a los ánimos considerados destituyentes del sector rural, el grupo Clarín y los fondos buitres. En la etapa macrista, en cambio, la intervención se habría dirigido principalmente a los sectores ya convencidos y militantes del proyecto nacional y popular, frente al avance de la derecha.
Las últimas intervenciones se produjeron en el contexto de la consigna peronista “Hay 2019”, posterior a las movilizaciones de diciembre de 2017 contra la reforma previsional. El artículo recuerda que esas jornadas incluyeron enfrentamientos y resistencia en Plaza Congreso contra el plan de ajuste de Macri, y señala el respaldo parlamentario del bloque de Sergio Massa y otros sectores peronistas a la gobernabilidad.
Una experiencia intelectual de izquierda
El artículo sostiene que el libro no aborda otra experiencia contemporánea: la declaración “Ni con el gobierno ni con las entidades patronales del campo”, publicada originalmente el 12 de junio de 2008. El documento contó con adhesiones de intelectuales, docentes universitarios, periodistas, profesionales y trabajadores de la cultura, entre ellos Alberto Plá, Pablo Pozzi, Juan Hernández, Christian Castillo, Pablo Bonavena, Claudio Zusman, Andrés Rivera, Martín Kohan, Myriam Bregman, Néstor Kohan, Eduardo Glavich, Pablo Rieznik y Herman Schiller.
Según la reseña, parte de ese agrupamiento derivó posteriormente en la Asamblea de Intelectuales de apoyo al Frente de Izquierda y los Trabajadores, constituido en 2011. A ese espacio se incorporó Eduardo Grüner, quien había adherido, aunque no firmado, la primera Carta Abierta. Desde esta perspectiva, se plantea la existencia de un polo intelectual crítico de izquierda que debe ser considerado al analizar el conflicto con el campo y la situación de trabajadores y peones rurales.
En conjunto, el trabajo de Magdalena Biota propone reflexionar sobre el papel de la intelectualidad en los debates políticos contemporáneos, los alcances transformadores de la palabra y los límites de la intervención grupal. La autora destaca que Carta Abierta procuró responder a problemas complejos mediante textos de estilo barroco y cargados de argumentación, en contraste con lo que considera la simplificación de los grandes medios críticos del kirchnerismo.
La reseña concluye que el libro invita a pensar la independencia política de la clase trabajadora urbana y rural, de los sectores populares y de una intelectualidad crítica y comprometida. También interpreta la disolución de Carta Abierta en relación con el desplazamiento a la derecha del kirchnerismo, el triunfo del macrismo y, posteriormente, la experiencia del gobierno de Fernández-Fernández.
