Las encuestas más recientes sitúan al demócrata Abdul El-Sayed con una ventaja ampliada frente al republicano Mike Rogers en la elección al Senado por Michigan, aunque la carrera continúa muy ajustada. El resultado tiene proyección nacional, ya que podría definir si el Partido Republicano, que probablemente pierda el control de la Cámara de Representantes, conserva la mayoría en el Senado.
Los comicios son vistos tanto como una evaluación de la administración de Trump como una prueba para el Partido Demócrata: debe demostrar que puede constituir una alternativa y motivar a la población a votar. En Michigan, esta dificultad ya se manifestó en 2024, cuando la campaña presidencial de Kamala Harris no consiguió movilizar a la base demócrata, lo que contribuyó a su derrota ante Trump en ese estado clave.
El-Sayed ha buscado acercarse a los votantes afroamericanos. Jeremiah Wheeler, principal organizador de Detroit Action y presidente de Black Convergence, organizó un encuentro con el candidato para abordar los problemas de la comunidad negra de Michigan. El-Sayed también participó en entrevistas y programas de debate sobre la hostilidad entre las comunidades negra y árabe, con el objetivo de contrarrestar los intentos republicanos —y de numerosos demócratas conservadores— de aprovechar esa división.
La campaña celebró el sábado un acto en Detroit junto a Obama para buscar el respaldo de la comunidad negra. A fines de septiembre, El-Sayed participó además con Harris en una mesa redonda en Birth Detroit, centrada en la salud materna de las mujeres negras.
La economía como eje de la campaña demócrata
La candidatura de El-Sayed se apoya en un programa de populismo de izquierda que intenta capitalizar el aumento del precio de la gasolina y del costo de vida. Su consigna es: «Medicaid para todos, dinero fuera de la política y dinero en sus bolsillos». El posicionamiento sobre Palestina y el ICE también le ha permitido sumar respaldo entre jóvenes que se orientan hacia el socialismo y expresan preocupación por el avance de la derecha.
Esta orientación integra una estrategia electoral nacional con la que dirigentes demócratas esperan alcanzar la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Sin embargo, el texto sostiene que esta táctica ya fue utilizada antes por el Partido Demócrata sin resultados siempre favorables. También recuerda que Trump y los republicanos recurrieron al populismo económico, aunque la creciente impopularidad de Trump por las redadas del ICE y la guerra contra Irán ha creado oportunidades para los demócratas.
Según esta perspectiva, el programa demócrata sigue siendo limitado y no apunta a fortalecer ni ampliar el movimiento social. Candidatos como El-Sayed han asumido posiciones que deslegitiman demandas como la reducción de fondos o la abolición de la policía, así como la construcción de una alternativa socialista al capitalismo. El artículo considera que ello cumple un papel desmovilizador, en contraste con la experiencia de la trotskista argentina Myriam Bregman, quien aprovechó el interés por su candidatura presidencial para impulsar una «Marcha de la bronca» que reunió a decenas de miles de personas contra el gobierno libertario de Javier Milei.
Islamofobia y disputas entre comunidades
La campaña de Mike Rogers ha recurrido con fuerza a la islamofobia, mediante anuncios que vinculan a El-Sayed con los Hermanos Musulmanes, cuestionan su lealtad a Estados Unidos y aseguran que busca imponer la ley islámica en Michigan. Aunque Rogers pidió a AIPAC, el principal lobby proisraelí estadounidense, que no interviniera en su campaña, intenta atraer a demócratas sionistas acusando a El-Sayed de respaldar a Hamás por su oposición al sionismo y al genocidio en Gaza.
Para explotar las divisiones dentro del Partido Demócrata alrededor de El-Sayed y otros candidatos progresistas y socialdemócratas, Rogers lanzó la iniciativa Demócratas por Mike Rogers. Aunque se informó que la mayoría de los fondos de este grupo procede de donantes republicanos, la campaña obtuvo apoyos de integrantes demócratas. Entre ellos figura Melanie Rutherford, prometida de la representante Haley Stevens, exconcejala de Pontiac y afroamericana.
Rogers también pretende beneficiarse de las tensiones entre comunidades negras y árabes, y de las diferencias entre votantes afroamericanos, ya sea para atraerlos o para generar dudas que reduzcan el voto a favor de El-Sayed. Junto a Rutherford, participó en la campaña Cynthia Haynes, una mujer negra de Flint que votó al Partido Demócrata durante casi 40 años. Durante un debate televisado el 21 de octubre, ambos candidatos buscaron dirigirse especialmente al electorado negro y remarcaron su relevancia en Michigan.
La organización de base frente a la extrema derecha
El artículo cuestiona que Rogers pueda ser considerado un aliado de la clase trabajadora negra. Como representante estatal, participó en una ofensiva contra la educación pública y la administración local de Detroit dirigida por el entonces gobernador republicano John Engler. Asimismo, sostiene que no puede combatir el racismo antinegro mientras difunde racismo reaccionario antiárabe e islamófobo.
Aunque Rogers criticó anteriormente a Trump, incluso por su afirmación de haber ganado legítimamente las elecciones presidenciales de 2020, ha expresado dudas sobre el proceso electoral y planteado que debe ser vigilado de cerca. Según el texto, esta postura se alinea con los ataques al derecho democrático al voto y podría facilitar una estrategia para cuestionar los resultados de las elecciones de mitad de mandato, especialmente si son ajustados.
Existe una preocupación extendida por una posible interferencia de Trump en las elecciones, como ocurrió en 2020 y, según el artículo, en países como Brasil, Argentina, Colombia y Honduras. Una eventual derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato podría debilitar de forma significativa al gobierno de Trump, pero no supondría el fin de la extrema derecha ni de sus ataques autoritarios contra la clase trabajadora y los sectores oprimidos. Por el contrario, la derrota podría llevar a Trump, que ya no controla plenamente al Partido Republicano, a adoptar una posición más ofensiva.
Desde esta mirada, sería un error que el movimiento contra Trump y la derecha depositara sus expectativas en el Partido Demócrata, al que se atribuyen ataques contra demandas radicales y contra el crecimiento del sentimiento socialista entre la juventud y sectores relevantes de la oposición a Trump. La propuesta es construir y extender una organización independiente contra la derecha, por los plenos derechos de los inmigrantes, contra la represión estatal y la ofensiva imperialista estadounidense en América Latina, en solidaridad con Palestina, por la abolición del ICE y el cierre de sus cárceles, entre ellas el Centro de Detención de Northlake en Baldwin, Michigan.
