La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, afirmó este martes en Madrid que es necesario «cortarle la cabeza al populismo». La declaración fue realizada durante la Conferencia Internacional de Banca organizada por el Banco Santander, donde compartió un panel con la presidenta ejecutiva de la entidad, Ana Botín.
Georgieva retomó una idea del presidente chileno José Antonio Kast, según la cual «el populismo trae pobreza», para sostener que los países que aplican ajustes serán recompensados. En ese marco, destacó a Grecia, Portugal e Irlanda, que atravesaron graves crisis y ejecutaron programas de austeridad fiscal, y también ubicó a la Argentina entre los casos a seguir.
«Argentina lo está haciendo muy bien al sentar las bases para el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y financiera. El país será recompensado por ello», aseguró la titular del FMI, en un nuevo respaldo al programa económico de Javier Milei.
El reconocimiento llega en un contexto en el que, según el planteo del artículo original, los resultados del programa económico no coinciden con las expectativas oficiales: la actividad perdió dinamismo, el empleo registrado continúa en descenso y el propio FMI redujo sus proyecciones de crecimiento para este año. Sin embargo, Georgieva sostuvo que el rumbo adecuado exige más disciplina fiscal y menos populismo.
La austeridad como respuesta a la deuda
La titular del Fondo presentó el ordenamiento de las cuentas públicas como una condición imprescindible para el crecimiento. De acuerdo con su argumento, los países que superaron crisis y lograron limitar el gasto estatal obtuvieron mejores resultados económicos. Además de Grecia, Portugal e Irlanda, mencionó a Argentina y Chile.
Ante el endeudamiento de los Estados, la receta planteada consiste en reducir el gasto público, impulsar reformas estructurales y aceptar medidas que pueden resultar impopulares. Georgieva también cuestionó la resistencia en Europa a elevar la edad jubilatoria, al considerar que las personas viven más años y deberían extender su vida laboral.
La funcionaria señaló que la deuda pública global se aproxima al equivalente del 100% del PBI mundial. En particular, se refirió a Estados Unidos, cuya deuda ronda los 40 billones de dólares y cuyo déficit fiscal se acerca al 6% del producto. «No creo mucho que el crecimiento pueda sacarnos por sí solo del agujero de la deuda. También requeriría disciplina fiscal», afirmó.
El texto cuestiona que esta perspectiva presente como decisiones técnicas medidas que considera profundamente políticas. En ese sentido, plantea que, frente al endeudamiento estatal, no se explica por qué la respuesta debería concentrarse en recortes de jubilaciones, salarios, educación, salud e infraestructura, en lugar de debatir sobre los sectores que concentran riqueza y se benefician de las políticas económicas.
Según esta mirada, la disciplina fiscal del FMI prioriza que los Estados cuenten con recursos suficientes para cumplir sus compromisos financieros, aun cuando ello implique relegar necesidades sociales. El artículo sostiene que el ajuste no se distribuye de manera equitativa: mientras los trabajadores pierden ingresos y derechos, los acreedores cobran y los grandes grupos empresarios acceden a beneficios fiscales, privatizaciones y nuevas oportunidades de negocios.
El ajuste en Argentina y la evolución económica
En la Argentina, el Gobierno de Milei colocó esta orientación en el centro de su programa. El superávit fiscal se sostiene, según el artículo, mediante recortes en jubilaciones, salarios estatales, universidades, infraestructura y distintas partidas sociales. En paralelo, el FMI reclama profundizar reformas laborales, avanzar con concesiones de infraestructura y garantizar los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El Fondo redujo su previsión de crecimiento para Argentina en 2026 del 3,5% al 2,1%. El texto afirma que la actividad se estancó y que la industria vinculada al mercado interno continúa afectada. También indica que, desde noviembre de 2023, la deuda pública total aumentó cerca de 99.000 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Secretaría de Finanzas hasta septiembre de este año.
El Gobierno presenta el equilibrio fiscal como un logro histórico, aunque el artículo señala que ese resultado coexiste con una pérdida de puestos de trabajo y con un incremento de la deuda. Asimismo, sostiene que el FMI cuestiona las cifras presentadas por el ministro Luis Caputo.
El artículo recuerda que los gobiernos de Alberto Fernández y Cristina Kirchner mantuvieron una relación favorable con el organismo internacional, pagaron la deuda externa, reconocieron incluso los bonos a 100 años vendidos a los fondos buitre y no cuestionaron el poder de los grandes grupos económicos. Aunque marca diferencias relevantes con Milei, afirma que esas administraciones tampoco propusieron una salida estructural de fondo.
Las propuestas planteadas
La discusión, según el texto, no debería limitarse a la alternativa entre ajuste o mayor gasto público sin debatir quién controla los recursos económicos. Sostiene que, mientras los principales sectores de la economía permanezcan en manos de grandes empresas y bancos, las decisiones sobre inversión, producción y empleo seguirán subordinadas a sus ganancias.
Como alternativa desde los intereses de los trabajadores, plantea el desconocimiento soberano de la deuda externa para dejar de destinar recursos al pago de acreedores. También propone eliminar privilegios impositivos de los grandes grupos económicos, nacionalizar la banca y el comercio exterior bajo control de los trabajadores y poner los sectores estratégicos de la economía al servicio de las necesidades de las grandes mayorías.
