Este martes, 250 millones de estadounidenses están convocados a votar en una elección que definirá el control de ambas cámaras del Congreso y tendrá impacto sobre los dos años restantes del gobierno de Donald Trump, quien no puede postularse para una nueva reelección.
Los mercados argentinos siguen con atención el resultado electoral en Estados Unidos. La reacción de los inversores ante la elección en Brasil, que no derivó en el triunfo esperado de Jair Bolsonaro, aliado de Javier Milei, ya había contribuido al deterioro de los indicadores locales.
La fragilidad de la economía argentina, profundizada según el artículo por las políticas del Gobierno de Milei, incrementa su exposición a las turbulencias externas, especialmente cuando involucran a su principal respaldo político y financiero. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había intervenido durante las elecciones legislativas argentinas mediante un salvataje de hasta US$20.000 millones.
Riesgo país y dólar, en los niveles más altos del año
En la jornada previa a la elección estadounidense, los bonos soberanos argentinos en dólares sufrieron nuevas bajas superiores al 1%, equivalentes a 26 puntos básicos. El indicador de riesgo de J.P. Morgan terminó en 831 puntos básicos.
La caída de los activos financieros también se trasladó al mercado cambiario. El dólar mayorista avanzó 0,4% hasta los $1.551, en su segunda suba consecutiva. A su vez, el contado con liquidación alcanzó los $1.668 y el dólar minorista cerró a $1.579 para la venta.
En el ámbito bursátil crecieron las sospechas de que las autoridades estarían destinando recursos a intervenir directamente en el mercado de futuros y en los bonos dólar linked para contener subas mayores. El Banco Central, por su parte, volvió a finalizar la jornada sin compras de divisas: fue la segunda rueda consecutiva y la quinta de las últimas siete. A la presión cambiaria se agrega un vencimiento de alrededor de US$877 millones con el FMI, previsto para este jueves.
Los desafíos de Trump y la vulnerabilidad argentina
Trump afronta estos comicios en un contexto de guerra abierta en Medio Oriente, situación que elevó el precio internacional del petróleo y el costo de vida en distintos países, incluido Estados Unidos.
Para Argentina, el incremento del precio del crudo generó una mejora en la balanza comercial energética, que explica una parte relevante de los US$14.000 millones adquiridos por el BCRA. Sin embargo, el Gobierno mantiene una intervención para evitar el traslado de esas subas a los precios internos, una decisión que el artículo considera contradictoria con su discurso.
En el escenario internacional, el conflicto y el déficit fiscal estadounidense mantienen elevadas las tasas de interés globales. El bono a diez años de Estados Unidos ronda el 5%, un nivel que deja prácticamente cerrado el acceso de Argentina al financiamiento externo.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) planteó una paradoja: un triunfo demócrata podría aliviar las condiciones financieras globales, aunque al mismo tiempo debilitaría el respaldo político del que depende el programa económico para llegar a 2027.
La oposición demócrata promovió iniciativas como la “No Argentina Bailout Act”, destinada a suspender el swap, y la “American Farmers First Act”, orientada a proteger a productores estadounidenses frente a la competencia argentina. Una victoria demócrata podría dificultar y aumentar el costo político de una nueva asistencia del Tesoro de Estados Unidos.
El Gobierno de Milei también enfrenta un déficit de financiamiento para el próximo año que depende en buena medida del respaldo externo. De acuerdo con el Ministerio de Economía, se requieren US$24.900 millones durante el año próximo. El ministro Luis Caputo sostiene que esas necesidades están cubiertas mediante más deuda en el mercado local, organismos internacionales, privatizaciones y compras del Banco Central. Esto supone tomar nueva deuda para cancelar la existente, una tarea más compleja con una tasa cercana al 15%.
El artículo señala que, lejos de los “mejores 18 meses” mencionados por Caputo, la economía argentina se dirige hacia una recesión, con dos trimestres consecutivos de caída del producto. También sostiene que la alternativa no consiste en una mayor subordinación a Estados Unidos o al FMI, sino en medidas como el monopolio estatal del comercio exterior y la nacionalización de la banca.
