Pedro Alliana, referente del Partido Colorado y dirigente cercano al expresidente Horacio Cartes, asumió la Presidencia de Paraguay luego de que el Congreso destituyera a Santiago Peña, en el contexto de la crisis provocada por el colapso de Ueno Bank.

Nacido el 19 de febrero de 1974 en Pilar, departamento de Ñeembucú, Alliana trabajó como comerciante antes de dedicarse plenamente a la política. También integró la selección nacional de básquetbol a comienzos de la década de 1990. Sus padres fueron regidores por el Partido Encuentro Nacional, aunque él desarrolló su carrera en la Asociación Nacional Republicana, conocida como Partido Colorado.

Su primera candidatura electoral fue en 2006, cuando buscó la intendencia de Pilar sin lograr imponerse. Dos años más tarde fue elegido gobernador de Ñeembucú, función que ejerció hasta 2012.

En 2013 ingresó a la Cámara de Diputados, donde permaneció durante diez años y presidió el cuerpo entre 2015 y 2022. Paralelamente, encabezó el Partido Colorado entre 2016 y 2023, una etapa en la que consolidó alianzas y fortaleció la estructura territorial y electoral de la agrupación.

El respaldo de Horacio Cartes

El principal mentor político de Alliana fue Horacio Cartes, empresario, expresidente y líder de la corriente Honor Colorado. Cartes lo impulsó como uno de sus hombres de confianza y le asignó un lugar central dentro de su estructura política.

Alliana fue mencionado como integrante del llamado “nuevo Cuatrinomio de Oro”, un grupo de dirigentes de máxima cercanía al expresidente. Esa pertenencia refleja su peso en el armado de Cartes y en la conducción del Partido Colorado.

En las elecciones de 2023 integró la fórmula presidencial junto a Santiago Peña, también promovido por Cartes. Tras la victoria electoral, asumió la Vicepresidencia en agosto de ese año, combinando ese rol institucional con una fuerte influencia en la interna colorada.

Su llegada a la Presidencia ocurre en medio de la crisis política y financiera desencadenada por la intervención y quiebra de Ueno Bank. Según el artículo original, el colapso dejó a cerca de 3 millones de ahorristas sin acceso a sus fondos y comprometió recursos públicos y jubilatorios, además de exponer los vínculos de Peña con la entidad y su grupo empresarial.

La situación derivó en movilizaciones masivas, represión policial y pedidos de juicio político en el Congreso contra Peña y, con menor intensidad, contra el propio Alliana. En ese escenario, Cartes, quien hasta entonces había sido uno de los principales respaldos políticos de Peña, apoyó su destitución y se inclinó por Alliana para preservar el control del aparato estatal y partidario.

Alliana también enfrenta cuestionamientos por presunto nepotismo en su entorno familiar. Su esposa, Fabiana Souto, es diputada, mientras que su hija, su cuñado y varios primos ocupan cargos públicos. Aunque no se difundieron acusaciones concretas sobre negocios personales, estas situaciones reavivaron las críticas sobre la reproducción del poder colorado y el uso de cargos estatales.

El nuevo mandatario también aparece vinculado al escándalo de Ueno Bank, aunque el Partido Colorado rechazó el pedido opositor de iniciar un juicio político en su contra este jueves. Su asunción, según el artículo, no representa una ruptura con el sector que condujo el país durante la crisis, sino una estrategia del cartismo para conservar su influencia sobre el Estado y el partido ante el desgaste de Peña.