Con más del 60% de las mesas escrutadas, Flávio Bolsonaro se ubica al frente de la primera vuelta presidencial de Brasil con una ventaja superior a los 7 puntos sobre Lula da Silva. El resultado final dependerá en buena medida de los votos pendientes en el Nordeste y de cuánto pueda reducirse esa distancia.
La elección brasileña es considerada una de las de mayor relevancia política para la región. Analistas señalan que el voto indeciso habría sido decisivo durante esta primera vuelta, al inclinarse en favor de Bolsonaro. Por el momento, todo indica que será el candidato más votado de la jornada. El desempeño coincide con la mejora que algunas encuestas habían registrado en los días previos, luego de que capitalizara el voto útil de sectores conservadores vinculados con Zema, Caiado, Renan Santos y Augusto Cury.
De acuerdo con el último informe de CNT/MDA, el candidato de ultraderecha pasó del 30,4% en septiembre al 38%, mientras que Lula alcanzaba el 43,1%.
La consultora Quaest, mediante su modelo de elector probable, había estimado una diferencia de apenas un punto, con un 46% frente a 45%. Para el balotaje previsto para el 25 de octubre, Quaest proyectaba a Flávio Bolsonaro por delante, con 44% contra 42%. En cambio, Datafolha otorgaba una ventaja de 48% a 45% para el líder del PT. En todos los casos, los sondeos describían un escenario de empate técnico y resultado abierto.
Además de la disputa por la Presidencia, la jornada define la composición del próximo Congreso Nacional y las gobernaciones, instancias que tendrán una influencia determinante sobre el próximo gobierno. Una eventual victoria de Lula con un Parlamento orientado hacia la derecha y gobernadores opositores fuertes podría derivar en una administración debilitada y atravesada por contradicciones. El peso electoral del interior del país también podría favorecer al bolsonarismo en la disputa legislativa.
Uno de los puntos centrales de la estrategia de Flávio Bolsonaro es la búsqueda de una mayoría en el Senado que le permita incidir sobre el Supremo Tribunal Federal (STF), la Corte Suprema de Brasil. El Senado cuenta con facultades constitucionales para destituir jueces y presionar al tribunal que encarceló a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Si lograra el control parlamentario y la Presidencia, Flávio buscaría limitar el accionar de la Corte y conceder un indulto inmediato a su padre, con el objetivo de liberarlo de prisión. Según el artículo original, esto marcaría el inicio del llamado “poslulismo” y un cambio profundo en el régimen político brasileño.
La votación se desarrolla en un clima de alta tensión. Entre los factores mencionados aparece la posibilidad de una abstención histórica, que pasó del 16,8% en 2006 al 20,9% en 2022 y que podría aumentar ante el bajo nivel de involucramiento actual. Esto perjudicaría principalmente a Lula, al afectar a votantes con menor escolaridad y a adultos mayores.
También se menciona la crisis del Banco Master, que involucra al juez del STF Alexandre de Moraes y tendría repercusiones sobre el oficialismo. A esto se suma una supuesta injerencia de Estados Unidos, luego de que su embajada cerrara de forma imprevista por “razones de seguridad” dos días antes de los comicios.
En el plano laboral, la izquierda y el PT mantienen como carta estratégica la votación en el Congreso del fin de la jornada laboral 6×1, prevista para dos días después de la primera vuelta. Aunque la iniciativa cuenta con amplio respaldo entre la población trabajadora, una victoria de la derecha en las urnas podría dejar en suspenso la reforma antes del balotaje.
