El deseado soy yo

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Veo al presidente legítimo de la Generalitat bastante mosca con el presidente de la nación por la ideaca que éste ha tenido para acaparar todo el interés de los españoles en torno a su augusta persona. Es como si Sánchez se hubiera tomado ese puente para reflexionar sobre su futuro como una oportunidad de amargarle las elecciones a Puchi, que se había venido arriba ante la posibilidad de volver a Cataluña entonando el Ritorna vincitore y ahora se encuentra con que nadie le presta atención porque estamos todos pendientes de lo que nos comunique mañana el presidente profundamente enamorado de su mujer.

Cocomocho debería comprender que hay ciertas diferencias entre el presidente de un país de verdad y un golpista torpe que tuvo que salir pitando en el maletero de un coche, pero supongo que eso sería pedirle demasiado, dada la elevada opinión que tiene de sí mismo y de su circunstancia (recordemos que hace poco reclamaba un encuentro entre jefes de estado con Felipe VI). En cualquier caso, por mucho que le pese, tiene cierta lógica que la gente esté más pendiente de Sánchez que de él, por más que Puchi no la vea por ninguna parte. Las elecciones catalanas eran su fiesta y el presidente del país de al lado se la ha arruinado, lo cual le obliga a subir el tono de sus proclamas en vistas a captar la atención del respetable: acaba de decir, faltando ligeramente a la verdad, que el 1 de octubre ganaron los suyos, cuando creo recordar que hubo un 155, unos cuantos juicios seguidos de estancias a la sombra y una bochornosa fuga por su parte… Pero, en fin, si él lo ve así, ¿para qué vas a quitarle la ilusión?

El hombre sigue insistiendo en lo de que su regreso a Cataluña es inminente, y para que nos entretengamos mientras lo esperamos, ha empezado a colgar una serie de canciones en Spotify bajo el título genérico de El retorn. Ha prometido colgar una cada día y la primera es Bon viatge, de Marcel y Júlia (que no sé quiénes son). Nada se sabe de las siguientes, pero supongo que irán en la línea de las que colgó para el día de Sant Jordi, todas ellas catalanas a más no poder (yo le sugeriría Waterloo Sunset, de los Kinks, pero dudo que me hiciera caso). Entre canción y canción, Puchi se dedica a poner verdes a sus adversarios en general y a Salvador Illa en particular, al que acusa de abandonar la campaña para irse a Madrid a que Sánchez le acaricie el lomo (algo de cierto hay en ello), lo cual lo cualifica ipso facto de botifler. ¿Se habrá puesto nervioso con esa encuesta del CEO que sitúa a Junts por debajo del PSC y, lo que es peor, de ERC entre las preferencias políticas de los catalanes? No lo descarto, pero yo diría que lo que más le reconcome actualmente es que Sánchez le haya robado el protagonismo que esperaba para él. Otra sugerencia para su playlist, todo un clásico: It’s my party (and I´ll cry if I want to).

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