Crotos Libres: un documental sobre el ocio creador y la memoria anarquista en Mar del Plata

Crotos Libres, la película dirigida por Magalí Flaks y coescrita y producida por Azul Aizenberg, llega a las salas en octubre. El documental recupera la experiencia de los crotos marplatenses y reflexiona sobre el lugar del ocio en una sociedad atravesada por el trabajo, la precarización y la meritocracia.

La obra se sitúa en la figura de los llamados “crotos”, quienes tras el regreso de la democracia retomaron en Mar del Plata la tradición del ocio creador impulsada por trashumantes anarquistas de comienzos del siglo XX. A través de un amplio archivo reunido por Pedro Ribeiro, croto octogenario y archivista amateur, la película reconstruye una historia colectiva mediante registros en VHS, programas de televisión, cartas, canciones, poemas y fotografías.

El documental cuenta también con la participación del escritor Osvaldo Baigorria y de la poeta Ana María Ordóñez.

Sinopsis

En un día de verano de 1983, un grupo de hombres y mujeres camina lentamente entre los pastizales que rodean las vías de Mar del Plata. Esa jornada fundan la Agrupación Crotos Libres. De raíz anarquista, sostienen una forma de vida sin residencia fija y sin ataduras materiales, en defensa del ocio y de la solidaridad obrera. Desde entonces, sus caminatas “sin fines de lucro” se convierten en su actividad central. Pedro, uno de los últimos crotos que permanece en pie, repasa ese recorrido a partir de sus propias filmaciones caseras en VHS.

Flaks explicó que el origen del proyecto se vincula con sus estudios y su interés por los procesos de trabajo. Licenciada en Relaciones del Trabajo por la UBA y formada también en Artes Electrónicas, desarrolló previamente una obra de formato cercano al videoarte destinada al circuito de galerías.

En aquel trabajo entrevistaba a personas que tenían un empleo durante el día y dedicaban la noche a un hobby, incluso a costa de resignar horas de descanso. Esa experiencia la llevó a investigar sobre el ocio y sobre la idea de que, mientras el trabajo puede unificar a las personas, las actividades elegidas por gusto, sin una finalidad utilitaria ni económica, pueden diferenciarlas.

El encuentro con el archivo se produjo luego de que la directora contactara a Pedro por correo electrónico. Flaks viajó desde Capital Federal a Mar del Plata para entrevistarlo y encontró una casa convertida en un museo vivo de la historia de los crotos: instrumentos fabricados por él, artesanías, videos, recortes periodísticos, libros y películas.

Pedro había entregado anteriormente numerosos materiales que nunca le fueron restituidos. Por ese motivo, pidió que la investigación y el escaneo se realizaran en su vivienda. Durante varias visitas, el equipo digitalizó allí los documentos para evitar que salieran nuevamente de su casa.

Consultada por la vigencia de los temas que atraviesan el film —el derecho al ocio creador, el trabajo alienante y precarizado y la lucha por el tiempo libre—, Flaks consideró que el presente es “bastante desesperanzador”. Señaló que actualmente no solo existen jefes que explotan, sino que muchas personas se explotan a sí mismas al convertirse en sus propios jefes y explotadores. En ese contexto, sostuvo que la película busca pensar las posibilidades que abre el ocio creador.

Funciones

2 y 9 de octubre, a las 20, en el Cine Gaumont, con presencia del equipo para la presentación.

23 de octubre, a las 19, en Sala Lúcida, en doble programa con ¡Que vivan los crotos!, de Ana Poliak, en 16 mm. Tras la proyección habrá una conversación con las directoras.