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Bronca en Esquerra. «¡Pelea, pelea!», gritan los críticos. La «exiliada» Marta Rovira se quita de en medio a través de X. Y se despide de la militancia con un «Salud y república». Oriol Junqueras también promete que se va, aunque todo es confusión en el perímetro del todavía presidente del partido republicano. Pere Aragonès les marca el camino. El tándem mesiánico al frente del partido está en las últimas. Un congreso extraordinario en noviembre decidirá la nueva cúpula. ¿Quién se hará con las riendas? ¿Jové, Vilalta, Sabrià, Torrent? ¿Y qué será de Rufián sin el parapeto de Junqueras?

Demoledores efectos de las elecciones del pasado domingo. Réplicas del terremoto en ERC. Eliminado Junqueras, el único resto en pie del llamado «Procés» es Carles Puigdemont, que de momento mantiene su promesa de regresar para la investidura aunque todo conspira para que no pueda optar al cargo. Pero el foco está por primera vez en meses en ERC. Y no son buenas noticias para los republicanos.

«Junqueras dejará la presidencia de ERC tras las europeas y convoca un congreso en noviembre», apunta en su apertura El Diario. En el sumario se avisa de que no todo está cerrado: «La secretaria general Marta Rovira rechaza revalidar el cargo y alerta contra los “liderazgos mesianicos”, mientras Junqueras opta por “abrir un periodo de reflexión” pero no descarta volver a postularse». El texto es de Oriol Solé Altimira: «ERC continúa en ebullición interna tras el fracaso del 12M. El partido ha anunciado que Oriol Junqueras abandonará, durante unos meses, la presidencia de la formación, al menos hasta el congreso que se ha acordado celebrar el próximo 30 de noviembre. Junqueras dejará el cargo tras las elecciones europeas del 9 de junio y no ha anunciado por ahora si en ese nuevo congreso volverá a postularse. No ha sido la única novedad de este miércoles por la noche: a través de X, la secretaria general del partido, Marta Rovira, sí ha sido más concreta que Junqueras y ha anunciado que no se presentará a la reelección como secretaria general. “No queremos reproducir ni los liderazgos mesiánicos ni las élites políticas”, reza el mensaje escrito por Rovira, que también ha rechazado “hacer uso del populismo emocional”».

Sigue el texto: «Según ha informado el partido en un comunicado, Junqueras ha comunicado a la Ejecutiva del partido este miércoles que tras las europeas dejará la presidencia de ERC “para abrir un proceso de reflexión y escucha activa antes de decidir su futuro”. El anuncio se ha producido después de que el propio Junqueras comunicara por carta este martes que quería seguir en el cargo. Las novedades en ERC se han producido después de una reunión de más de cuatro horas de la Ejecutiva de la formación. Además de Junqueras y Rovira (desde Suiza), han participado en el encuentro el president de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, consellers en funciones como Joan Ignasi Elena, Carles Campuzano, Ester Capella, Meritxell Serret y Tània Verge o la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, entre otros cargos. (…) Junqueras y Rovira lideraban el partido desde 2011, cuando asumieron el timón de una formación histórica en crisis, con sus peores resultados después del gobierno tripartito. Ambos mantuvieron el mando incluso cuando sufrieron las consecuencias penales del procés: Junqueras siguió en la presidencia durante los cuatro años que pasó en prisión, y Rovira también permaneció en el cargo desde Suiza, país en el que permanece desde 2018 y del que todavía no ha vuelto a la espera de la aprobación de la amnistía».

O sea que Junqueras y Rovira han resistido la represión del Estado pero no han podido con la represión de las urnas.

En La Vanguardia, Josep Martí analiza el conjunto de la situación, lo que le lleva a titular su columna con un «Salvador Illa, presidente en maceración». En cuanto a la crisis republicana, Martí apunta: «Contrastaba la actitud de Aragonès con la de Oriol Junqueras, más proclive a creer que el sol no amanece hasta que él se desayuna. Un milisegundo ha tardado el presidente republicano –en el cargo desde el 2011– en sacarse de encima las pulgas de la responsabilidad del triple descalabro de ERC en las municipales, generales y ahora autonómicas. El líder de ERC definió en su día su proyecto político como “el junquerismo es amor”. Pero ahora corría el riesgo, si se aferraba al cargo, de que la frase debiera completarse tal que así: “El junquerismo es amor hacia uno mismo”. Finalmente, parece haber tomado –aunque no es algo aún definitivo– la decisión más coherente con el descalabro de su partido y abandonará sus responsabilidades. Hay que reconocerle a ERC rapidez y agilidad en el tomar nota de lo que las urnas han gritado a sus dirigentes. El ciclo de Junqueras-Rovira ha sido un capicúa perfecto: de los 21 diputados del 2012 a los 20 del 2024. Lo que daba de sí esta naranja es un zumo ya consumido».

Continúa la nota: «A Carles Puigdemont le ha ido mejor, pero no lo suficiente como para que no deban extraerse conclusiones similares. Aprovechando al máximo la narrativa personalista de la restitución, a la que ha sido necesario auxiliar con el masismo y el pujolismo tanto tiempo despreciados en Waterloo, el resultado final son 100.000 papeletas y tres escaños más en su zurrón. Una posición a todas luces mejor que la de ERC para afrontar la transición del partido y adecuarlo a la nueva realidad política que se ha abierto en Catalunya. Pero los junteros están también obligados a imaginarse en manos de nuevos pilotos para hacer creíble su proyecto. El mesianismo puigdemontista, sumado al esfuerzo por recuperar el programa sectorial del PDECat al que hace tres años se escupía a la cara, ha permitido salvar el mobiliario básico. Uno puede conformarse con eso cuando solo unos meses antes se imaginaba en la indigencia completa y ahora observa con satisfacción como la casa que el terremoto se ha llevado enterita por delante no es la suya, sino la del vecino republicano. Pero saber que hay alguien más necesitado que tú no te hace rico, solo menos menesteroso».

Y: «La investidura de Salvador Illa necesitará una muy pausada maceración. Europa y el tablero político español, con el fantasma de unas generales siempre a la vista, también forman parte de los ingredientes. Pero es la única presidencia de la Generalitat factible con los resultados del domingo. La doble carambola que pretendía Puigdemont para volver al cargo sin mayoría absoluta, una operación tan legítima como cabezudamente numantina, requería como primera condición que ERC acabara cojeando, no en una silla de ruedas. Y como segunda, que la carrera entre Illa y Puigdemont se decidiese en favor del primero, pero al esprint y no con una distancia tan grande de por medio».

En El Nacional continúan prestando atención al desastre protagonizado por el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), el CIS catalán, que otorgó a ERC el segundo lugar por encima de Junts. El «error» es tan grosero que la entidad dependiente de la administración autonómica ha salido al paso con un informe para explicar las posibles razones «técnicas» del disparate. Escribe Berto Sagrera: «El CEO ha reconocido la sobrerrepresentación de ERC y ha intentado explicarse. En un informe de 13 páginas, el centro dirigido por Jordi Muñoz ha admitido este miércoles que «la encuesta electoral (publicada el 26 de abril) presenta importantes desviaciones respecto del resultado final». En este sentido, ha atribuido las «desviaciones» (errores) a la sobreestimación del voto a los republicanos (+8,3 puntos) y la infraestimación del voto al PP (-3,47 puntos). «Son las dos desviaciones que quedan claramente fuera del margen de error de la encuesta», ha señalado, antes de añadir que «el conjunto de encuestas sobreestimaron a ERC e infraestimaron al PP, pero la del CEO lo hizo más». Recordemos que el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) pronosticó que los republicanos obtendrían entre 31 y 37 diputados con un 20 o 24% de los votos, pero que finalmente los de Pere Aragonès solo consiguieron 20 escaños y un 13,68% de los votos. El error fue de hasta 17 diputados y de hasta 10,3 puntos, cosa que se traduce en el hecho de que la encuesta electoral (del CEO) ha destacado por ser la que tenía una desviación típica más grande».

Y: «Así, el centro ha planteado varias hipótesis para intentar explicar el error. Con respecto al trabajo de campo, el CEO señala la «selección no representativa de teléfonos» como posible problema, así como el «sesgo de patrocinio»: «El hecho de mencionar a la Generalitat de Catalunya como organismo responsable del estudio puede favorecer la respuesta de personas simpatizantes del partido o partidos de gobierno». El centro no es capaz verificar si alguna de estas dos cuestiones tiene que ver con la sobrerrepresentación, pero sí que descarta que tenga nada que ver con la «desviación del recuerdo de voto». También ha planteado hipótesis sobre los modelos de estimación, rechazando otra vez ningún «error de medida en el recuerdo de voto». Ahora, lo que sí que ve es un problema con la «asignación de indecisos»: «La sobreestimación de ERC, que ya estaba presente antes de la asignación de indecisos, se agravó 2 puntos y medio. (…) La asignación de indecisos en este caso no tuvo los efectos de mejorar las estimaciones, y de hecho las empeoró».

Cambio de tercio. Fase final para decidir el futuro de las manzanas afectadas por la construcción de la Sagrada Familia. El próximo 23 de mayo se celebrará una reunión que puede ser la definitiva para dotar al templo expiatorio de la proyecta escalinata de acceso en entre las calles de Mallorca y Valencia. El Periódico se centra en el asunto con una pieza de Carles Cols, quien escribe que «será dentro de una semana, en una reunión no anunciada y a puerta cerrada, donde quizá comience a desovillarse el futuro más incierto de la Sagrada Família, es decir, cómo será arquitectónicamente la escalinata que dará acceso al templo por encima de la calle de Mallorca y, en consecuencia, cuántos vecinos deberán contratar una empresa de mudanzas aunque sea para reubicarse a un par de manzanas de distancia. La reunión del próximo jueves 23 de mayo es, dicho metafóricamente, explosiva. El gobierno de Ada Colau, a través de su arquitecto en jefe, Xavi Matilla, esbozó una solución que la asociación de vecinos de la Sagrada Família encajó como aceptable y que después fue presentada a la junta directiva del templo, que, sin mostrar entusiasmo, reconoció que era un punto de partida con el que empezar a desencallar el conflicto. Entre otras razones porque por fin el sector más reacio a la escalinata (con excepción de algunos vecinos) la reconocía inevitable».

Sigue Cols: «Aquel conjunto de ideas plasmadas en planos municipales han permanecido ocultas hasta ahora, como una bomba de relojería. La teniente de alcalde Laia Bonet y arquitecta jefa Maria Buhigas tienen ante sí el reto de cortar el cable rojo o el azul, o sea, dar por buena esta herencia recibida del ‘colauismo’ o corregirla más al gusto de los intereses de la Sagrada Família. El conflicto de fondo es bien conocido en la ciudad. El Plan General Metropolitano de 1976 reservó un amplio paseo de dos manzanas de longitud para que desde la avenida de la Diagonal se accediera a la que en realidad será algún día la entrada principal del templo, por la calle de Mallorca, por la llamada Façana de la Glòria. En el calendario de obras no está previsto que esté terminada como mínimo hasta dentro de 10 años. La idea de reservar esa suerte de gran salón de entrada ya fue sugerida en 1916, cuando la Sagrada Família era un proyecto incipiente, pero eso no impidió que todo ese espacio fuera ocupado por fincas residenciales».

Portada de El Periódico (España)

Y: «¿Qué presentó el anterior gobierno municipal a la asociación de vecinos para que no frunciera el ceño? Aunque las alternativas fueron varias, hubo al menos una que satisfizo a los afectados y que se resume, a grandes trazos, así. Primero: la escalinata alcanzaría solo a la primera manzana, la situada entre Mallorca y València. Segundo: ese salón de entrada al tempo sería a través un paseo de solo 40 metros anchura, nada que ver con propuesta anteriores de máximos, de 60 metros. Con esta amplitud, las fincas situadas en los laterales de las manzanas no se verían afectadas y se reduciría el número de ‘desplazados’».

Más noticias vinculadas a la Iglesia. «Omella destituye a un párroco crítico con un plan urbanístico de la Iglesia en Barcelona», señala Crónica Global. En el sumario se abunda que «el Arzobispo fulmina al mosén contrario a la transformación de una parroquia en una macrofacultad de la Universidad Ramon Llull». El texto es de Ignasi Jorro: «El Arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha destituido a un párroco crítico con un plan urbanístico de la Iglesia Católica en la capital catalana. El cardenal ha cesado y suspendido al religioso por oponerse a la transformación de una parroquia de barrio, la del Esperit Sant, en la Facultad de Medicina de la Universidad Ramon Llull (URL). Lo han detallado fuentes internas no oficiales del gobierno metropolitano, que han detallado que Omella ha suspendido a divinis, de sus funciones, a Josep Maria Llorca Albero «como consecuencia de la actitud mantenida». Como consecuencia, el mosén pierde la condición de párroco del Esperit Sant. Hay más. La Administración regional de la Iglesia católica en Barcelona ha ido más allá. Se destituye al párroco y se le suspende para el oficio, sí, pero también se arrebata «el carácter de sagrado en su totalidad» del centro de culto. Así, el lugar deja de tener la condición de iglesia porque su párroco y sus fieles se han opuesto a la conversión en centro universitario».

Sucesos. «Cataluña, epicentro del robo de cable de cobre en la red ferroviaria española», señala un titular de El País. Escribe Marta Rodríguez: «Cataluña es el epicentro del robo de cable de cobre de la red ferroviaria convencional –Cercanías y Regionales- y donde se producen un mayor número de incidencias de toda España. Desde 2019, concentra más del 52,1% de los 11.151 actos vandálicos contra la seguridad de la vía, según datos del Ministerio de Transportes. Por ciudades, Barcelona encabeza el ranking, con el 32,5% de los casos (3.621), seguida a distancia de Madrid (11,4%), Tarragona (10%) y Girona (8,5%). Los robos de cobre se han doblado en los últimos tres años, y dibujan una tendencia al alza: 72 sustracciones en 2022, 151 en 2023, y 46 en los cuatro primeros meses de 2024, según datos de Adif. Fuera de la estadística queda la sustracción del codiciado metal el pasado 12 de mayo en Montcada, que provocó la mayor afectación a la red ferroviaria catalana de los últimos años, con la imposibilidad de que ningún tren llegase a Barcelona. Desde entonces, continúan los problemas en cuatro líneas de Cercanías, y no hay una fecha para la normalización del servicio».

Continúa la nota líneas después: «La policía atribuye este tipo de robos a ladrones de “bajo nivel”, personas “más o menos” especializadas. Saben cómo actuar para cometer el robo y también que la ganancia que reciben por ello no es muy elevada, aunque lo que motiva la sustracción siempre es la posterior venta y un ingreso económico. El cobre, uno de los metales más utilizado en la industria y la construcción debido a sus propiedades conductoras y su resistencia a la corrosión, se ha convertido, según el sector, en un metal cada vez más importante y presente en el día a día. Se utiliza en ámbitos diversos: desde el transporte a redes eléctricas o infraestructuras de energías renovables. Esto hace que haya mucha demanda y que se pueda vender a precios elevados. El valor del cobre se determina según su calidad y pureza, el precio medio está en unos 6′5 euros el kilo, pero puede oscilar según las condiciones de mercado y la cantidad total a vender, entre otros factores. En cuanto al receptor del cobre, según las mismas fuentes, “la empresa que mueve miles de kilos cada día puede preguntar de dónde viene el cobre, o no.”».

Y: «“No acostumbran a robar grandes cantidades, suelen ser robos de 15, 20, o 40 metros, el objetivo de los ladrones no es llevarse 6 kilómetros de cable de cobre, porque sería muy difícil”, apuntan fuentes policiales. En esta línea, también detallan que “muy pocas veces se acaba incriminando a los detenidos como pertenecientes a un grupo criminal, porque a pesar de que causa mucha afectación a los usuarios en el caso de las vías del tren, no deja de ser un hurto de poco valor económico”. El delito leve de hurto se castiga con una pena de multa si no supera los 400 euros, y si es superior con entre 6 y 18 meses de prisión. Los Mossos d’Esquadra detectaron un repunte de este tipo delictivo durante la construcción de la línea del AVE, porque había mucho material acumulado y se dieron muchas “sustracciones de oportunidad”, indican».

16 de mayo, santoral: Simón Stock, Abdás, obispo y mártir, Abieso, obispo y mártir, Adán de Fermo, Andrés Bobola, Brendán, Carentoco, Fídolo, Gemerio de Tolosa, Honorato de Amiens, Peregrino de Auxerre, Posidio de Calama y Ubaldo de Gubbio.

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