El riesgo país elaborado por J.P. Morgan superó los 800 puntos básicos este lunes 2 de noviembre y finalizó en 805 unidades, su nivel más alto del año. El indicador acumula un incremento del 41% en lo que va del año y casi duplica el valor que había registrado en julio.

Este índice refleja la desconfianza de los mercados hacia la Argentina y mide la tasa adicional que los bonos del país deben ofrecer para conseguir financiamiento externo respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. De esta manera, se encarece el costo de financiamiento argentino. El nivel actual es el más elevado desde octubre de 2025, en un contexto de presión de los mercados vinculada a la incertidumbre electoral.

Mientras Wall Street operaba en alza en la previa de las elecciones de medio término en Estados Unidos, los activos argentinos mostraron una evolución negativa. Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York registraron bajas de hasta 12%, mientras que el Merval medido en dólares cayó 4%.

Las mayores pérdidas fueron encabezadas por Irsa. También retrocedieron Cresud, con una baja del 8,1%, e YPF, que perdió 6,8%. En sentido contrario, las únicas subas correspondieron a Mercado Libre, que avanzó 3,3%, y Globant, con una mejora del 2,2%.

Los bonos en dólares también tuvieron descensos, aunque de menor magnitud. El Global 2041 encabezó las caídas, con una merma del 0,87%.

Por otra parte, el dólar oficial volvió a subir. En el mercado mayorista, el tipo de cambio aumentó $11,5, equivalente al 0,8%, y cerró en $1.545,5 para la venta. En el Banco Nación, el dólar minorista alcanzó un nuevo máximo de $1.565.

La suba del riesgo país y del tipo de cambio en las últimas semanas se da en un escenario de aversión al riesgo global, atravesado por las guerras, entre ellas el conflicto en Irán, el alza del petróleo y los costos de los combustibles, además de la cercanía de las elecciones estadounidenses. Según el análisis publicado, la incertidumbre sobre la capacidad del Gobierno de afrontar los compromisos de deuda incide especialmente sobre los activos argentinos, presionando a la baja las cotizaciones de los bonos y elevando el indicador de J.P. Morgan.