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Los medios debaten si el Procés está muerto o a la espera de una ventana de oportunidad. El hecho irrefutable es que los principales promotores de esa catástrofe siguen al pie del cañón, en primera línea de la política y al frente de los dos partidos que activaron el botón del desastre. Oriol Junqueras y Carles Puigdemont se niegan a tirar la toalla. He ahí a Junqueras, quien ayer dio señales de vida en una pomposa carta a la ciudadanía para decir que se agarra a la dirección de su partido cual lapa al casco de un mercante. En cambio, Marta Rovira no dice nada. Ha desconectado. Su última interacción en X data del 5 de mayo. No hay más.

El espectáculo de la derrota es muy interesante. El sacrificio ritual de Pere Aragonès ha dado paso a una misiva de fray Junqueras en la que no aclara nada. De ahí este titular de El País: «Junqueras se aferra a la dirección de ERC sin aclarar a quién apoyará en la investidura». En el sumario, la ampliación: «El líder de los republicanos rechaza apostar por “cortinas de humo que generen frustración” tras pedirle Puigdemont que formen Govern». Escribe Camilo S. Baquero: «Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana, ha roto este martes su silencio tras la debacle de su partido el pasado domingo. Pere Aragonès, la cara de una campaña que se saldó con la evaporación de 13 escaños y 148.000 votos, había sido hasta entonces el único rostro de la derrota. Un día después de que el president en funciones anunciara que deja la primera línea de la política, el exvicepresident se lanza a protagonizar la reconstrucción de una formación abatida por el resultado electoral que le hizo perder 13 escaños y con el debate del liderazgo abierto. A diferencia del president en funciones, Pere Aragonès, que anunció que se retira de la primera línea de la política, Junqueras rompió su silencio con un mensaje en el que se asegura: «Me veo capaz y con fuerza para seguir trabajando por nuestro país y hacerlo como siempre, desde el lugar que determine la militancia»».

Y: «La carta de Junqueras apoya que ERC pase a la oposición y mantiene las distancias tanto respecto a Junts como al PSC, que le han pedido que les apoye en su búsqueda de la investidura. «Les toca a otros dar los pasos que consideren oportunos para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad del país», escribe. Dejó claro que ERC no se integrará en un Govern, pero no dio más pistas: de momento, no cierra la puerta a permitir la elección del socialista Salvador Illa como president».

En El Diario sostienen que «El portazo de ERC a Puigdemont deja a Illa como primera opción para la investidura». Las opciones del aspirante socialista aumentan, pero en política catalana no conviene vender la piel del oso antes de cazarlo. Del texto de Arturo Puente en el referido digital: «Los republicanos necesitan tiempo para sobreponerse al palo. Han perdido la presidencia, asumen que salen de la Generalitat y también que gestionar este momento no será fácil. Por ahora tratan de quitarse de encima la presión y remarcan que si socialistas y Carles Puigdemont han compartido hasta ahora la oposición a su Govern -algo que solo es cierto a medias ya que el PSC ha apoyado dos presupuestos de Pere Aragonès– deberían pactar entre sí para sacar a Catalunya del callejón. “Se ha impuesto la ‘sociovergència’ y ha perdido ERC, son ellos quienes deben decir qué van a hacer ahora”, repiten desde el partido».

ERC, 93 años de historia contemplan al partido y sus dirigentes se comportan como prepúberes. Se han enfadado y ya no quieren saber nada de nada. Que se pongan otros, dicen los que tenían dos mesas, dos, de diálogo y negociación con el Gobierno, la del Govern propiamente y la de ERC.

Portada de El Mundo (España)

Más noticias de las elecciones. «Empresarios catalanes quieren que Illa meta al PP en la Mesa del Parlament después de nueve años de ausencia», señala un titular de El Mundo. La pieza es de Carlos Segovia: «El poder económico catalán quiere un gobierno de Salvador Illa, aunque sea en minoría, y con más entendimiento con el Partido Popular. Empresarios catalanes que vieron a Alberto Núñez Feijóo este martes no ocultan uno de sus deseos para mejorar la estabilidad en Cataluña: la vuelta del Partido Popular a la Mesa del Parlament de Cataluña por primera vez desde su salida en 2015. «Sería bueno que Salvador Illa metiera al PP en la nueva Mesa del Parlament como gesto. Necesitamos para la estabilidad un mayor entendimiento entre los dos grandes partidos constitucionalistas», asegura a El Mundo un importante y representativo dirigente empresarial. «El mejor escenario es un gobierno de Illa en minoría sin extremos y con una abstención del PP, entre otros, pero para eso debe de haber mayor entendimiento entre los dos principales partidos», corrobora un alto directivo de un gran grupo catalán».

Sigue Segovia líneas después: «Illa no se ha mostrado durante la campaña tan ofensivo contra el PP como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y este martes la portavoz del PSC, Núria Parlón, eludió en Onda Cero tildar de «irrelevante» al PP como sí hizo el PSOE desde Ferraz en la noche del domingo. En el empresariado catalán ven posibilidades de que se produzca este primer acercamiento en la nueva etapa que se abre en Cataluña. (…) La principal patronal catalana, Foment, no se pronuncia explícitamente sobre este posible entendimiento entre Illa y el PP, pero se muestra particularmente activa en que Cataluña abra una nueva etapa de estabilidad. «Cataluña necesita un Gobierno fuerte, solvente y con proyecto claro, capaz de liderar la política económica en España y proyectar Cataluña a nivel mundial», afirma su presidente, Josep Sánchez Llibre. Está en contra de una repetición electoral y de volver a «debates superados», aunque declina hablar de partidos».

Portada de La Vanguardia (España)

Al hilo de los «debates superados» y de la vigencia o no del concepto «procés», Carles Castro es el autor de un sustantivo análisis en La Vanguardia que porta este titular: «La muerte súbita del independentismo». Del texto de Castro: «En el caso catalán, el derrumbe de la mayoría parlamentaria independentista ha tardado siete años y dos legislaturas. En Quebec fueron también dos legislaturas y ocho años. Pero los efectos de la extraordinaria fatiga que dejan los procesos soberanistas son siempre los mismos. Por un lado, agravan la división en torno a un irresoluble dilema identitario; por otro, generan amargura y frustración entre quienes llegaron a creer que las fantasías pueden hacerse realidad a coste cero. Y estas son las consecuencias: aumento de la desafección y la apatía (con visibles caídas de la participación electoral) y, finalmente, la pérdida del poder de quienes temerariamente pusieron en marcha un proceso condenado al fracaso».

Sigue la pieza: «Los resultados del 12 de mayo reflejan a la perfección ese declive del independentismo. La participación creció el 12-M en más de 260.000 votantes con respecto a los anteriores comicios del 2021. Sin embargo, el independentismo en su conjunto ha perdido cerca de 100.000 papeletas. Y, paralelamente, las fuerzas contrarias a la independencia han sumado más de 300.000 sufragios. Ahora bien, si las cifras se comparan con las del 2017, los efectos y la magnitud del derrumbe independentista asoman en toda su crudeza. No es solo que la participación siga muy por debajo de aquel récord dramático (79%). En realidad, el 58% del 12-M –pero sin incluir el voto exterior– se transformará fácilmente en una participación por debajo del 55% cuando se compute también el censo de residentes ausentes; es decir, un porcentaje en la franja baja de la participación histórica. Y esa abstención se ha tragado en los últimos siete años más de un millón de votantes (y algo menos de un millón si la comparativa se realiza con los comicios “plebiscitarios” del 2015, o hasta medio millón con respecto a la cita del 2012)».

Portada de La Razón (España)

De la campaña catalana se pasa a la campaña de las europeas sin remisión, pero entre medias «Moncloa reactiva este sábado el diálogo con Junts«, anuncia La Razón. En el sumario se destaca que «El Gobierno restablece una vía de comunicación con Puigdemont para intentar salvar la legislatura después del escenario abierto en Cataluña». Escribe Ainhoa Martínez: «Se anticipan semanas de retórica encendida que deberán compatibilizarse necesariamente con la medida discreción de las negociaciones para alumbrar un gobierno en la Generalitat. En el Ejecutivo son conscientes del difícil equilibrio. Desde Moncloa avanzaban la semana pasada que no presentarían a corto plazo ninguna iniciativa en materia de «regeneración democrática», después de que Sánchez urgiera a abordar este debate «pendiente». Tras los comicios del domingo y hasta que se despejara el escenario de las europeas y el de gobernabilidad en Cataluña no estaba previsto retomar los foros bilaterales con los independentistas. Pero la premura por establecer unas premisas claras en el corto plazo va a hacer que esa estrategia cambie este mismo sábado, cuando se celebrará una reunión entre miembros de Junts y una delegación del PSOE que tendrá lugar fuera de España, según ha sabido La Razón«.

Y: «La cita obedece a la preocupación de Moncloa por el futuro de la legislatura, que puede verse abocada a su fin en caso de que Carles Puigdemont quiera hacer valer el peso de sus siete diputados decisivos en el Congreso, si no recibe las contrapartidas que desea para ser restituido en la Generalitat. En las filas socialistas son conscientes del abismo programático que les separa, pero buscan mantener vivos los canales de comunicación que puedan llevar a una entente cordial, superadas ya pruebas como la amnistía a la carta que los neoconvergentes solicitaban a cambio de permitir la investidura de Sánchez. El restablecimiento de las conversaciones es sintomático, dado que con motivo del ciclo electoral se paralizaron las «mesas de diálogo» con los partidos soberanistas. La de ERC era una mesa entre gobiernos, sin ningún recorrido ahora que van a ser desalojados de la Generalitat y Pere Aragonés ha abandonado la política. La que se estableció en Ginebra con Junts tenía su causa fundacional en la necesidad de granjearse su apoyo para la legislatura. Y esta será de nuevo la senda por la que transiten la interlocución que se retome el día 18 de mayo».

Rodalies. Sigue la bronca entre el Gobierno y las fuerzas independentistas mientras los ladrones de cobre u otra cosa peor siguen esquilmando la red.

15 de mayo, santoral: Isidro labrador, Aquileo taumaturgo, Caleb, Dympna, Juana de Lestonnac, Reticio de Autún, Ruperto de Bingen, Severino de Septempeda, Simplicio de Cerdeña, Torcuato obispo y Witesindo de Córdoba.

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