El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, visitó Jujuy con el objetivo de promover la unidad del Partido Justicialista y mantener un perfil de diálogo con mandatarios que, como Carlos Sadir, han acompañado iniciativas del gobierno de Javier Milei en el Congreso.
Según plantean desde el entorno de Kicillof, tras el triunfo de Lula se busca transitar “otro camino”. Esa definición estaría dirigida a la interna del justicialismo, en la que Cristina Fernández de Kirchner buscaría impulsar otra candidatura para 2027, en contraste con las aspiraciones presidenciales del mandatario bonaerense.
El texto también interpreta que ese “otro camino” está destinado a los sectores empresariales que pretenden preservar los aspectos centrales de la gestión de Milei, aunque con un estilo político diferente.
En ese marco se explica la reunión de Kicillof con Sadir, a quien se señala como uno de los gobernadores que más colaboró con Milei en el Congreso. Semanas atrás, los diputados jujeños de la UCR contribuyeron a que no fuera rechazado el DNU 70/23, considerado en la nota como una pieza central del ajuste y de la liberalización económica.
Más allá de sus diferencias, el artículo sostiene que Kicillof y Sadir comparten políticas en distintos ámbitos. Aunque Buenos Aires registra déficit y Jujuy superávit fiscal, ambas provincias mantienen salarios docentes por debajo de la canasta familiar. Durante este mes, el salario inicial de una maestra fue de $945.980,29 en la provincia de Buenos Aires y de $1.010.000 en Jujuy, frente a una canasta familiar de $1.632.505. Además, se afirma que ambas administraciones descuentan los días de paro a la docencia.
En cuanto a la relación con la dirigencia sindical, el artículo equipara el respaldo de Kicillof a Roberto Baradel con el apoyo de Sadir a la lista Celeste de Adep. La nota afirma que esa lista dejó al gremio acéfalo y cuestiona que Kicillof se haya reunido en Jujuy con sus integrantes y con referentes de la CTA de los Trabajadores, quienes también habían sido recibidos por Sadir la semana anterior.
La comparación se extiende al modelo productivo. Mientras Jujuy cuenta con salares de litio, Buenos Aires posee miles de hectáreas destinadas a la soja y mantiene proyectos de exploración petrolera offshore en Mar del Plata. El texto caracteriza estas actividades como proyectos extractivistas vinculados a multinacionales y terratenientes.
La recorrida de Kicillof por la Universidad Nacional de Jujuy y por un instituto dedicado a la investigación sobre litio es asociada con encuentros previos de Sadir con actores del mismo sector. Si bien el reclamo universitario por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario es presentado como una demanda contra Milei, la nota cuestiona a las autoridades universitarias por no impulsar una articulación más amplia del movimiento estudiantil con jubilados, mujeres, comunidades en resistencia y trabajadores, en dirección a un paro general contra el plan del Gobierno nacional.
También se cuestiona la firma de convenios entre la UNJu y empresas mineras, presentada como parte de un esquema subordinado de explotación de recursos. Kicillof planteó que el litio debería contar con agregado de valor local, aunque, según el artículo, no precisó medidas para alcanzarlo. En contraste, se menciona que Sadir participó, menos de un mes antes, junto a empresarios de la minera china CNGR, de la inauguración de un instituto para formar técnicos en extracción directa de litio. Para la nota, esa iniciativa apunta a acelerar la extracción y no a desarrollar valor agregado.
El artículo remarca que Sadir reivindica el RIGI impulsado por Milei y que Kicillof promovió un régimen propio. La diferencia, sostiene, sería de autoría, ya que ambos coincidirían en asignar al Estado el rol de generar condiciones para la llegada de inversiones y la explotación de bienes comunes. Esta orientación es contrastada con experiencias de perfil nacionalista, como Altos Hornos Zapla en la década de 1940.
La realización del acto de Kicillof en Palpalá es interpretada como significativa por tratarse de una ciudad afectada por la privatización de AHZ. El texto también menciona los negocios de la familia Rivarola en el transporte y el tratamiento de residuos, y sostiene que la conducción del PJ no busca revertir las consecuencias de las privatizaciones de la década de 1990 ni cuestionar los pagos al FMI.
Finalmente, la nota ubica a Kicillof y a Lula como representantes de un capitalismo con “rostro humano”, condicionado por la disputa entre Estados Unidos y China, y les atribuye una política de ajuste y saqueo. Como contrapunto, destaca a la generación Z y las movilizaciones surgidas en Europa, y propone la organización política de una nueva clase trabajadora para avanzar hacia un gobierno de las mayorías trabajadoras y una sociedad sin explotación ni opresión.
