La asamblea de Comunidades y Comités de La Plata, realizada el 2 de octubre junto a Nico del Caño, reunió a más de 550 jóvenes, trabajadores, estudiantes y secundarios. El encuentro se desarrolló en el Centro Cultural y Político Rebelión, sede de estos espacios en la ciudad, y dejó debates sobre cómo transformar el malestar social en organización colectiva.
La jornada tuvo lugar en los días previos a la convocatoria de una sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados para el 15 de octubre, en la que se buscará tratar la derogación del DNU 70/23 de Milei. En ese marco, los participantes discutieron cómo articular conflictos que hoy aparecen dispersos, construir una fuerza propia y organizarse más allá de las instancias electorales.
Organización propia y una salida colectiva
La asamblea contó con la participación de trabajadores de Salud, estatales, Infraestructura, Fanelli y Astillero Río Santiago, además de estudiantes universitarios y secundarios. Muchas personas se incorporaron por primera vez a las comunidades y comités.
Durante el encuentro se expresó una fuerte reivindicación de la izquierda y de la necesidad de construir una alternativa propia. Un trabajador del Astillero, con experiencia previa en el peronismo, sostuvo: “Hay que romper con la idea de que un nuevo Néstor o Cristina nos van a salvar porque eso es puro cuento, tenemos que hacer una organización propia, tomar nuestro destino en nuestras manos y expandir las comunidades”.
Un trabajador de comercio y su pareja señalaron, a su vez, que durante mucho tiempo habían sentido que debían callar sus ideas, pero que ahora perciben la necesidad de organizarse: “No se aguanta más que nos digan que lo que nos toca es esperar”.
Moni explicó que las comunidades son un lugar para canalizar malestares individuales en una salida común. En particular, se refirió a la pelea de familias que integran el colectivo de discapacidad y denunció los recortes de beneficios en el suministro eléctrico para personas electrodependientes por parte de Edelap, cuyo control corresponde al gobierno provincial de Kicillof.
Para parte de los asistentes, la Marcha de la Bronca fue su primera movilización. Para otros, la asamblea representó el primer espacio político al que se animaron a concurrir. Quienes ya participaban encontraron una instancia para reencontrarse, intervenir y compartir experiencias.
La participación de estudiantes secundarios y universitarios
La presencia de más de 30 estudiantes secundarios fue uno de los aspectos destacados de la asamblea. En sus intervenciones hablaron sobre la recuperación de centros de estudiantes que estaban en manos del peronismo, las formas de organización en las escuelas y la necesidad de construir una perspectiva revolucionaria.
Según lo expresado en el encuentro, estas participaciones cuestionaron la idea de que la juventud se encuentra desinteresada por la política o se ha inclinado hacia la derecha. También entre estudiantes universitarios hubo nuevas incorporaciones, incluidas personas que llegaron por redes sociales, invitaciones de participantes o vínculos previos con las agrupaciones de las facultades.
Un estudiante de Arquitectura contó que antes le resultaba difícil acercarse a la izquierda en su facultad, pero tras la asamblea manifestó su intención de participar de las actividades. Hubo experiencias similares en Psicología, Medicina y Odontología.
La búsqueda no es únicamente participar de una actividad, sino encontrar herramientas para intervenir, discutir, organizarse, recuperar espacios y salir a la calle. El desafío planteado fue que las comunidades ofrezcan ámbitos de debate político, formación e intervención en los lugares de estudio y trabajo.
Unir las luchas en curso
La asamblea también permitió poner en común experiencias de distintos sectores. Trabajadores del Ministerio de Infraestructura, que desde comienzos de año sostienen asambleas, paros, permanencias, bloqueos y movilizaciones, propusieron superar el aislamiento de cada conflicto y confluir en las calles el 15 de octubre.
Desde Astillero y Fanelli se abordó la lucha contra los despidos y la necesidad de vincular a las fábricas afectadas. Una trabajadora de Infraestructura resumió esa perspectiva: “No somos solamente trabajadores o trabajadoras de un lugar determinado… También somos estudiantes, artistas, feministas, vecinos, jóvenes. Esas distintas dimensiones pueden converger en un lugar común”.
En relación con la unidad entre organizaciones de izquierda, Nico del Caño planteó métodos clasistas y el trato fraterno entre organizaciones de trabajadores, socialistas y revolucionarias, como vienen impulsando en FATE.
El debate sobre la huelga general
Una de las discusiones centrales estuvo vinculada con la huelga general. La pregunta planteada fue si era necesario esperar a que la CGT convocara a una medida de fuerza nacional. Las intervenciones de Nico del Caño y Luana Simioni abordaron la relación entre las conducciones burocráticas y las bases sindicales.
La perspectiva debatida fue que una huelga general capaz de enfrentar al Gobierno debe construirse desde las luchas existentes en hospitales, escuelas, ministerios, el Astillero, Infraestructura, facultades y barrios. Para ello, se propuso que las distintas experiencias confluyan en una fuerza común y en una organización permanente con capacidad de incidir en las bases de los grandes sindicatos.
También se mencionó al movimiento de mujeres y su lucha por el aborto como ejemplo de una pelea que transformó los ámbitos de estudio y trabajo. En ese sentido, se sostuvo que una huelga general activa no sería solamente un paro nacional de mayor duración, sino una intervención masiva de trabajadores que paralice sectores estratégicos de la economía y se articule con otros movimientos de lucha.
Para esa orientación se consideró necesaria la construcción de organismos capaces de coordinar lugares de trabajo, sindicatos, barrios, centros educativos y movimientos populares, feministas y ambientales, así como la recuperación de los sindicatos y el fortalecimiento de instituciones de autoorganización.
Comunidades y comités como red de coordinación
Entre las conclusiones de la jornada, se destacó la necesidad de expandir las Comunidades y Comités como una red que conecte experiencias hoy dispersas. Desde La Plata, se planteó retomar la hipótesis estratégica de las tendencias a la coordinación en momentos de mayor lucha de clases, como ocurrió en importantes procesos de los años 70 y 90.
El objetivo es construir relaciones, organización y capacidad de movilización antes de que se profundicen las instancias de coordinación entre luchas, para enfrentar el plan de Milei y sus aliados. En esa línea, se resolvió sostener reuniones semanales, promover encuentros entre distintos sectores, debatir ideas políticas, ampliar los comités con iniciativas creativas e intervenir en los conflictos en curso.
Según expresó Pato en la asamblea, el desafío consiste en organizar la bronca construyendo la comunidad como una trinchera: un espacio no solo para luchar, sino también para pensar, planificar y organizarse frente a una derecha que, afirmó, también cuenta con sus propios ámbitos de debate y preparación.
Próximas acciones
Las resoluciones de la asamblea plantearon dar continuidad en las calles a la experiencia abierta con la movilización del 6 de agosto y la Marcha de la Bronca. Entre las iniciativas previstas se encuentran:
- Movilizar el 6 de octubre a Tribunales contra el fallo de la Corte que habilita la extranjerización de las tierras.
- Movilizar el 15 de octubre al Congreso para exigir el rechazo integral del DNU 70/23, junto con la Marcha Federal Universitaria y las luchas de discapacidad y contra el endeudamiento familiar.
- Acompañar los conflictos de Infraestructura, FATE, Fanelli y Astillero, promoviendo espacios de organización y coordinación para evitar el aislamiento de las luchas.
- Convocar al Encuentro Plurinacional de mujeres y disidencias en Córdoba.
El Partido de la Nueva Clase Trabajadora
Otro de los debates transversales fue la construcción de una fuerza política que pueda intervenir en las grandes luchas futuras. En ese marco se discutió la propuesta de un Partido de la Nueva Clase Trabajadora, vinculada a la necesidad de unir la autoorganización con una herramienta política propia.
La iniciativa propone transformar la simpatía hacia la izquierda y hacia Myriam Bregman en una fuerza organizada desde abajo. La noción de nueva clase trabajadora incluye no solo a los sectores sindicalizados y con empleo formal, sino también a trabajadores de la industria y los servicios, estatales, docentes, personal de salud, jóvenes precarizados, trabajadores de plataformas, profesionales asalariados, desocupados y subocupados.
La propuesta plantea articular esos sectores mediante comités y comunidades en lugares de trabajo, estudio y barrios, con un programa de independencia que busque superar por izquierda la experiencia histórica del peronismo y construir una alternativa anticapitalista de poder. En palabras atribuidas a Bregman y Del Caño, se trata de que la clase trabajadora deje de ser la “columna vertebral” de proyectos políticos ajenos y pase a ser la cabeza de una nueva sociedad.
