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La polémica ha vuelto a las entrañas más profundas del FC Barcelona, las que representa la junta directiva del club. Tras un año en blanco a nivel deportivo, con la discutida ratificación de Xavi Hernández en el cargo, unas secciones claramente debilitadas, la sombra del caso Negreira ondeando, una crisis económica que sigue igual de estancada tres años después y la proliferación de comisiones silenciadas en fichajes como los de Lewandowski, Raphinha o Vitor Roque –estas últimas salpican al director deportivo, Deco–, al presidente Joan Laporta le siguen creciendo los enanos. El escándalo de los avales destapado por Toni Frieros es la gota que colma el vaso de la paciencia barcelonista. Apenas dos días después de los gritos «Barça sí, Laporta no» que sonaron en Montjuïc, ha salido a la luz el origen de distintos pagos no justificados que fueron a pagar a una cuenta corriente compuesta por los miembros de la junta directiva del Barça. 

Según narra Frieros en El Periódico, la citada cuenta recibió el pasado 22 de noviembre de 2021 una transferencia de 350.000 euros procedentes de la sociedad ISL Futbol Limited Liability Company. Aunque su relación laboral era con el Barça, esta compañía abonó el dinero a la cuenta corriente de los directivos del club, que debían asumir con su propio patrimonio el coste financiero derivado de los avales necesarios para presidir el club, presentados ante el Banco de Sabadell y La Caixa, por importe total de 124,6 millones de euros (el 15% del presupuesto de gastos). Como dato curioso –y posiblemente casual–, esos 350.000 euros coinciden, aproximadamente, con el dinero que Jaume Roures se negó a pagar de los costes derivados de su parte avalada, que fueron 30 millones de euros.

ISL entra en escena

ISL es una empresa que trabaja o colabora con el Barça desde 2015, cuando Josep María Bartomeu era el presidente. La asociación inicial, según ha podido confirmar Culemanía, consistió en el negocio de las FCB Escoles o Barça Academies. ISL llegó a montar, al menos, cuatro escuelas del Barça en Estados Unidos bajo el mando de Marc Segarra y Alex Isern, hijo del expresidente del Europa y aspirante a la presidencia de la FCF. Mientras Bartomeu fue presidente, solamente se dedicaron al negocio de las academias, ya que las giras de verano las operó la firma Relevant hasta 2019. La última de aquella directiva la organizó el Barça de manera individual, sin intermediarios, para ahorrar costes y pasó por Japón y Estados Unidos. 


Àlex Isern y Marc Segarra, fundadores de ISL Fútbol, en un acto del Barça

FCB

Ya con Laporta en la presidencia, en el verano de 2022, la gira se organiza nuevamente en Estados Unidos –con partidos en Miami, Las Vegas, Dallas y Nueva York– a través de ISL, que por primera vez asume ese tipo de rol. Curiosamente, es la gira que se produce solamente seis meses después del mencionado pago de 350.000 euros a la cuenta corriente de los avales. Isern y Segarra han reconocido a El Periódico haber abonado ese dinero pero aseguran que «fue un préstamo» y desmienten que ello tenga nada que ver con la concesión, posterior, de la gestión de los amistosos del Barça en Norteamérica.

Pago de ISL Futbol a la cuenta de Bank of America conjunta de la directiva del Barça


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El Periódico

Esta no es la única relación entre los amistosos del Barça y la cuenta bancaria de los avales. Resulta que antes de recibir la transferencia de ISL, la misma cuenta bancaria también había visto llegar importantes sumas de dinero procedentes de otras empresas amigas, según desvela El Periódico. En concreto, ingresaron 750.000 euros procedentes de JBM Investments 2014 SL, propiedad del empresario israelí Morris Moshe Benisty, y otro de 700.000 euros de Capital Planet SL, cuyo administrador único es Xavier Laporta, hermano del presidente del FC Barcelona.

El amistoso en Israel

Si esta información es cierta, nos encontramos ante otro caso donde se recibió dinero de empresas domiciliadas en países con los que, posteriormente, se negoció la celebración de partidos amistosos del Barça. Precisamente, el club azulgrana estuvo a punto de formalizar un partido en Israel que se canceló a última hora, cuando ya había sido anunciado, incluso. Ese compromiso corresponde al del Beitar Jerusalem, equipo que pertenece al también israelí Moshe Hogeg.

El partido contra el Beitar, que debía disputarse el 4 de agosto de 2021, se terminó cancelando. En un principio se habló de que el motivo detrás de esa decisión fueron las presiones que recibió el FC Barcelona por el conflicto entre Israel y Palestina; sin embargo, al poco tiempo se descubrió que el club estaba negociando paralelamente otro compromiso contra el Villarreal en territorio israelí con la promotora Comtec Group, que prefirió echar para atrás el acuerdo ante la posibilidad de perder la exclusividad.

Moshe Hogeg, dueño de Sirin Labs y del Beitar de Jersualen, entre los ocho detenidos por fraude


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WEB

A pesar de esto, Laporta quiso mantener una relación comercial con Moshe Hogeg a través del negocio de los NFT, pero ese pacto no prosperó al conocerse que el mencionado empresario –y varios allegados– fueron detenidos por millonario con las criptomonedas y por delito sexual. El propietario del Beitar había estado cerca de trabajar mano a mano con la entidad azulgrana en los activos digitales con su compañía Ownix, aunque la magnitud del escándalo obligó al dirigente culé a marcar distancia.

La sombra de la duda

Si bien Hogeg no guarda una relación directa con Morris Moshe Benisty, lo cierto es que no deja de ser una coincidencia que el amistoso se iba a disputar en el lugar de nacimiento del empresario que prestó dinero a la cuenta bancaria de los avales. Sin pasar por alto que Israel es un mercado en el que Laporta ha mirado con interés en el pasado para hacer negocios, aprovechando los diferentes contactos que tiene en dicho territorio. No solo por el partido contra el Beitar, sino también por la explotación de los NFT, la exposición del museo Barça The Exhibition y la relación empresarial –y de amistad– con Pini Zahavi, agente de jugadores como Robert Lewandowski.

La sombra de la duda también se posa sobre el acuerdo con ISL. Aunque es una empresa vinculada al Barça desde hace años, la decisión de darle la organización de una parte de la gira de pretemporada de 2022 resalta de forma evidente, teniendo en cuenta que en 2023 no fueron los encargados de la expedición del primer equipo en Estados Unidos, donde se enfrentaron al Arsenal, AC Milán y Real Madrid. Un cambio sustancial que hace levantar sospechas por el potencial conflicto de intereses que representa.

De momento, las primeras reacciones del barcelonismo han sido en un claro tono de preocupación. La plataforma de socios del BarçaÀgora Blaugrana, ha hecho público en sus redes sociales que exigen una rueda de prensa de manera urgente al presidente Joan Laporta. Lo mismo con Sí al Futur, el grupo liderado por Víctor Font, que espera que el Compliance del FC Barcelona pueda ofrecer las explicaciones pertinentes. Se trata de un caso que amenaza con debilitar la imagen del actual mandatario antes de las siguientes elecciones presidenciales.

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