Macron endurece las restricciones a las protestas mientras crecen las movilizaciones en Europa

El Gobierno de Emmanuel Macron anunció que prohibirá las movilizaciones del sábado que no hayan sido convocadas por sindicatos. La medida se suma al mantenimiento de toques de queda parciales en distintas ciudades y al despliegue de unidades militarizadas ante las protestas previstas para el 24 de octubre.

Tras una reunión del Consejo de Seguridad con los servicios de inteligencia y el Gobierno, Macron afirmó que los prefectos prohibirán las solicitudes para manifestarse o reunirse presentadas por personas que, según sus palabras, no tengan una razón legítima para hacerlo. El Ejecutivo francés prevé además movilizar efectivos de la Operación Sentinelle, así como unidades de élite y antiterroristas como GIGN, BRI y RAID, junto con helicópteros, vehículos blindados Centaure y cañones de agua.

En París, una movilización universitaria convocada por la interfacultades y autorizada por la Justicia fue rodeada por la Policía el jueves 22 de octubre para impedir su realización. La Prefectura dispuso que la marcha se transformara en una concentración estática. De momento, está autorizada una marcha entre Bastilla y Nation para el sábado.

La situación se produce después de las grandes movilizaciones del 17 de octubre en Francia, que, según el recuento difundido en la convocatoria de los chalecos amarillos, reunieron a más de 800.000 personas y contemplaron más de 1.700 acciones en el país. El primer ministro, Sébastien Lecornu, pidió a los prefectos establecer toques de queda en diversas localidades.

En las universidades francesas continuaron las asambleas y protestas. En Burdeos se movilizaron 2.000 estudiantes; cerca de 1.000 participaron en una asamblea en Le Mirail, Toulouse, y otros 500 lo hicieron en Paris 8, en Saint-Denis. La Coordinación Regional Estudiantil de Île-de-France reunió a 98 delegados de 32 campus y resolvió sumarse a las movilizaciones de los jueves 22 y 29, a la marcha del sábado 24 y a la preparación de una huelga general desde el 5 de noviembre.

Tras reunirse con Lecornu, la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, llamó a organizar asambleas generales para ampliar la huelga del 5 de noviembre y continuar más allá de esa fecha. También se denunciaron condiciones de detención de jóvenes movilizados el 17 de octubre, mientras que el presidente del Senado, Gérard Larcher, planteó la posibilidad de prohibir a La Francia Insumisa, a la que vinculó con hechos de vandalismo y las protestas.

La ola de movilizaciones también alcanzó a Grecia. Alrededor de 10.000 estudiantes secundarios, universitarios y docentes marcharon en Atenas hasta el Parlamento, en una jornada replicada en Tesalónica y otras ciudades. Reclamaron más presupuesto para la educación pública, aumentos salariales, cobertura de vacantes y mejoras en la infraestructura escolar. La movilización incluyó una huelga de 24 horas del magisterio de primaria, paros de profesores de secundaria, empleados públicos, médicos de hospitales y una concentración de unos 500 jubilados. Además, estudiantes instalaron carpas en la plaza Syntagma contra el encarecimiento de los alquileres y la vivienda.

En Madrid, la huelga educativa indefinida continuó con cortes de calles, sentadas y movilizaciones. Unas 200 docentes y educadoras bloquearon la A-3 con pupitres al inicio de la segunda semana de paro. En otra jornada, unos 500 docentes en huelga se concentraron ante el Palacio de Santoña, donde participaba la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso; tras negarse a retirarse, fueron desalojados por antidisturbios. Las trabajadoras de la educación también realizaron un piquete ante la sede del Gobierno regional ante la falta de diálogo con el comité de huelga.

En Italia, la huelga nacional de camioneros por el aumento del combustible siguió afectando especialmente al sur. En Nápoles y otras localidades se registraron gasolineras sin combustible y faltantes de productos frescos, carne y lácteos en supermercados. La situación también amenaza conexiones como el ferry entre la península y Capri e Ischia. Los camioneros bloquearon puertos, carreteras y peajes para exigir medidas ante el incremento del diésel, los costos del petróleo, la inflación y la falta de ayudas al sector.

Milán fue escenario de protestas juveniles contra el alto costo de vida, los recortes en educación, la militarización y el racismo. Más de 200 personas fueron detenidas durante las movilizaciones del domingo, mientras que el Gobierno de Giorgia Meloni anunció el envío de 500 militares a la ciudad. Según la información difundida, en los últimos días hubo 271 detenidos en Milán.

En Albania, las protestas estudiantiles continuaron en Tirana, Elbasan, Shkodër, Durrës y Vlorë. El movimiento, iniciado el 13 de octubre, reclama mayor presupuesto educativo y la renuncia del primer ministro Edi Rama. Tras diez días de movilizaciones, el sindicato de docentes anunció que se sumará al movimiento y convocó a boicotear las clases. En Tirana, la Policía empleó gases lacrimógenos y agua a presión para dispersar a los manifestantes.

También se registraron desalojos de acampes por la vivienda en Portugal. La Policía intervino de madrugada contra las carpas instaladas por manifestantes en Oporto y Lisboa, con al menos 55 detenidos.

Por otra parte, sindicatos portuarios de Francia, Grecia, Euskal Herria, Turquía, Marruecos e Italia convocaron una huelga y jornada internacional de movilización para el 30 de octubre, contra el transporte de armas, el rearme y la militarización de infraestructuras estratégicas. La iniciativa, vinculada a la Declaración de Estambul, reúne a trabajadores de más de 40 puertos europeos y mediterráneos y busca implicar a 57 puertos.