Decenas de miles de trabajadores, estudiantes y jubilados se movilizaron este viernes por las calles de Bruselas en rechazo a las políticas de ajuste del Gobierno de Bart de Weber. La convocatoria fue impulsada por el sindicato FGTB y contó con una marcada presencia del movimiento estudiantil, en un contexto influido por las movilizaciones que se desarrollan en Francia.
La marcha reunió a más de 50.000 personas y recorrió el centro de la capital belga, desde la Estación Central hasta la Estación del Midi. La jornada finalizó con represión policial mediante gases lacrimógenos, ante la que respondieron sectores de la juventud. Se registraron 30 privaciones judiciales de libertad y 80 detenciones administrativas.
Según lo informado, la Policía golpeó a mujeres y niños, y la diputada Rajae Maouane resultó herida. El ministro del Interior, Bernard Quintín, advirtió sobre una mayor represión y afirmó: “El Estado nunca se dejará intimidar”.
La movilización de Bruselas se produjo después de las acciones desarrolladas el día anterior en Lieja, Mons y Charleroi. Esas protestas también estuvieron acompañadas por una violenta intervención policial y dejaron un saldo de 150 detenidos.
Tras la jornada, crecieron las versiones sobre un eventual paro nacional hacia finales de noviembre, aunque hasta el momento no existe una confirmación oficial. Durante la protesta se destacó la unidad entre jóvenes y trabajadores, así como la participación de personas jubiladas.
El descontento está vinculado al programa de ajuste gubernamental, que busca recortar alrededor de 11.200 millones de dólares hasta 2029 para cumplir compromisos con la Unión Europea. Entre las medidas previstas figuran una suba del IVA, cambios en las jornadas laborales y recortes en pensiones y prestaciones sociales. La región francófona de Bélgica concentra las expresiones más importantes de malestar social.
Para el estudiantado, las políticas de ajuste implican un fuerte aumento en el costo de las matrículas y la eliminación de abonos de transporte. También se suman reclamos por aulas saturadas y falta de docentes, similares a los planteados por jóvenes franceses. Un estudiante denunció la existencia de “las paredes del colegio con amianto y sin sitio para sentarse a la hora de comer”.
Los estudiantes cuestionan además los recortes en programas sociales, como las comidas gratuitas en las escuelas. A su vez, acompañan las demandas de los docentes, que se encuentran en lucha desde junio pasado contra el aumento de la carga lectiva sin mejoras salariales.
La protesta fue la cuarta movilización de estas características en lo que va del año. Coincidió con otras medidas de fuerza, incluidos paros que provocaron la cancelación de 140 vuelos. Para este lunes se prevé la continuidad de las huelgas en el ferrocarril y otros servicios públicos.
La masividad de las protestas en Bélgica se da mientras Francia atraviesa un amplio proceso de lucha encabezado por estudiantes secundarios, al que se incorporaron universitarios, docentes y distintos sectores de trabajadores. Las movilizaciones expresan rechazo a los recortes en educación y a los preparativos de guerra impulsados por las potencias imperialistas. Este movimiento también comienza a despertar simpatías en Italia, donde ya se registran algunos bloqueos.
