Editorial Mandíbula publicó una nueva edición actualizada de “Flavio Casanova: 40 años de Rock n’ Roll”, el libro de Nando García que reconstruye la historia del músico Flavio Sarmiento, conocido artísticamente como Flavio Casanova, y de la mítica banda Casanovas.
La obra se sitúa en el contexto musical de los años 80, una década de gran creatividad tanto en la escena internacional como en la local. En ese marco, aborda el regreso del Rockabilly, un género asociado a figuras como Elvis Presley, Jerry Lee Lewis y Gene Vincent, y la manera en que un grupo de jóvenes buscó recuperar ese sonido tras la última dictadura.
El libro reúne relatos y anécdotas de la escena underground de mediados de los años 80, incluyendo los primeros recitales de Casanovas. En aquellas fechas, la banda compartía circuitos con grupos como Sumo, Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, Soda Stereo, GIT, Fricción, Los Twist y Los Fabulosos Cadillacs. También aparecen referencias a músicos como Charly García, Luca Prodan, Pappo’s Blues y Vitico, de Riff.
Uno de los episodios reconstruidos se remonta a 1983, cuando Flavio viajó a Capital Federal junto a su novia Mariel y Marcelo Montolivo, también conocido como Vil Baraja, para asistir a un recital de Los Violadores y Los Laxantes en El Reducto. Allí, Fidel Nadal le presentó a Pablo Carmona, contrabajista y futuro integrante fundamental de Casanovas. Carmona estaba formando una banda de Rockabilly y buscaba cantante; ese encuentro dio inicio al grupo, considerado en el libro como uno de los combos más emblemáticos del Rockabilly argentino.
“No se puede vivir sin música”.
Flavio Casanova
García repasa las 16 formaciones en las que participó Flavio Casanova a lo largo de su trayectoria. Entre ellas se destacan Casanovas y sus dos discos: el álbum homónimo de 1986 y “Somos nosotros”. La estética visual del grupo, inspirada en los años 50, los peinados con jopo, la vestimenta elegante y el uso del contrabajo fueron parte central de su identidad, junto con su actitud y su sonido en vivo.
En el libro, Flavio explica que el grupo cuidaba especialmente su propuesta artística: “Con el rockabilly pasa que si no se toman ciertos recaudos se puede convertir una grasada, pero si se trabaja bien se pueden lograr muy buenos resultados artísticos. Nosotros lo amábamos y queríamos que sea lo mejor, éramos re-cool y cuidamos de eso al detalle”. También señala que, en Casanovas, las composiciones se construían desde el contrabajo de Pablo, el trabajo de Claude en batería y letras, y su propia tarea en la voz y la interpretación.
La publicación además recupera otras experiencias musicales de Casanova, como Historia del Crimen, una banda seguida en vivo por artistas como Necro de Fun People y Boom Boom Kid. El recorrido incluye las bandas tributo a Joy Division, llamada Joy Collision, y a Devo, llamada Invo, además de los vinilos en los que participó, sus composiciones y versiones como “Poison Heart” de Ramones.
Flavio también reflexiona en el libro sobre la formación cultural y educativa. Al recordar su paso por la escuela primaria San Luis, el Colegio Nacional UNLP y cuatro años de la carrera de Diseño en Comunicación Visual en la UNLP, sostiene que la cultura permite “escribir bien, entender bien, hablar bien, diseñar, crear” y cuestiona la falta de valoración de esos aspectos en la actualidad.
Además de los textos, “Flavio Casanova: 40 años de Rock n’ Roll” incluye fotografías de las distintas formaciones del artista, entre ellas su último proyecto junto a su hijo Gero, así como afiches y volantes de conciertos de Casanovas y de otras bandas de los años 80. La obra se presenta como un material para reconstruir una parte de la historia de la música argentina y de su escena Rockabilly.
