Noticias relacionadas

Joan Laporta vive al día. Sin un proyecto a medio o largo plazo para el Barça, gestionando algunos problemas a salto de mata. El presidente heredó un club muy tocado económicamente y no ha encontrado soluciones ni fórmulas mágicas. Al contrario. Vendió activos del club para renovar la plantilla en 2022 y, dos años después, el Barça sigue en la UCI, con respiración asistida. El malestar con Laporta va a más, especialmente en una semana en la que acaba de trascender que Hacienda embargó una cuenta común de la junta directiva del Barça creada para poder pagar los avales, tras su victoria electoral.

Presume Laporta de seguir un modelo presidencialista y gestionar el Barça como una empresa familiar. Es decir, con personas muy próximas, ya sean de la familia o buenos amigos. Las dimisiones en los últimos dos años han sido habituales, sobre todo de directivos y ejecutivos con responsabilidades en asuntos económicos como Ferran Reverter (CEO), Eduard Romeu (vicepresidente económico), Jordi Llauradó (responsable del Espai Barça) y Maribel Meléndez (máxima ejecutiva).

La retirada de Giró

Jaume Giró, exconseller de Economía y Hacienda de la Generalitat, dimitió antes de ser nombrado directivo por sus discrepancias sobre la gestión del aval de 124 millones que necesitó Laporta para formar su junta. Entonces, José Elías, propietario de Audax Renovables, y Jaume Roures, fundador de Mediapro, avalaron al presidente.

Elías rompió muy pronto con Laporta, por sus discrepancias con la gestión del Espai Barça y, sobre todo, muy molesto por tener que asumir también los costes de su aval. En el club colocó a Eduard Romeu, quien dos años después presentaría su dimisión.


Joan Laporta y Eduard Romeu, en la despedida del vicepresidente económico

EFE

El bonus de Nike

Laporta está tocado. A corto plazo necesita que se firme la renovación del contrato con Nike que tiene un bonus de 100 millones de euros que se ingresaría antes del 30 de junio. También precisa una venta importante para cuadrar los números del actual ejercicio. Pero tanto o más daño puede hacerle la constatación de los problemas económicos de sus directivos.

Las camisetas del Barça de la temporada 2023-24 en una de las tiendas oficiales


Las camisetas del Barça de la temporada 2023-24 en una de las tiendas oficiales

FCB

En plena campaña electoral, Laporta aseguró: «Hemos aprobado la estructura del aval. Lo soportaremos los miembros de la junta directiva«. La realidad, sin embargo, fue muy distinta. La cuenta colegiada, curiosamente, sigue operativa y ha abonado los importes de numerosos embargos contra algunos miembros de la junta directiva. De embargos de la Seguridad Social, de la Agencia Tributaria y de multas de tráfico. En el caso de un directivo, su deuda con Hacienda, según informa El Periódico, era de casi un millón de euros.

Silencio sobre las comisiones

A principios de 2021, también anunció que informaría de todas las comisiones que cobrarían los intermediarios en los fichajes del Barça u otras operaciones. Y, de momento, se ampara en los «acuerdos de confidencialidad» para silenciar las cantidades que, entre otros, han percibido Pini Zahavi, Jorge Mendes, Deco o Darren Dein, entre otros.

Jorge Mendes, en el palco de Montjuïc, viendo el Barça-PSG de Champions League


Jorge Mendes, en el palco de Montjuïc, viendo el Barça-PSG de Champions League

EFE

Laporta se prepara para una nueva revolución en el Barça, pero no tiene muchos medios para hacerla. Confía en Deco y, salvo giro inesperado, Xavi Hernández seguirá como entrenador. Falta por ver qué jugadores causarán baja y qué futbolistas podrán fichar el director de fútbol. De momento, la afición sigue desencantada. O, peor, el pasado lunes, contra la Real Sociedad, se escucharon los primeros gritos contra el presidente: «Barça sí, Laporta no«, coreó la Grada d’Animació. El resto de los aficionados ni aplaudieron ni silbaron.

Panorámica de la Grada d'Animació de Montjuïc en el Barça-Celta


Panorámica de la Grada d’Animació de Montjuïc en el Barça-Celta

FCB

Un partido más en Montjuïc

Este jueves, Laporta no se desplazó a Almería. Tampoco, Deco. La gran suerte del presidente es que al Barça solo le queda un partido en Montjuïc, el domingo contra el Rayo Vallecano, y con unas gradas en las que, presuntamente, habrá tantos turistas como socios. De momento, la oposición se mueve discretamente y el máximo dirigente sabe que la próxima temporada será de alto riesgo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *