Más de 250 personas participaron el jueves 29 de octubre en un acto obrero, estudiantil e internacionalista convocado por Contracorriente en la Facultad de Ciencias Políticas de Somosaguas, en Madrid. El encuentro reunió a docentes en huelga, trabajadores de Airbus y de empresas subcontratadas, estudiantes implicados en movilizaciones por la vivienda y Palestina, jóvenes llegados de Francia y referentes del movimiento obrero de la década de 1970.

La convocatoria se celebró en la sala Mari Luz Nájera, denominada así en memoria de la estudiante asesinada por la represión policial durante la Transición. Allí se debatieron las perspectivas de la huelga general del 11N y la necesidad, planteada por los participantes, de organizarla desde abajo mediante comités unitarios de trabajadores, docentes y estudiantes en centros de trabajo, facultades y barrios.

El acto recordó además la asamblea obrera y estudiantil celebrada en Somosaguas en 1976, tras la masacre de Vitoria. Entre los intervinientes estuvo Ángel Luis Parras, obrero metalúrgico que participó en aquella asamblea con 19 años como militante de las entonces clandestinas Comisiones Obreras.

Una huelga general organizada desde los centros de trabajo y estudio

A trece días del 11N, los asistentes cuestionaron el papel de las direcciones de CCOO y UGT, a las que acusaron de pretender limitar la movilización a una jornada testimonial vinculada a la campaña del PSOE. Frente a ello, defendieron una huelga que paralice la producción y cuya organización continúe después del 12 de noviembre, con independencia del resultado electoral del 29N.

Bie Rodríguez, una de las siete de Somosaguas y referente de Contracorriente en la facultad, abrió el encuentro. Defendió que la huelga general se ha impuesto a unas direcciones sindicales que llevaban más de una década sin convocarla y llamó a la juventud a confluir con la clase trabajadora en comités unitarios que vinculen la defensa de la educación pública con las luchas por la vivienda y los salarios.

Antes de las intervenciones se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo), que dejó 68 muertos y cientos de heridos. Bie Rodríguez calificó el suceso de “crimen social” y lo relacionó con la privatización y la falta de financiación de la red ferroviaria, proceso que, según señaló, comenzó con la Ley del Sector Ferroviario aprobada durante el Gobierno de José María Aznar en 2003 y se profundizó con la apertura de la alta velocidad a operadoras como Ouigo e Iryo, además de la externalización del mantenimiento en Adif y Renfe.

Rub Dutor, docente de Vallecas en huelga indefinida desde el 14 de octubre y militante de la CRT, también vinculó el accidente con la liberalización del sector, la insuficiencia de mantenimiento y la precariedad de las plantillas. Defendió las reivindicaciones docentes y criticó la posición de Zarzalejo y de Isabel Díaz Ayuso ante la huelga educativa. Asimismo, llamó a organizar piquetes desde primera hora el 11N y a mantener los comités unitarios más allá de la jornada de paro.

Airbus, CEGELEC y las luchas laborales

El encuentro contó con la participación de trabajadores de Airbus y de su subcontrata CEGELEC, cuyos empleados tenían prevista una huelga indefinida a partir del 3 de noviembre. Jesús, trabajador de Airbus y delegado de CGT, defendió el sindicalismo asambleario como elemento central de la movilización de la plantilla durante el verano.

Según explicó, las decisiones no deben ser tomadas por estructuras sindicales al margen de los trabajadores, sino por la propia plantilla reunida en asamblea. También reclamó la unidad de los sectores en lucha, desde la educación y el ciclo 0-3 hasta la sanidad, de cara a la huelga general.

Intervenciones sobre migración, Palestina y la movilización juvenil

Mariona Tasquer, militante de Contracorrent en Catalunya, cuestionó las declaraciones de Pedro Sánchez sobre la fortaleza del Estado en Ceuta. Relacionó esa política con las devoluciones en caliente, la denegación de asilo, la situación colonial de Ceuta y Melilla y las más de 140 muertes en la frontera mencionadas durante su intervención.

Tasquer reivindicó las movilizaciones juveniles por la vivienda y contra el genocidio en Palestina. También recordó su participación, en abril, en la misión de la Global Sumud Flotilla para romper el bloqueo de Gaza, junto a un trabajador petrolero brasileño y una sanitaria argentina. Además, mencionó las protestas contra Vito Quiles, Aliança Catalana, Vox y Núcleo Nacional en Catalunya y Euskal Herria, y llamó a incorporar la solidaridad con las personas migrantes a la movilización del 11N.

Durante un intermedio, militantes de Contracorriente denunciaron la represión contra la juventud y distintos movimientos sociales. La sala mostró carteles con el mensaje “¡Basta de impunidad y represión policial!” y coreó consignas en defensa de la universidad pública y de la libertad de las personas represaliadas por luchar.

El recuerdo de Vitoria y el debate sobre la estrategia

Ángel Luis Parras intervino para recuperar la experiencia de la asamblea de Somosaguas de 1976, convocada después de la masacre de Vitoria del 3 de marzo. Recordó que la policía irrumpió en una iglesia donde más de 4.000 trabajadores debatían la continuidad de una huelga general y mató a cinco personas.

Parras afirmó que el movimiento obrero de entonces defendía formas de autoorganización mediante comités elegidos y revocables, orientados tanto a las reivindicaciones salariales como a la amnistía, las libertades y el final de la dictadura. Criticó la Transición pactada y la estrategia del “mal menor”, y sostuvo que las direcciones de CCOO, el PCE y posteriormente el PSOE dejaron de lado la perspectiva de un proceso revolucionario y socialista.

También señaló que el acuerdo alcanzado el 7 de octubre por diecisiete sindicatos para convocar la huelga general y promover resoluciones unitarias en empresas y barrios no se habría traducido plenamente en los compromisos previstos. Defendió, por ello, una jornada de huelga con piquetes, democracia obrera e independencia de clase.

La experiencia francesa

Desde Francia intervino Alexis Duray, militante de Révolution Permanente y de su agrupación juvenil Le Poing Levé. Duray sostuvo que la movilización juvenil atraviesa distintos países europeos y citó ocupaciones de institutos en Italia, bloqueos en Alemania, Bélgica y Argelia, protestas por la vivienda en Portugal, manifestaciones en Albania y movilizaciones contra la carestía de la vida en Marruecos y Túnez.

En referencia a Francia, explicó que la respuesta del Gobierno de Emmanuel Macron a las protestas ha sido la represión y afirmó que las direcciones sindicales, inicialmente críticas con el movimiento, terminaron convocando una huelga general para el 5 de noviembre. Defendió la autoorganización mediante asambleas generales, coordinadoras y representantes elegidos y revocables, e hizo un llamamiento a construir una organización revolucionaria internacional.

El cierre de Natalia Lago

La portavoz de Contracorriente, Natalia Lago, cerró el acto reivindicando el protagonismo de una juventud que, según afirmó, ha pasado de ser presentada como desmovilizada a ocupar las plazas. Citó el desahucio de Maricarmen y las protestas que generó como uno de los factores que impulsaron la convocatoria de la huelga general.

Lago criticó que las burocracias sindicales quieran limitar el 11N a una movilización controlada que finalice al día siguiente y reclamó comités unitarios en centros de trabajo, facultades, institutos y barrios, con delegadas y delegados sujetos a mandato y revocables. También apeló a la CJS y la OES, del Movimiento Socialista, a integrarse en esos espacios de coordinación.

En su intervención propuso medidas como la expropiación de viviendas vacías de bancos y fondos buitre, un ferrocarril único y público bajo control de sus trabajadores, papeles para todas las personas migrantes, el cierre de los CIE y el fin de la monarquía. Consideró que esas medidas requieren un gobierno de las trabajadoras y una revolución socialista.

El acto concluyó con un concierto en el que integrantes de Contracorriente interpretaron con guitarra, saxofón y violín la canción antifranquista Gallo rojo, gallo negro. Posteriormente se celebró un micro abierto de poesía revolucionaria con la participación de parte de los asistentes.

Contracorriente presentó la cita de Somosaguas como un paso dentro de una campaña que, según la organización, no comienza ni termina con el 11N. La agrupación llamó a estudiantes y jóvenes a organizarse junto a la clase trabajadora en facultades, institutos y barrios.