El escenario financiero se volvió más complejo para el Gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. Mientras el Banco Central reconoce una caída de la actividad durante el tercer trimestre, el riesgo país alcanzó nuevos máximos en el año y crecieron las dudas sobre la capacidad de afrontar los próximos vencimientos de deuda.
Tensión financiera y suba del riesgo país
En julio, el riesgo país se ubicaba cerca de los 400 puntos, su nivel más bajo desde 2018. Ese mes, Caputo presentó el programa financiero 2026-2027 con el objetivo de demostrar la capacidad de pago de la deuda en dólares, aunque la respuesta de los mercados fue negativa.
El lunes 26 de octubre, luego del triunfo de Lula en Brasil, el indicador aumentó 58 puntos en una sola jornada y llegó a 765. El viernes cerró en 787 puntos, el valor más elevado en un año y casi el doble del registrado en julio. Solo durante octubre, el incremento fue del 28%.
Los bonos también reflejan esa situación: los Bonares 2029 ofrecen un rendimiento anual del 15% en dólares, cerca de 10 puntos porcentuales por encima de un bono del Tesoro de Estados Unidos.
El dólar mayorista se mantuvo alrededor de los $1.540, aunque con intervención oficial. El lunes, el Tesoro vendió casi 100 millones de dólares para contener la cotización, mientras que el Banco Central acumuló varias ruedas sin poder comprar divisas. A su vez, el Merval y las acciones argentinas que cotizan en Nueva York registraron fuertes bajas durante la última semana, una tendencia que se extendió a lo largo de octubre.
Factores externos y dudas sobre la deuda
Las turbulencias se producen en un contexto internacional adverso, marcado por la agresión imperialista de Estados Unidos contra Irán y por el resultado electoral de Brasil. Sin embargo, el artículo señala que las principales inquietudes están vinculadas con la economía local.
La primera duda es cómo se cubrirán los vencimientos de 2027. De acuerdo con el Ministerio de Economía, el año próximo se necesitarán US$24.900 millones. Caputo sostiene que los recursos provendrán de nueva deuda en el mercado local, organismos internacionales, privatizaciones y compras del Banco Central.
Esto implica tomar deuda nueva para cancelar obligaciones anteriores, una alternativa que se complica con tasas cercanas al 15%. La segunda incógnita refiere a las posibilidades de reelección de Milei. Tras los resultados en Brasil, algunos analistas plantearon que una economía sin recuperación podría afectar al oficialismo. Desde el Gobierno lo denominan “riesgo kuka”, mientras que en el mercado ya circula la expresión “riesgo Javo”.
El Banco Central admite la caída de la actividad
El jueves, el Banco Central publicó su Informe de Política Monetaria, en el que anticipó que “para el cuarto trimestre se prevé una recuperación del PIB luego de la caída del tercer trimestre”. Dado que el segundo trimestre había mostrado una baja del 0,6%, se acumularían dos períodos consecutivos de retroceso, lo que configura una recesión técnica.
La autoridad monetaria atribuyó el deterioro a “factores transitorios”, como el frío, los cortes de gas para la industria y las lluvias. No obstante, el informe también indicó que las ramas industriales orientadas al mercado interno —electrodomésticos, textiles, calzado e informática— cayeron 9% interanual en agosto.
En ese marco, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, destacó que lleva 723 días sin emitir pesos. Esa estrategia monetaria es cuestionada incluso por economistas cercanos al Gobierno, que la consideran un factor que restringe la actividad.
La posición del FMI y los pagos pendientes
La preocupación también llegó al Fondo Monetario Internacional. Su vocera, Julie Kozack, se refirió a un “entendimiento compartido” para pasar de la estabilización a una etapa de mayor crecimiento y creación de empleo.
Entre las medidas planteadas figuran la profundización del mercado de capitales y de los créditos hipotecarios, la flexibilización laboral, el avance de concesiones de infraestructura y la facilitación de inversiones bajo el RIGI. El artículo cuestiona estas propuestas al considerar que profundizan políticas ya aplicadas, con beneficios concentrados en sectores como la minería y el petróleo.
Además, el jueves 5 el Tesoro debe pagarle al FMI cerca de US$877 millones, pero dispone de apenas US$825 millones en su cuenta. El Fondo prevé un desembolso recién en diciembre, por lo que existe un desfasaje temporal para cumplir con esa obligación.
Créditos para reactivar y presiones dentro del oficialismo
En el Ministerio de Economía se analizan medidas para impulsar la actividad. El Banco Nación lanzará créditos para bienes durables y prepara una línea destinada a heladeras, lavarropas y televisores de producción nacional. También se evalúa utilizar fondos de la ANSES para facilitar el financiamiento bancario de construcciones desde el pozo.
El artículo presenta estas iniciativas como una paradoja para Caputo, ya que implican recurrir a instrumentos de crédito dirigido de la banca pública y fondos de la ANSES, herramientas asociadas al kirchnerismo, aunque bajo los límites fijados por Milei.
La necesidad de reactivación también genera presión dentro del oficialismo. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, reconoció que “la industria, la construcción y el comercio están sufriendo” y pidió “encender motores”, a un año de finalizar el mandato. Su propuesta es reducir impuestos. Según trascendidos, cuando Santilli abordó el tema con el Presidente, Milei respondió: “Voy a morir atado al mástil de este programa”.
Las propuestas de economistas del establishment
En medio de la inestabilidad, distintos economistas plantearon cambios de política. Miguel Ángel Broda propuso un dólar a $1.750, un 15% más alto, junto con una baja de encajes. Domingo Cavallo sugirió levantar el cepo y comprar reservas sin absorber pesos. Carlos Melconian advirtió que “este dólar acelera las quiebras” y reclamó una remonetización.
Ricardo Arriazu, hasta hace poco defensor del programa, sostuvo que la economía debería expandirse más del 5%, pero se encuentra estancada por debajo del 2% debido a la política monetaria. Según el artículo, ninguna de estas posiciones cuestiona el ajuste y, en los hechos, sus propuestas derivarían en una devaluación, con impacto sobre salarios, dólar e inflación.
El texto concluye que el Banco Central ya no puede ocultar la recesión, mientras el FMI impulsa reformas laborales y una expansión del RIGI, Caputo busca alternativas de crédito, Milei sostiene su programa y sectores del establishment reclaman una devaluación. La discusión se concentra en cómo reactivar la economía y preservar las chances electorales del oficialismo, sin atender, según la nota, a los problemas sociales de la clase trabajadora.
