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Cataluña es lugar de tradición y una gran cultura popular. Y seguramente no haya nada que refleje mejor que los refranes de un sitio y sobre un colectivo en concreto. Es el caso del territorio catalán en relación con el dinero. 

Los dichos populares siempre resultan entre graciosos y dolorosos. En ocasiones hay colectivos que reciben sin venir a cuento, pero como la tradición se impone ya les queda el sambenito. Y eso que muchas veces no hacen referencia al oficio en concreto.


Una mujer feliz porque tiene dinero | PEXELS

En castellano está el típico zapatero, a tus zapatos, como si estos buenos profesionales fueran de fácil distracción. Tampoco se salva el herrero, que en su caso se estila el cuchillo de palo, se comenta. ¿Y en catalán?

La cosa no cambia mucho. Una de las expresiones a las que nos vamos a referir vuelve a atacar a los zapateros. Aunque, una vez más de manera indirecta y sin que ellos tengan la culpa de nada. Un dicho bastante extendido en Cataluña que, además, juega con el tópico catalán que juega con la idea del catalán preocupado por el dinero y, sobre todo, que es algo desconfiado. ¿Será tan así?

Esta es el refrán catalán que tiene que ver con el dinero

La frase hecha en cuestión es la de Sabater amic o parent, calça car i més dolent. Esta expresión, que literalmente se traduce como “Zapatero, amigo o pariente, calza caro y más doliente”, encierra en sí misma un halo de desconfianza que habla mucho del carácter catalán.

Este refrán, transmitido de generación en generación, traspasa las fronteras del tiempo y el espacio para revelar una verdad universal sobre la naturaleza humana y las relaciones sociales, pero que parece que en los catalanes está más arraigada. Al menos eso dice el tópico.

¿Qué significado tiene el refrán?

En su aparente simplicidad, la expresión encierra una lección atemporal sobre el valor del dinero, la confianza y las complejas interacciones entre individuos. La segunda parte del refrán, calça car i més dolent, sugiere que cuando un amigo o pariente se aprovecha de la confianza para realizar un favor económico, no solo resulta en un gasto adicional, sino también en una mayor pérdida o daño.

Esta idea subyacente refleja una actitud arraigada en la cultura catalana. Por un lado, que eso de pedir o prestar dinero es mejor evitarla. Por el otro, que se ha de ir con cuidado en quien se confía, porque uno puede aprovecharse de la generosidad o buena voluntad de los demás.

Por qué los catalanes y el dinero tienen tanta relación 

La fama de desconfiados que define a los catalanes no es más que un estereotipo superficial, pero muchos lo consideran un rasgo cultural profundamente arraigado que ha evolucionado a lo largo de los siglos. El refrán catalán sobre el dinero, el zapatero y la confianza no ayuda.

El dicho recuerda la importancia de la prudencia y la cautela en las interacciones con los demás, especialmente en asuntos financieros. Insta a reflexionar sobre los límites de la confianza y a considerar las posibles consecuencias de nuestros actos, especialmente cuando se trata de asuntos relacionados con el dinero.

No se sabe si fue intencionado o no, lo cierto es que no es el único idioma que alerta de la desconfianza de los otros, sobre todo, cuando hay una transacción económica de por medio. Peligroso compañero es don dinero, se dice en castellano. Claro que allí no se habla de parientes ni amigos.

En cualquier caso, el refrán va mucho más allá del dinero. Habla de que es mejor no confiar en la gente cercana. A veces, por proximidad, esas personas ofrecen una ayuda más pobre o con menos compromiso. En castellano encontramos un refrán parecido en el conocido dicho “la confianza da asco”. Por lo cual, una vez más, diferencias entre catalanes y castellanos es más superficial que otra cosa.

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