Hervé y Monique Vidal son un matrimonio francés que ha convertido su amor por el mar en una increíble aventura global. A los 64 años, Hervé y su esposa están cumpliendo un sueño que muchos anhelan: explorar el mundo en un velero. Su viaje les ha permitido conocer diferentes culturas y acumular experiencias inolvidables, y actualmente están de paso en Coquimbo, una región en Chile.
Durante su estancia en el Club de Yates de Coquimbo, el matrimonio hizo un alto para hablar sobre su viaje a bordo del «Perla Negra«, un velero de 16 metros de eslora y 5.60 metros de manga. Hervé describe el barco como una «dama», destacando su comodidad, solidez y seguridad para navegar. «La vida a bordo es agradable, tenemos todas las comodidades y nunca te aburres», afirma.
El viaje de los Vidal comenzó el 1 de noviembre de 2022 en Port-Camargue, en el sur de Francia. Desde allí, hicieron paradas en diferentes lugares, incluyendo España, el Estrecho de Gibraltar, las Islas Canarias y Cabo Verde. Su primera gran travesía fue cruzar el Atlántico, un viaje que les llevó 14 días hasta llegar a Salvador de Bahía, Brasil.
A lo largo de su viaje, han experimentado la belleza y las dificultades de la vida en el mar. Atravesaron el Estrecho de Magallanes en febrero de 2023, visitaron la fría ciudad de Punta Arenas y navegaron por los canales de la Patagonia, lidiando con vientos violentos y corrientes contrarias. Sin embargo, también han tenido la oportunidad de acercarse a los icebergs que se desprenden de los glaciares que bajan desde Campo de Hielo Sur, y de visitar el Glaciar Pío XI, el mayor de Sudamérica, que Hervé describe como «un lugar mágico».
Después de visitar Puerto Edén, un «pueblo perdido en medio de la nada», se dirigieron a Puerto Aguirre y luego a Chiloé, antes de llegar a Puerto Montt en abril. Desde allí, recorrieron Argentina, Bolivia y Perú en bus, visitando lugares como Buenos Aires, Mendoza, Bariloche, Salta, el altiplano, Arequipa, Cuzco, Machu Picchu y el Valle del Colca. «Donde admiramos el majestuoso vuelo de los cóndores, Titicaca y sus islas», comenta Hervé.
Hervé y Monique también han visitado la Isla Robinson Crusoe, donde disfrutaron de las langostas locales, y han hecho paradas en Antofagasta y actualmente en Coquimbo. Aunque su itinerario no estaba completamente definido desde el principio, Hervé dice que esto ha añadido emoción a su viaje. «Hay tantos lugares para ver que a veces nos obliga a tomar decisiones y evolucionar. Mi mujer y yo somos muy abiertos a conocer gente, nos encanta y es muy enriquecedor. Sin eso este viaje nunca habría sido posible», declara.
El espíritu aventurero del matrimonio Vidal y su disposición para conectar con personas de diferentes partes del mundo han llenado su viaje de buenas experiencias. En cada lugar que visitan, despiertan la curiosidad de la gente local, lo que les permite ampliar sus redes y forjar amistades. «Contactar con personas es muy fácil, vienen a conocerte y son de gran ayuda. Para ellos somos una curiosidad, sean navegantes o no. Hacen muchas preguntas sobre nuestra vida, de dónde venimos, y si son navegantes entonces las discusiones se vuelven apasionantes. Se forjan amistades y seguimos en contacto, es genial», agrega Hervé.
Después de pasar unos meses más en Coquimbo, Hervé y Monique se preparan para zarpar una vez más. Su próximo destino es Tahití, un viaje en el velero que durará 30 días en el mar, y esperan llegar a principios de 2025. A pesar de los desafíos, su amor por el mar y la aventura no muestra signos de disminuir. En sus propias palabras, «somos muy abiertos a conocer gente, nos encanta y es muy enriquecedor. Sin eso, este viaje nunca habría sido posible».
