El asesinato de Alejandro Ponce en la comuna de Paihuano ha dejado a su familia y amigos pidiendo justicia. El principal sospechoso, conocido como «el Chaca», está siendo juzgado junto con otros ocho imputados en este intrincado caso.
Según los informes, «el Chaca» había publicado una inquietante advertencia en sus redes sociales en 2016, diciendo que era el tipo de amigo que ayudaría a esconder un cadáver, pero que si alguien lo traicionaba, recordara que sabía cómo hacerlo. Esta afirmación tomó un significado siniestro cuando Alejandro Ponce fue secuestrado y asesinado en 2022, presuntamente a manos de «el Chaca» y sus cómplices.
Los motivos detrás del asesinato parecen estar enraizados en la traición percibida por «el Chaca», cuando supuestamente descubrió que Ponce estaba saliendo con su ex pareja. Durante su declaración en el juicio, «el Chaca» negó todas las acusaciones y ofreció su propia versión de los hechos, alegando que había confrontado a Ponce por el supuesto robo de herramientas valiosas.
«El Chaca» afirmó que había contratado a una amiga de Ponce para que lo citara y pudiera confrontarlo por el robo. Durante su encuentro, afirmó que tuvieron una pelea física antes de que cada uno se retirara a su casa. Según su relato, Ponce apareció en su hogar más tarde esa noche, armado con un palo y dispuesto a luchar de nuevo.
Además de su declaración, «el Chaca» admitió ser un consumidor de drogas y afirmó que varias personas venían a su casa para consumir, pero negó ser un vendedor de drogas.
El caso se complicó aún más cuando se descubrió que las grabaciones de las cámaras de seguridad de su hogar habían sido borradas durante el período en que Ponce supuestamente estuvo en su casa. «El Chaca» afirmó que las cintas eran eliminadas como parte de un protocolo semanal y que un técnico en informática argentino, otro de los imputados, era el único que podía hacerlo.
Otra imputada en el caso, una joven identificada como A.A.M.Z., fue quien citó a Ponce al lugar del secuestro. A.A.M.Z. afirmó haber sido contratada por «el Chaca» para atraer a Ponce al río, ofreciéndole drogas a cambio. En su testimonio, describió cómo fue testigo del secuestro de Ponce y cómo huyó asustada después de que los hombres se lo llevaran.
Los familiares de Alejandro Ponce creen que «el Chaca» está inventando su historia para evitar la responsabilidad de su muerte. Según ellos, «el Chaca» estaba obsesionado con su ex pareja y nunca aceptó que ella eligiera a Ponce sobre él.
Mientras el juicio continúa, la atención se centra en las declaraciones de los acusados y en la tesis de la fiscalía. Según la acusación, «el Chaca» y sus cómplices planearon y llevaron a cabo el secuestro y asesinato de Ponce, y luego intentaron encubrirlo. La fiscalía argumenta que el secuestro fue planeado con A.A.M.Z. como señuelo, que Ponce fue golpeado hasta la muerte en la casa de «el Chaca» y que su cuerpo fue enterrado en una quebrada para hacerlo desaparecer.
El asesinato de Alejandro Ponce es un caso complejo y sombrío, lleno de traiciones, drogas y violencia. Mientras el juicio avanza, su familia y amigos esperan encontrar justicia para el joven cuya vida fue brutalmente arrebatada.
