El adagio «las acciones hablan más que las palabras» no podría haber encontrado una mejor manifestación que en el desempeño del jugador de baloncesto griego, Kostas Sloukas. A pesar de haber comenzado la serie de la final de la liga griega con un déficit de 0-2, Sloukas y su equipo, el Panathinaikos, lograron una remontada histórica para vencer al Olympiacos por 3-2 y coronarse campeones. Este triunfo, junto con la conquista de la Euroliga, consolida un mes de temporada inmejorable para el conjunto griego.
Sin embargo, el camino a la gloria no estuvo exento de obstáculos. En su rueda de prensa después de la final, Sloukas recordó las críticas que se le habían hecho durante la temporada. En el verano, el base griego protagonizó uno de los movimientos más trascendentales al dejar el Olympiacos para fichar por el Panathinaikos. Una decisión que, según él mismo ha explicado, vino motivada por lo poco valorado que se sentía en el equipo de Bartzokas.
«Fue un año muy duro y se han dicho muchas cosas… a mí me gusta hablar en la cancha», compartió Sloukas. El jugador agradeció sarcásticamente al señor Georgios Bartzokas y al presidente del Olympiacos por su «arrogancia, falta de respeto y lo poco que me valoraron. Ellos me abrieron la puerta para que me marchase al Panathinaikos».
El cambio de equipo resultó beneficioso para Sloukas, quien afirmó que en el Panathinaikos encontró «gente con hambre y que creía en mí desde el primer momento y que me apoyaron cuando las cosas no salían». Este ambiente de confianza y apoyo mutuo fue un factor clave en los momentos más difíciles de la temporada.
«He vivido momentos este año que ni siquiera había soñado», admitió Sloukas. Apreció la acogida que recibió desde el primer momento en el Panathinaikos, apuntando que «eso lo vale todo». A pesar de haber sido un año difícil, el jugador aseguró que respondió en el campo con su equipo.
Resulta notable que la propuesta del Panathinaikos para fichar a Sloukas no era reciente. Según el base griego, «esta propuesta ha existido durante los últimos 10 años. El señor Giannakopoulos confía en mí desde hace 10 años y por respeto al Olympiacos no le escuché antes. Finalmente lo hice y doy gracias por la decisión».
Los momentos vividos esta temporada con sus compañeros, con el presidente y con el entrenador, quedaron grabados en lo más profundo del corazón de Sloukas. Agradeció a todos por un año que califica como el «más mágico» de su carrera.
El camino de Kostas Sloukas hacia la gloria no estuvo exento de dificultades. Sin embargo, su determinación y la confianza que el Panathinaikos depositó en él, le permitieron superar los obstáculos y alcanzar el éxito. Su historia es un testimonio de que, en ocasiones, el cambio y la adversidad pueden ser catalizadores para alcanzar nuevas alturas.
