¿Alguien nos mira? Qué tan "libres" podemos ser en RRSS cuando trabajamos, compramos o postulamos a algo

En la era digital en la que vivimos, las redes sociales como Instagram, TikTok y Facebook han pasado a formar parte de la vida cotidiana de una gran parte del mundo. No solo sirven como plataformas para compartir contenidos informativos o de entretenimiento, sino que también funcionan como una vitrina donde muchas personas eligen mostrar sus opiniones, pasiones y aspectos de su vida personal.

Lo que uno elige compartir en sus perfiles de Internet puede llegar a distintos lugares, incluyendo la escuela, la universidad e incluso el entorno de trabajo. Los encargados de reclutar o entrevistar personal en las empresas son conscientes de esto, y la revisión de las redes sociales de los posibles candidatos a un puesto se ha convertido en una práctica cada vez más común.

Para analizar estas dinámicas, la plataforma Laborum realizó un estudio titulado «Redes Sociales y Empleo». En este estudio participaron 2.868 personas de Chile, Argentina, Ecuador, Panamá y Perú, incluyendo tanto trabajadores como especialistas en recursos humanos.

El análisis reveló que un 25% de los especialistas en recursos humanos afirma que monitorean las redes sociales de los trabajadores, en comparación con un 75% que no lo hace. Del grupo que sí lo hace, un 80% revisa las redes de toda la organización, un 15% solo a personas con roles representativos y un 5% se enfoca en los cargos directivos. Además, un 20% lo hace con regularidad, mientras que un 45% solo en caso de crisis o temas puntuales.

El estudio también encontró que el «69% de los especialistas en recursos humanos cree que las publicaciones realizadas en las redes sociales podrían afectar los puestos laborales«. Una proporción similar considera que las publicaciones en redes sociales pueden afectar la cultura o imagen de la organización (63%).

¿Y qué dicen los trabajadores encuestados? Según Laborum, una gran parte de los ‘talentos’ busca controlar lo que suben en sus perfiles de Internet (61%). La razón principal es el «miedo a tener repercusiones negativas en su carrera profesional». Esto se refuerza con el 48% de personas que dijeron haber sufrido o presenciado un caso en el que una publicación trajo consecuencias negativas para su empleo. Un 82% dice que le sucedió a otra persona, mientras que un 18% lo vivió en primera persona.

Finalmente, un 71% de las personas cree que no es correcto que las empresas investiguen o evalúen las redes sociales de sus trabajadores.

«Las redes sociales están presentes en cada minuto de nuestro día a día, teniendo un gran peso en la percepción que las personas tienen de los otros, por lo que es necesario hacer un ejercicio reflexivo respecto a cómo las usamos«, señaló el director comercial de Laborum, Diego Tala.

Según Tala, poco más de la mitad de los expertos consultados afirma que las redes sociales pueden proporcionar datos adicionales sobre la personalidad o intereses de quienes postulan o ya están en un puesto de trabajo. Por lo tanto, es imprescindible entender que la gestión cuidadosa y asertiva de las plataformas sociales tiene un efecto directo en la imagen de la persona y en la reputación corporativa.

En cuanto a las implicaciones legales de esta práctica, se puede buscar en el Código del Trabajo, específicamente en el Artículo 5. Este artículo establece que el empleador debe respetar las garantías constitucionales de los trabajadores, especialmente cuando se trate de cuestiones que puedan afectar la intimidad, la vida privada o la honra de estos. Los derechos establecidos por las leyes laborales son irrenunciables mientras subsista el contrato de trabajo.

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