El duro relato de Willie Cauley-Stein sobre su adición a las pastillas en la recta final de su etapa NBA

Willie Cauley-Stein ha relatado en una extensa entrevista con The Athletic el calvario que sufrió durante sus últimos años en la NBA por sus problemas personales y su adicción a las pastillas.

El exjugador de Kings, Warriors, Mavericks y Sixers que el año pasado promedió en Italia 9.9 puntos y 9 rebotes por encuentro ha relatado cómo creció su adicción para superar los problemas que comenzaron en 2019 y que llegaron a su punto máximo en 2021 con el fallecimiento de su abuela, lo que le llevó a una clínica de desintoxicación. Sin embargo, el mayor problema no era la adicción en sí, ya que creía estar tomando pastillas de Percocet que en realidad eran de fentanilo, un potente analgésico causante de numerosas muertes por sobredosis en Estados Unidos.

Este fue su relato:

«Podría estar muerto sin problemas. Estoy feliz y es diferente porque sé la bala que realmente esquivé. Pedí ayuda antes de que fuera demasiado tarde y mejoré, pero lo del baloncesto ha sido mucho más difícil de recuperar.

No sabía lo que estaba ocurriendo. Todo el tiempo escucho historias sobre gente que van a una fiesta y que nunca antes habían tomado nada y deciden tomarse una pastilla de Percocet, termina siendo fentanilo y mueren. De una sola pastilla. Yo estuve tomando cientos durante meses, podría haber sido yo.

Todo empezó a partir de 2019. Inició una espiral de salud mental y tratar de lidiar con lo que pasaba fuera de la cancha y jugar al mismo tiempo para un nuevo equipo, con mi esposa embarazada… fueron demasiadas cosas grandes y tomé pastillas para el dolor tratando de huir de la realidad.

Estaba tomando tantas pastillas que dormía todo el tiempo y cuando estaba despierto no estaba realmente allí. No lo manejaba de la forma correcta, no pude despedirme de mi abuela con la que debía haber estado más en contacto. Fui un cobarde. Cada vez que hablaba con ella estaba peor y no quería verla así».

El impacto de las adicciones en la carrera deportiva

Seis días después del fallecimiento de su abuela, Cauley-Stein ingresó en una clínica de desintoxicación como él mismo relata:

“El equipo se dio cuenta de que no tenía energía, ni amor, ni personalidad, ni nada. Las drogas me quitaron todo. Creía que estaba jugando duro, haciendo mi parte, y luego escuchaba: ‘No parece que le guste el baloncesto’. Hasta que no lo superé todo no me di cuenta de que tenían razón. La chispa que tengo cuando hablo, no la tenía. No podía mirar a la gente a los ojos porque sentía que podían ver mi alma y ver que ya no era yo mismo”.

Le dije a mi agente: ‘Necesito ayuda’. Tan pronto como llamé y me inscribí en el programa de drogas de la NBA y les conté todo, fue un alivio instantáneo. Me invadió este sentimiento; he hecho muchas cosas, pero nunca me había sentido tan bien, como si mi abuela me levantara y me diera el abrazo más grande”.

El fentanilo, sustancia que consumía sin saberlo, ha sido uno de los mayores problemas de salud pública en Estados Unidos, cobrando la vida de muchas personas. Cauley-Stein no es el único atleta que ha enfrentado problemas con este potente opioide, pero su historia es un recordatorio del peligro que suponen estas drogas.

El exjugador está lejos de ser el único deportista que ha enfrentado problemas de adicción. La presión y el estrés de la carrera deportiva, junto con situaciones personales difíciles, pueden llevar a muchos atletas a buscar refugio en sustancias que prometen alivio temporal.

Durante su tiempo en la NBA, Willie Cauley-Stein era conocido por su juego intenso y su capacidad para rebotear. Sin embargo, detrás de esa fachada de fuerza y destreza se escondían problemas graves que afectaban su salud mental y física. La combinación de dolor físico y emocional llevó al jugador a una espiral descendente de la que afortunadamente pudo salir a tiempo.

El baloncesto profesional es una carrera que exige mucho de los atletas, no solo físicamente, sino también mentalmente. La cantidad de juegos, la presión de los fans y la constante necesidad de rendir al más alto nivel puede pasar factura. Cauley-Stein es un claro ejemplo de cómo, a pesar de su éxito en la cancha, los problemas personales pueden afectar gravemente a un deportista.

La historia de Willie Cauley-Stein también pone de manifiesto la importancia de pedir ayuda. En un mundo donde la imagen lo es todo, admitir la necesidad de ayuda puede parecer un signo de debilidad, pero es todo lo contrario. La valentía que mostró al pedir ayuda lo salvó, y su testimonio puede servir de inspiración para otros que están luchando en silencio.

La adicción a las pastillas es un problema que afecta a muchas personas, no solo a los deportistas. En Madrid, como en otras grandes ciudades, hay programas y clínicas especializadas en tratar las adicciones. La historia de Cauley-Stein puede servir para concienciar sobre la importancia de buscar ayuda antes de que sea demasiado tarde.

La salud mental y el bienestar de los deportistas son temas que cada vez reciben más atención. Las ligas deportivas, incluidos los equipos de la NBA, están implementando programas para ayudar a los jugadores a lidiar con el estrés y otros problemas emocionales. Estos programas son esenciales para prevenir situaciones como la que vivió Cauley-Stein.

Aunque su paso por el baloncesto europeo ha sido positivo, con promedios de 9.9 puntos y 9 rebotes por encuentro, el camino hacia la recuperación completa aún es largo. Willie Cauley-Stein está trabajando para reconstruir su vida y su carrera, agradecido por la segunda oportunidad que ha recibido.

La experiencia de este jugador también resalta la importancia de la familia y los seres queridos en tiempos de crisis. La pérdida de su abuela fue un golpe devastador, pero también fue el catalizador que lo llevó a buscar ayuda. Muchas veces, los momentos más oscuros pueden ser el comienzo de un nuevo camino.

El testimonio de Willie Cauley-Stein es una lección de vida y una advertencia. El baloncesto y cualquier otra carrera profesional no deben ser una excusa para descuidar la salud mental. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. La historia de este jugador es una llamada de atención para todos, recordándonos la importancia de cuidar de nosotros mismos y de los que nos rodean.

Foto: Getty Images


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