Las elecciones brasileñas, cuya definición presidencial pasará a una segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro, también dejaron un resultado relevante en la composición del Congreso: el fortalecimiento de las bancadas vinculadas a intereses corporativos, que actúan de forma transversal a los partidos.
Entre ellas se encuentran las denominadas tres B: Biblia, Boi —en referencia al agronegocio— y Bala, asociada a policías y militares. Los resultados de la votación del 4 de octubre reflejan el peso que estos grupos mantienen en el Poder Legislativo.
El agro, con la bancada más numerosa
El Frente Parlamentario Agropecuario (FPA) reúne a 345 legisladores: 297 diputados y 48 senadores, de acuerdo con un relevamiento de Estadão/Broadcast. Esta cifra representa el 57,9% de la Cámara de Diputados. El bloque, además, participa en comisiones estratégicas como Medio Ambiente, Constitución y Justicia, Relaciones Exteriores y Agricultura.
De los 279 integrantes del FPA que buscaron renovar o conquistar una banca en el Congreso, 185 fueron electos, lo que equivale a dos de cada tres candidatos. Si se suman las asambleas estaduales, la bancada alcanzó 215 victorias. En el Senado, 24 de las 54 bancas disputadas quedaron en manos de integrantes vinculados al sector agropecuario.
También fueron elegidos en primera vuelta cuatro gobernadores relacionados con el frente: Cleitinho Azevedo en Minas Gerais, Sergio Moro en Paraná, Marcos Rogério en Rondônia y Luciano Zucco en Rio Grande do Sul. A su vez, el espacio mantiene candidatos en la segunda vuelta en Acre y Tocantins.
El presidente del FPA, Pedro Lupión, ya proyecta la correlación de fuerzas para 2027. Su estimación contempla entre 50 y 55 senadores, más de la mitad de las 81 bancas de la Cámara alta, y alrededor de 330 diputados, por encima de los 257 necesarios para alcanzar una mayoría. Además, impulsa a Tereza Cristina para la presidencia del Senado.
Tereza Cristina, ingeniera agrónoma, empresaria y una de las principales referentes de la bancada ruralista, fue ministra de Agricultura durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Lupión explicó el desempeño electoral por una “ola muy fuerte de la derecha radical” y por la defensa de la agenda del sector.
El 1 de octubre, cuatro días antes de los comicios, el FPA formalizó su respaldo a Flávio Bolsonaro. En una transmisión en vivo, Tereza Cristina le entregó la carta de apoyo y llamó a movilizar a los productores rurales para “sacar al PT”. En ese contexto, afirmó: “El agro está con vos, el agro está con Flávio Bolsonaro”.
El frente ya había respaldado a Jair Bolsonaro en 2022, una elección en la que Lula resultó vencedor por un margen reducido. En enero de 2023, durante la asunción del gobierno petista, sectores movilizados del bolsonarismo intentaron un golpe de Estado fallido, un episodio que, según el artículo original, derivó en que tres años después Bolsonaro padre se encuentre preso.
Lupión señaló que tanto él como Tereza Cristina participaron en la elaboración del programa de gobierno del actual candidato del Partido Liberal. En 2018, los frentes del agro, los evangélicos y los sectores de seguridad ya habían respaldado a Bolsonaro como bloque, cinco días antes de la primera vuelta.
Según Estadão, Flávio Bolsonaro supera a Lula en 83 de los 100 municipios con mayor riqueza generada por el agronegocio. El texto sostiene que la fuerza parlamentaria del ruralismo facilita su interlocución con los candidatos y sus demandas de mayores recursos para el Plan Safra y el seguro rural.
Biblia y Bala, con estructuras similares
La bancada evangélica opera con una lógica parecida. El Frente Parlamentario Evangelista está integrado por 219 diputados y 26 senadores. Si bien su conducción se definía tradicionalmente mediante acuerdos internos, recientemente fue objeto de una votación abierta, que puso en evidencia disputas sobre su orientación: continuar alineado con el bolsonarismo, acercarse al Gobierno o adoptar una postura más independiente.
Aunque no constituye un bloque homogéneo, cuenta con una presencia relevante. El artículo también destaca que los fieles evangélicos conforman una base disciplinada y suelen seguir las recomendaciones de sus pastores, incluso en materia electoral.
La bancada de la Bala, por su parte, se apoya en una base corporativa vinculada a las fuerzas de seguridad. Registros de 2021 le atribuían 304 diputados y diez senadores, aunque las cifras varían según se contabilice únicamente a policías o al conjunto de quienes adhieren al frente.
En estas elecciones se presentaron más de 1.200 candidatos policiales y casi la mitad correspondía a policías militares. Un análisis de Agencia Pública advierte que los policías electos suelen priorizar proyectos de carácter corporativo por encima de políticas generales de seguridad.
Una influencia que atraviesa a los partidos
La capacidad de las tres B se explica, en parte, porque sus integrantes pertenecen a distintas fuerzas políticas. Un relevamiento de una legislatura anterior realizado por Agencia Senado indicó que 105 diputados formaban parte simultáneamente de los frentes del Boi y la Bala, mientras que 22 integraban los de la Biblia y la Bala.
Incluso el Partido de los Trabajadores (PT) mantiene una participación minoritaria, aunque activa, dentro del FPA. Entre los casos mencionados figuran Nilton Tatto, diputado y referente en San Pablo, y Patrus Ananias, actualmente diputado y ex candidato del PT a gobernador de Minas Gerais.
El mismo estudio señalaba que tanto el PT como el PSDB, pese a su rivalidad nacional, contaban con miembros en las bancadas BBB. En conjunto, las tres podrían concentrar entre el 45% y el 70% del Congreso.
La expresión BBB fue utilizada en tono crítico por la diputada petista Érika Kokay, quien la empleó durante una sesión para describir a las bancadas del Boi, la Biblia y la Bala.
El artículo plantea que los intereses económicos sostienen las campañas con el propósito de influir en una parte sustancial del poder político, incluso en la disputa por la Presidencia. En ese marco, cuestiona que un único sector concentre más de la mitad de la Cámara, controle comisiones estratégicas y negocie directamente con candidatos electorales.
Asimismo, sostiene que el sistema electoral presenta limitaciones para las fuerzas que representan a los trabajadores, debido a las dificultades para obtener reconocimiento legal y al alto costo de la propaganda en medios masivos, sin acceso a publicidad gratuita. Desde esta perspectiva, concluye que las fuerzas corporativas de las tres B solo retroceden frente a movilizaciones obreras, populares y juveniles, huelgas generales y la lucha de clases.
