El 16 de octubre, estudiantes y docentes protagonizaron movilizaciones multitudinarias en distintas ciudades de Italia, después de una semana de ocupaciones de centros educativos que se extendieron desde Turín y Roma hasta Milán, Nápoles, Génova y Bolonia. La jornada, denominada No Meloni Day, se realizó bajo la consigna «Hagamos como en Francia» y cuestionó la situación de las escuelas, el cupo para estudiantes extranjeros y la guerra.
Las protestas se desarrollaron tras varias semanas de acciones. El martes 6 de octubre, alumnos del instituto Cavour de Roma organizaron una manifestación contra una propuesta de ley sobre antisemitismo que, según los estudiantes, busca criminalizar el apoyo a Palestina. Luego de que la dirección aplicara sanciones disciplinarias a dos alumnos, pese a que había participado todo el estudiantado, los jóvenes ocuparon el edificio.
Laura y Anna, activistas de OSA, un colectivo estudiantil del Cavour, señalaron que esperaban que la ocupación funcionara como una chispa para impulsar nuevas movilizaciones en el país. Al día siguiente se sumaron dos institutos de las afueras de Roma, incluido uno técnico, mientras que en Turín fueron ocupados otros dos establecimientos.
El llamado a “hacer como en Francia”
Un año después del inicio de Blocchiamo tutto, el movimiento vuelve a ejercer presión sobre el Gobierno de Giorgia Meloni. En aquel momento, Italia vivió una huelga general el 3 de octubre y, al día siguiente, una manifestación en Roma que reunió a dos millones de personas. La movilización había comenzado con un llamamiento de los estibadores de Génova en apoyo de la Flotilla Global Sumud y contra el genocidio en Gaza. Posteriormente, el 14 de noviembre, el primer No Meloni Day estudiantil convocó a miles de jóvenes en más de cincuenta ciudades.
Este año, la consigna Fare come in Francia se expandió por escuelas de todo el país. En algunas ciudades, las iniciativas son impulsadas por colectivos surgidos de las movilizaciones pro Palestina de 2025; en otras, parecen acciones espontáneas inspiradas en las protestas de estudiantes franceses difundidas en redes sociales.
Las demandas abarcan problemas concretos de infraestructura y disciplina escolar. En el instituto Valle de Padua se denuncian aulas vacías, inundaciones y derrumbes de techos. En el instituto técnico Marconi, los alumnos reclaman eliminar los llamados “retrasos breves”, un sistema que sanciona llegadas de apenas cinco minutos tarde.
También se plantean reclamos políticos y estructurales: oposición al rearme, a la presencia del Ejército y la Policía en las escuelas, y al límite del 30% de estudiantes extranjeros por aula anunciado por Giorgia Meloni el 20 de septiembre. Sobre estos ejes se organizó la convocatoria nacional de huelga estudiantil del 16 de octubre, que exigió retirar el decreto antirracista, destinar presupuesto a la educación en lugar de a la guerra, reformar los institutos técnicos y de formación profesional, y frenar el alto coste de vida y el encarecimiento del combustible.
Laura y Anna afirman que perciben el sistema educativo “cada vez más como un cuartel que como una institución dedicada a la educación”. Además, llamaron a los estudiantes a coordinarse, al sostener que el aislamiento de cada escuela impide obtener resultados.
Palestina, guerra y libertades civiles
Durante el otoño de 2025, la causa palestina movilizó a estudiantes italianos de secundaria y fue uno de los factores que desembocaron en la ocupación del Cavour. La acción previa estuvo dirigida contra el proyecto de ley sobre “antisemitismo”, que, de acuerdo con Laura y Anna, constituye un ataque a la libertad de expresión, especialmente para quienes critican a Israel y sus políticas.
El movimiento Blocchiamo tutto de 2025 se originó en torno a la Flotilla Global Sumud. Tras los ataques con drones del 23 y 24 de septiembre, estibadores de Ravenna, Livorno y Taranto bloquearon envíos destinados a Israel. Bajo presión de sus afiliados, la CGIL, el principal sindicato italiano, terminó convocando a una huelga el 3 de octubre.
Un Gobierno bajo presión
Según el artículo, las movilizaciones del año anterior dejaron al Ejecutivo bajo una fuerte presión. Pocos días después de la huelga general del 3 de octubre, el Gobierno revocó una licencia de exportación de armas destinadas a Israel, que eran utilizadas en la Franja de Gaza. También se vio obligado a enviar fragatas militares para escoltar a la flotilla.
En 2026, el Gobierno de Meloni perdió el referéndum convocado para aprobar su reforma judicial. La votación registró una participación cercana al 60% y un 53,7% de votos en contra, lo que representó la primera derrota electoral del Ejecutivo de extrema derecha.
El movimiento de solidaridad con Palestina también significó, según esta perspectiva, el regreso de la clase trabajadora italiana a la escena política, en oposición a la complicidad del Gobierno de Meloni con Israel y sus aliados en Palestina.
Para los estudiantes secundarios, la defensa de Palestina se vincula con el rechazo a la guerra, la oposición al rearme y la defensa de las libertades civiles. Los sindicatos de estibadores convocaron para el 30 de octubre de 2026 una huelga internacional contra el tráfico de armas y la militarización de los puertos, además de una huelga general intersectorial. Los estudiantes anticiparon que participarán en las calles junto a los trabajadores, como ocurrió el año anterior.
La referencia a Francia responde a las movilizaciones de jóvenes franceses, que durante varias semanas bloquearon escuelas y enfrentaron una fuerte represión estatal. El texto sostiene que, tanto en Italia como en Francia, el desafío pasa por coordinar a las escuelas, vincular a estudiantes con docentes y articular con otros sectores sociales.
En Francia, más de 300 afiliados sindicales llamaron a sus organizaciones a acompañar a la juventud en la protesta del 17 de octubre y en acciones posteriores, evocando mayo de 1968, en vez de esperar al 5 de noviembre, fecha fijada por la conducción sindical de la CGT francesa. Mientras circulan en redes sociales convocatorias francesas contra el aumento del combustible, el alto coste de vida y el deterioro de las condiciones de vida, Italia podría volver a vivir el 30 de octubre una jornada marcada por el espíritu de Blocchiamo tutto.
