Manifiesto por una alternativa revolucionaria ante la crisis de vivienda y la huelga general

La Corriente Revolucionaria de Trabajadoras y Trabajadores (CRT) y Corriente Roja – Cuarta Internacional (CR-IV) presentan un manifiesto en el que llaman a construir un nuevo partido de la clase trabajadora y la juventud, con una orientación revolucionaria y socialista.

El texto sitúa las movilizaciones del Estado español en un contexto de rebelión juvenil europea. Según el manifiesto, en Francia, Bélgica, Portugal, Alemania y el Estado español miles de jóvenes han salido a las calles junto a trabajadores y trabajadoras contra el genocidio en Palestina, el rearme imperialista, la especulación inmobiliaria, la represión y el avance de la extrema derecha.

La declaración sostiene que la protesta iniciada a raíz del desahucio de Maricarmen se ha transformado en una rebelión por la vivienda. Relaciona este proceso con el coste de los alquileres, los desahucios, los salarios insuficientes y el deterioro de los servicios públicos, en un escenario marcado también por huelgas educativas masivas.

Elecciones del 29N y crisis de la vivienda

El manifiesto afirma que Pedro Sánchez adelantó las elecciones al 29 de noviembre con el objetivo de desactivar la movilización social y reconducir el descontento hacia las urnas. Sus promotores cuestionan la estrategia del denominado “mal menor” y plantean que la movilización debe mantenerse con independencia del resultado electoral.

Entre los factores que, según el texto, impulsaron la protesta figuran el rechazo en el Congreso de los decretos de vivienda, con los votos de PP, Vox, PNV y Junts. El manifiesto cifra en torno al 50% el aumento de alquileres e hipotecas desde 2019 y sostiene que los salarios han perdido un 10% de poder adquisitivo, mientras la banca, las eléctricas y las empresas del IBEX35 acumulan beneficios milmillonarios.

La CRT y CR-IV plantean que la coordinación entre sindicatos de inquilinas, plataformas por la vivienda y sindicalismo combativo habría forzado a CCOO y UGT a convocar una huelga general el 11N. Defienden organizarla desde la base mediante comités unitarios en barrios, centros de trabajo y lugares de estudio, con asambleas y coordinación entre sectores.

Crítica al Gobierno y al “mal menor”

El documento alerta del avance de PP, Vox, Alliança Catalana y otras fuerzas de extrema derecha, pero atribuye parte de su crecimiento a la frustración generada por los gobiernos progresistas. Recuerda que el PSOE gobierna el Estado desde hace ocho años y sostiene que, pese a las promesas de “ni un desahucio más”, se producen más de 45 desahucios diarios.

También cuestiona la Ley de Vivienda de 2023 y denuncia que el Gobierno del PSOE, primero junto a Unidas Podemos y posteriormente con Sumar, habría comprometido más de 60.000 millones de euros en gasto militar. El manifiesto critica la continuidad de los CIE, la actuación en Melilla y Ceuta, el comercio de armas con Israel y la vigencia de la Ley Mordaza.

La organización rechaza las propuestas de Sumar, Podemos, ERC y posibles fórmulas de Frente Amplio que planteen presionar al PSOE desde la izquierda. A su juicio, el PSOE ha gobernado 30 de los últimos 44 años y ha sostenido estructuras políticas, judiciales y económicas heredadas del franquismo, además de políticas vinculadas a la OTAN, las reformas laborales y de pensiones, el artículo 155 y la colaboración público-privada.

Frente a ello, la CRT y CR-IV defienden una organización independiente de una clase trabajadora que describen como cada vez más feminizada, racializada y precarizada, capaz de enfrentar el capitalismo mediante una estrategia revolucionaria y socialista.

Propuestas para la huelga general

El manifiesto plantea que la huelga general debe reclamar el fin de los desahucios, la expropiación de grandes tenedores y fondos buitre, así como una reducción radical de los alquileres. Propone crear comités unitarios de huelga obreros-estudiantiles, con presencia en empresas, institutos, facultades y barrios.

Destaca las huelgas educativas y menciona experiencias de coordinación como la Asamblea Educativa de Catalunya, además de la huelga indefinida en Madrid. También subraya la creación de mesas sindicales por la huelga general, la plataforma “Ens costa la vida” en Catalunya y las reuniones estatales de organizaciones sindicales como hechos inéditos en casi 50 años.

El texto cita el respaldo a la movilización estatal de pensionistas del 24 de octubre y las jornadas previstas en Madrid los días 4 y 5 de noviembre, en apoyo a la huelga indefinida docente iniciada el 14 de octubre.

Medidas económicas y sociales

La declaración presenta un programa de medidas que define como anticapitalistas. En materia de vivienda propone prohibir los desahucios, expropiar propiedades de fondos buitre, grandes inmobiliarias y banca para crear un parque público de alquiler social, rebajar de inmediato un 50% los alquileres y limitar su importe al 20% del salario mediante comités de inquilinas e inquilinos.

En el ámbito laboral reclama un SMI de 1.800 euros, actualización automática de los salarios según el coste de vida y reparto del tiempo de trabajo sin reducción salarial. Asimismo, defiende el fin de las privatizaciones y externalizaciones en sanidad y educación, con más personal, mejores ratios, salarios dignos y un incremento extraordinario de los presupuestos públicos.

El manifiesto exige destinar el gasto de rearme a vivienda, educación y sanidad; salir de la OTAN; cerrar las bases de Rota y Morón; y romper las relaciones con el Estado de Israel. En materia migratoria, plantea derogar las leyes de extranjería, cerrar los CIE, acabar con las deportaciones y devoluciones en caliente, además de garantizar asilo y traslado a la península para migrantes de Ceuta.

También incluye demandas de feminismo socialista, como combatir la violencia machista y la brecha salarial, defender el aborto y los derechos trans, y socializar los cuidados a través de servicios públicos gratuitos. Entre sus propuestas institucionales figuran la derogación de la Ley Mordaza, el fin de la represión, la abolición de la monarquía, el derecho de autodeterminación y la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos. Finalmente, reclama nacionalizar banca, energéticas y empresas estratégicas bajo control de sus trabajadores para impulsar una transición ecológica.

Balance del ciclo abierto por el 15M

La CRT y CR-IV interpretan que la crisis de 2008 abrió un ciclo de luchas que puso en cuestión al Régimen del 78, con el 15M y las huelgas generales. El manifiesto critica a Podemos por haber pasado de prometer “asaltar los cielos” a participar en el Consejo de Ministros junto a Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska.

Según el texto, las medidas impulsadas por Podemos fueron insuficientes para alterar las bases de la precariedad, la crisis de la vivienda o el deterioro de los servicios públicos. También analiza el procés catalán y sostiene que sus direcciones burguesas evitaron vincular la autodeterminación con las demandas sociales y la dirección de la clase trabajadora.

El documento cuestiona igualmente la posición de Podemos, las burocracias sindicales y la CUP durante ese proceso, y concluye que la alternativa debe basarse en la independencia de clase, no en la gestión del capitalismo ni en alianzas con burguesías periféricas.

Un poder de trabajadores y sectores populares

El manifiesto plantea la construcción de gobiernos de trabajadores que rompan con el Régimen del 78 y se apoyen en organismos de frente único de masas, comparables a los soviets o consejos de la Revolución rusa. Estos organismos serían, según sus autores, la base de un nuevo Estado fundado en la democracia obrera y la participación de los partidos que defiendan esa forma de organización.

La propuesta incluye que la mayoría trabajadora pueda decidir qué producir, cómo hacerlo y con qué finalidad, priorizando las necesidades sociales frente al beneficio privado. También defiende que Catalunya, Euskadi y Galicia puedan constituir repúblicas obreras si así lo deciden, dentro de una libre federación de Repúblicas Socialistas Ibéricas y con la perspectiva de unos Estados Unidos Socialistas de Europa.

Para desarrollar ese poder, el texto reivindica las asambleas, comités y coordinadoras surgidos en las luchas sociales. Cita como referencias los comités obreros de 1936 y las comisiones de trabajadores y vecinos de Portugal entre 1974 y 1975.

La declaración llama asimismo a recuperar los sindicatos de manos de la burocracia y a avanzar hacia un Congreso sindical constituyente que permita crear una central unitaria basada en la democracia obrera. Defiende el frente único obrero y la coordinación de CCOO, UGT, CIG, ELA-LAB y el sindicalismo combativo en torno a la huelga general del 11N.

Perspectiva internacional y organización juvenil

El documento sitúa su estrategia en un marco internacional. Denuncia la continuidad del genocidio en Palestina y señala que Europa se rearma con 800.000 millones de euros, con apoyo del Gobierno español. También menciona la política de Estados Unidos bajo Donald Trump en América Latina, la derrota estadounidense en Irán y el apoyo a dirigentes como Milei, Kast y Bolsonaro.

La CRT y CR-IV afirman formar parte de la Corriente Revolución Permanente – Cuarta Internacional (CRP-CI), junto a organizaciones de América y Europa. Destacan la experiencia del PTS en Argentina dentro del FITU, la actividad de Révolution Permanente en Francia y la candidatura de Anasse Kazib. También recuerdan la participación de integrantes de sus organizaciones de Brasil, Argentina y el Estado español en la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza.

Junto a organizaciones de Corea del Sur, Bélgica y Canadá, impulsan un Movimiento por una Internacional de la Revolución Socialista – Cuarta Internacional, al considerar que la revolución requiere una perspectiva internacional.

El manifiesto señala que una nueva generación juvenil se moviliza en Francia, Bélgica, Alemania, Brasil, Argentina, Nepal, Perú y otros países. En el Estado español, relaciona esa generación con las movilizaciones por Palestina, la vivienda, el feminismo, el antirracismo, las huelgas educativas y la convocatoria de huelga general.

Dentro de este proceso, la CRT y CR-IV impulsan la agrupación Contracorriente, dirigida a estudiantes de institutos, universidades y FP, jóvenes de barrios obreros y trabajadores precarizados. El texto establece coincidencias con el Movimiento Socialista en la crítica al neorreformismo, la centralidad de la clase trabajadora y el horizonte comunista, aunque marca diferencias sobre la autoorganización democrática y la libertad de tendencias.

Proceso constituyente de un nuevo partido

La parte final del manifiesto sostiene que la clase trabajadora necesita un partido propio, militante y de combate, arraigado en los centros de trabajo, estudio y barrios, y no una estructura centrada exclusivamente en las elecciones. Defiende utilizar el parlamento como tribuna de lucha, siguiendo el ejemplo de los diputados del Frente de Izquierda de Argentina, en lugar de gestionar el Estado capitalista.

La CRT y Corriente Roja – Cuarta Internacional anuncian su decisión de avanzar hacia una fusión y abrir un proceso constituyente para crear una nueva organización socialista revolucionaria. El objetivo, explican, es construir una fuerza que supere la suma de ambas corrientes y que tenga una orientación internacionalista.

El llamamiento se dirige a jóvenes, trabajadores, militantes feministas, antirracistas y pro Palestina, pensionistas y personas procedentes de tradiciones trotskistas u otras corrientes de la izquierda revolucionaria. Proponen organizar núcleos del nuevo partido y celebrar asambleas abiertas en centros de trabajo, institutos, universidades y barrios para debatir el manifiesto, intervenir en las luchas y preparar un congreso fundacional.

“Frente a la guerra y el genocidio, los desahucios y la precariedad, la trampa del mal menor y el avance de la extrema derecha: hay que tomar partido”, concluye el documento firmado por la Corriente Revolucionaria de Trabajadoras y Trabajadores y Corriente Roja – Cuarta Internacional.