Trabajadores, estudiantes universitarios y secundarios participaron de una jornada de movilización en reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y contra el DNU 70/2023. Durante la protesta, realizada bajo la lluvia y que luego derivó en un operativo represivo con gases lacrimógenos, distintos manifestantes compartieron sus motivos para estar en las calles.
La jornada estuvo atravesada por las expectativas en torno al tratamiento parlamentario del DNU. Desde la movilización recordaron que, según señalaron, desde la implementación del decreto solo referentes de la izquierda como Myriam Bregman y Nicolás del Caño plantearon la necesidad de derrotarlo. También cuestionaron que trabajadores y sectores populares continúen afrontando las consecuencias de la crisis.
El reclamo de una escuela preuniversitaria
Javier, integrante de la Escuela Secundaria Técnica de la UNSAM, explicó que la institución se movilizó para exigir que el Gobierno cumpla la ley vinculada al financiamiento universitario. Según expresó, el Poder Ejecutivo no estaría aplicando una norma que ya atravesó las instancias institucionales correspondientes.
El docente sostuvo que la falta de presupuesto impacta tanto en los salarios como en los recursos destinados a estudiantes de la escuela. A su vez, consideró necesario que distintos sectores y posiciones políticas se expresen en las calles para enfrentar lo que definió como una avanzada de los sectores más concentrados del capitalismo.
Guido, por su parte, convocó a los jóvenes a estudiar y a participar de las protestas. Señaló que las condiciones materiales se deterioran especialmente en los barrios populares y relató situaciones de familias que se organizan para garantizar comida, higiene y otras necesidades básicas.
Universidad pública, democracia y organización
Sonia, docente jubilada y actual estudiante de la Universidad Nacional de Luján, afirmó que defendía la universidad pública por su papel en la movilidad social. Destacó la necesidad de que las nuevas generaciones mantengan el acceso a una educación de calidad y remarcó que la UNLu fue cerrada durante la dictadura.
Para Sonia, la defensa de la universidad también implica reivindicar la democracia, la libertad y el cumplimiento de la ley y la Constitución por parte del Gobierno.
Pablo, bibliotecario de la sede Campana de la UNLu, señaló que la protesta correspondía a la quinta marcha federal. Consideró que el Gobierno solo responderá a la organización en las calles, luego de que el Parlamento y la Justicia se pronunciaran, según indicó, a favor del financiamiento universitario.
Además, vinculó el reclamo universitario con las protestas contra las políticas oficiales sobre la extranjerización de la tierra, la emergencia en discapacidad y el endeudamiento de la población. Sostuvo que más de la mitad de la población se endeuda para llegar a fin de mes y anticipó que estudiantes, docentes y no docentes volverán a movilizarse las veces que sea necesario.
Reclamos desde la Universidad Nacional de las Artes
Mateo, estudiante de Música de la Universidad Nacional de las Artes, afirmó que la movilización exigía la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en las instancias del Congreso pero que, de acuerdo con su planteo, el Gobierno se niega a implementar.
También cuestionó el ajuste universitario, la pérdida de poder adquisitivo de docentes y no docentes, y las dificultades crecientes para ingresar y sostenerse en el sistema universitario mientras muchos estudiantes deben trabajar más horas por bajos salarios.
Mateo expresó que el reclamo debía articularse con otros conflictos: la situación de FATE, el cierre de fábricas, la Ley de Emergencia en Discapacidad, el Hospital Garrahan y los hospitales públicos. En ese marco, propuso unificar las luchas contra el Gobierno.
Ante la mención de estudiantes franceses que interpretaban “La Internacional”, planteó que el arte y la música forman parte de la cultura afectada por las políticas oficiales. Asimismo, vinculó la movilización juvenil en distintos países con el rechazo a la precarización y a la falta de perspectivas de futuro, mencionando a figuras como Trump, Bolsonaro, Milei y Netanyahu.
Apoyo internacional y permanencia en la protesta
Jenny, estudiante universitaria noruega, dijo que se sumó a la movilización porque considera que la educación es fundamental para la democracia y para la identidad de un país. Valoró la defensa de la educación pública y destacó la participación masiva de estudiantes y manifestantes.
Marina, vecina de Malvinas Argentinas y estudiante de Trabajo Social en la Universidad Nacional de Luján, contó que asistió junto a compañeros de la institución. Tras permanecer durante la sesión, se sumó a los Comités de apoyo a Myriam Bregman y decidió quedarse pese a la represión y al retiro de parte de las autoridades convocantes.
Marina destacó que estudió en la universidad pública y que sus hijas también lo hacen. Por ese motivo, consideró que la educación pública es central para el desarrollo de las personas y del país. También reclamó que la CGT convoque a una huelga general y llamó a participar de las convocatorias previstas para el 7 de noviembre, sin esperar definiciones de la dirigencia política, el peronismo o las centrales sindicales.
Críticas al Congreso y llamados a continuar en las calles
Víctor, integrante del Comité de Berazategui, participó de la movilización con una mascarilla para protegerse de los gases lacrimógenos. Manifestó su apoyo a Myriam Bregman y a la izquierda, cuestionó el resultado parlamentario en torno al DNU y sostuvo que la lucha debe continuar en las calles.
Según Víctor, la organización colectiva resulta necesaria para volver a movilizarse y reclamar la derogación del DNU 70/2023. También cuestionó que el tratamiento de la ley de tierras fuera presentado como una respuesta suficiente.
Marianela, llegada desde José C. Paz, explicó que se organizó junto a un comité que viene funcionando desde hace algunos meses. Su objetivo, dijo, es enfrentar el plan del Gobierno de Milei. Tras lo ocurrido en el Congreso y ante la falta de una convocatoria a paro por parte de las centrales sindicales, propuso fortalecer la organización en cada comité y trasladarla a las escuelas.
Sofía, estudiante de la Facultad de Psicología de la UBA, militante de En Clave Roja y trabajadora del área de discapacidad, señaló que su reclamo incluía el presupuesto universitario, la Ley de Emergencia en Discapacidad y el rechazo al DNU. En medio del operativo policial, cuestionó a los sectores de la oposición parlamentaria por no haber dado quórum para tratar el decreto, según sostuvo.
Como mensaje para estudiantes universitarios, terciarios y secundarios, Sofía llamó a tomar como referencia las movilizaciones estudiantiles de Francia, España y Chile, y a organizarse desde abajo contra la ultraderecha y los que definió como falsos progresismos.
Gases, carros hidrantes y reclamo de paro general
Hacia el final de la jornada se registraron gases lacrimógenos, balas de goma, motos policiales y carros hidrantes que arrojaron agua con un líquido azul, según relataron desde la movilización. Mientras el acto organizado por el CIN, el Consejo Interuniversitario Nacional, concluía, miles de personas permanecieron en la Plaza Congreso.
Entre los cánticos se escucharon reclamos de “Paro general”, además de consignas por la unidad de los trabajadores y referencias al Cordobazo. Los participantes consideraron que la movilización fue importante, aunque cuestionaron a las direcciones oficiales por no haber impulsado una convocatoria mayor.
Desde la protesta plantearon que la continuidad de las acciones debe orientarse a preparar una huelga general.
Foto: @dani.lenci
