Ferroviarios de Châtillon preparan movilización para el 17 de octubre contra Macron

Unos 80 trabajadores ferroviarios del centro técnico de Châtillon participaron esta mañana en una asamblea general, pese a los intentos de intimidación de la dirección empresarial. Ante la inflación y la amenaza de privatización del sistema ferroviario, resolvieron sumarse a la jornada del 17 de octubre junto a la juventud y los Chalecos Amarillos.

El movimiento juvenil que atraviesa Francia desde hace varias semanas fue uno de los temas centrales del encuentro. En el taller encargado del mantenimiento de los TGV de la estación parisina de Montparnasse, los trabajadores decidieron organizar su primera asamblea general para debatir la convocatoria.

Clément, mecánico y delegado del sindicato SUD-Rail, denunció las presiones de la empresa. “Según ellos, tendríamos que estar agradecidos de que no llamaron a la policía; buscan ponerse duros e impedir que nos organicemos diciéndonos que las asambleas están prohibidas”, afirmó. También señaló que los jefes retiran los volantes luego de las recorridas sindicales, una señal, según sostuvo, de la preocupación existente por el clima en los talleres.

Desde 2019, cuando los huelguistas lograron mantener un acuerdo local sobre la cantidad de días anuales de descanso, la dirección del taller técnico de Châtillon intenta reducir la conflictividad en un establecimiento considerado combativo. Entre las principales inquietudes figura el proyecto de privatización del ferrocarril francés.

El Gobierno busca terminar con el monopolio estatal de la SNCF mediante la división de la empresa pública en filiales, organizadas como sociedades anónimas por sector. El objetivo sería privatizar o licitar de manera gradual las líneas al capital privado, una medida que pondría en riesgo el convenio colectivo unificado de los ferroviarios.

Un trabajador sostuvo que la empresa pretende mantener la calma hasta que avance ese proceso. “Entregan algún que otro bono, no tocan mucho los derechos conquistados o intentan hacerlo por abajo de la mesa. ¡Pero nosotros sabemos que todo eso es provisorio! Para 2030 se puede caer todo”, expresó. También cuestionó que los ingresos dependan de adicionales y bonos, al considerar que el salario base resulta insuficiente.

La combinación de la alta inflación, los bajos salarios y el riesgo de privatización incrementó la preocupación entre los empleados. En ese marco, la movilización de estudiantes secundarios y universitarios, así como la convocatoria contra el aumento del combustible prevista para el 17 de octubre, despertaron interés entre numerosos ferroviarios.

“Sabemos que no vamos a ganar nada con paros de un solo día aislados acá y allá. Y también sabemos que jamás vamos a lograr un aumento salarial de verdad si no nos unimos al resto de los trabajadores y a la juventud”, remarcó Clément. El delegado rechazó esperar hasta el 5 de noviembre, fecha impulsada por la burocracia sindical, y planteó que la confluencia entre trabajadores y jóvenes debe concretarse en las calles desde el 17.

La asamblea resolvió concentrarse ese día frente a la entrada del taller. Algunos trabajadores estarán de descanso y otros realizarán huelga, pero consideran que la presencia de columnas organizadas podría modificar el carácter de la jornada y del movimiento en su conjunto. “No sabemos qué va a pasar ese día, pero queremos poder decirnos que hicimos todo lo posible; oportunidades como esta no se ven todos los días”, expresó un operario de maniobras, quien llamó a construir un paro general.

Durante la misma jornada, estudiantes distribuyeron volantes frente al comedor de la empresa para convocar a los ferroviarios a sumarse a su movimiento. Los trabajadores consideraron que esa alianza es posible y cuestionaron la estrategia de la dirección sindical, a la que atribuyen una mayor preocupación por distanciarse de la juventud y de las protestas de los Chalecos Amarillos que por impulsar una movilización victoriosa.