Blanco Minoli y Jiménez cuestionaron a Milei y Cornejo: “Mendoza no será una zona de sacrificio”

Ante un Club Pacífico colmado, Micaela Blanco Minoli y Lautaro Jiménez, referentes del PTS-Frente de Izquierda y de los Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora, encabezaron un acto en la ciudad de Mendoza junto a Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Durante sus intervenciones, cuestionaron con dureza las políticas de los gobiernos de Javier Milei y Alfredo Cornejo, reivindicaron luchas históricas de la provincia y convocaron a organizar a trabajadores, jóvenes y comunidades originarias.

Blanco Minoli, docente, licenciada en Comunicación y militante de Pan y Rosas, y Jiménez, docente, militante del PTS y conductor del programa El talón de hierro, denunciaron lo que definieron como un modelo de explotación, endeudamiento, precarización laboral y desindustrialización. También rechazaron el avance de iniciativas extractivistas, entre ellas la megaminería y el RIGI.

Frente a la crisis social, el crecimiento de la pobreza y el deterioro productivo provincial, propusieron impulsar la unidad de la clase trabajadora, la juventud y las comunidades originarias. Entre sus planteos figuraron la defensa de los puestos de trabajo, el control obrero de la producción, el control público del transporte, una jornada laboral de seis horas, salarios equivalentes al menos a la canasta familiar y la formación de comités en lugares de trabajo y estudio.

Las luchas históricas de Mendoza

Jiménez abrió su discurso con una reivindicación de las tradiciones de lucha de la provincia. Mencionó a los ferroviarios del Trasandino y de 1917, a las mujeres que participaron de huelgas frente a la represión del Ejército, a las maestras de 1919, a Angélica Mendoza y a las movilizaciones por Sacco y Vanzetti.

También recordó las huelgas obreras de 1936 de trabajadores vitivinícolas, transportistas y conserveras; la huelga petrolera de 1958 contra la entrega de Frondizi a empresas extranjeras; la resistencia al Plan CONINTES; la lucha ferroviaria de 1961 contra el plan Larkin; la Marcha del Hambre de la mina Santa Cruz en 1972; el Malargüinazo y las huelgas cementeras de Minetti y Corcemar.

El referente de izquierda destacó además el papel de las maestras del Mendozazo, las coordinadoras vecinales del “No pague la luz”, las barricadas de barrios obreros de Las Heras, Pedro Molina y San José contra la dictadura de Lanusse, y la lucha por memoria, verdad y justicia por los 30.000 detenidos-desaparecidos.

Por su parte, Blanco Minoli recordó la resistencia contra las privatizaciones y la represión durante los gobiernos de Menem y la Alianza, las organizaciones de desocupados y piqueteros, las empresas recuperadas y las luchas de trabajadores ajeros contra el fraude laboral y la explotación infantil. También mencionó a Carlos Erazo, las movilizaciones de escuelas, hospitales y trabajadores judiciales, el ATE combativo, el SUTE recuperado y los autoconvocados de la salud.

La dirigente también destacó a los Vitivinícolas Autoconvocados, a las comunidades huarpes y mapuches que resisten conflictos territoriales, y expresó su apoyo a Lof Malal Pincheira. A su vez, reivindicó las movilizaciones contra la megaminería, los cortes de ruta en Alvear y el Valle de Uco, la defensa del río Mendoza en Uspallata, las maestras de Lavalle que buscaron a Johana y Soledad, el movimiento Ni Una Menos, la marea verde y las asambleas estudiantiles en defensa de la educación, el agua y el derecho a la protesta.

Críticas al modelo extractivo y a la situación social

Jiménez sostuvo que los gobiernos nacional y provincial desarrollan una política de “explotación, despojo y deudas”. En ese sentido, afirmó que “Mendoza es una provincia rica y diversa, pero el capital financiero sólo considera rentable su saqueo”, y cuestionó a sectores empresariales por, según planteó, abandonar la industrialización y la modernización productiva.

Además, rechazó el RIGI, los distritos mineros, Sierra Pintada y el Proyecto San Jorge, al considerar que implican devastación y desertificación. “Vienen por el agua, por las tierras y las fábricas”, afirmó, y remarcó el valor del trabajo colectivo y del riego en los oasis agrícolas de la provincia.

Blanco Minoli cuestionó las condiciones de vida de las mayorías mendocinas y rechazó el modelo extractivista. Señaló que, según su exposición, en diez años aumentó la pobreza y se duplicó el porcentaje de personas en situación de indigencia. También criticó la reforma laboral impulsada por Milei y respaldada, según sostuvo, por Cornejo.

La dirigente afirmó que Mendoza tiene los salarios más bajos del país y que las mujeres son las más afectadas. “Que venga Milei a vivir con $800.000, alquilando, pagando servicios y deudas, a ver si llega a fin de mes”, expresó.

Asimismo, denunció la situación ambiental y sanitaria en Guaymallén y Lavalle por los vertidos cloacales sobre el cinturón verde productivo. En su intervención, también cuestionó la reducción de la superficie cultivada, que cifró en 47% en diez años, y sostuvo que los pequeños productores se redujeron a menos de la mitad durante ese período.

Blanco Minoli vinculó ese proceso con el vaciamiento de empresas como Tarcol, Alco y La Campagnola, y criticó lo que definió como privilegios para grandes empresarios y tecnomagnates.

La convocatoria a organizar comités

Hacia el cierre, los dos referentes llamaron a construir un movimiento para defender las fábricas, el empleo y los bienes comunes, especialmente el agua. Propusieron organizar comités en cada departamento, empresa, hospital y universidad, junto a Myriam Bregman y Nicolás del Caño, con el objetivo de impulsar un Partido de la Nueva Clase Trabajadora.

Jiménez sostuvo que no deben permitirse nuevos cierres de empresas ni despidos. Señaló que Mendoza cuenta con recursos petroleros y gasíferos, una de las principales refinerías del país, represas hidroeléctricas, posibilidades de energías renovables, capacidad metalmecánica y una ubicación estratégica como paso internacional. A partir de ello, planteó el control obrero de la producción, el control público del transporte, el crédito y los servicios básicos, además de empleos con derechos, jornada de seis horas, salarios que cubran la canasta familiar y viviendas accesibles.

Blanco Minoli afirmó que la defensa del agua en Mendoza y las experiencias de movilización juvenil constituyen una referencia para la organización actual. También mencionó a estudiantes que se movilizan en Francia, otros países de Europa, Chile, Bolivia y la India.

Finalmente, convocó a continuar desarrollando comités y a luchar por “una sociedad sin explotación ni opresión”, organizada desde abajo, basada en la cooperación, la planificación democrática y la fraternidad plurinacional. “Mendoza no será una zona de sacrificio”, fue una de las definiciones centrales del acto.