El Gobierno presentó un plan de contingencia ante el riesgo de inundaciones, en un contexto de ajuste que afecta a organismos públicos centrales para prevenir y responder a estos eventos. Las situaciones registradas en el Litoral, Neuquén y el antecedente de Bahía Blanca ponen en discusión una estrategia que, según se plantea, prioriza el despliegue de fuerzas de seguridad por sobre el fortalecimiento de las capacidades preventivas.
La emergencia se extiende del Litoral a Neuquén
El fenómeno de El Niño ya muestra consecuencias en distintas zonas del país. Mientras en el Litoral se producen inundaciones y crecidas de ríos, el norte de la Patagonia atraviesa lluvias extremas.
En el Litoral, el incremento de los caudales de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay provocó evacuaciones, afectó a familias, generó cortes de rutas y complicaciones en pasos fronterizos. Corrientes y Chaco se encuentran entre las provincias más comprometidas: en Corrientes hubo evacuaciones y el río superó los niveles de alerta en varios puntos, mientras que en Chaco existe preocupación por el posible aislamiento de algunas localidades.
En Misiones, una crecida extraordinaria del río Iguazú obligó a cerrar durante varias semanas circuitos de las Cataratas y llevó a realizar evacuaciones preventivas en áreas ribereñas. Varias localidades continúan afectadas. En Entre Ríos, en tanto, la suba del río Uruguay también provocó evacuaciones y mantenía a la provincia bajo alerta.
La situación en Neuquén fue diferente, aunque igualmente grave. Las precipitaciones intensas causaron desbordes de arroyos, anegamientos y cortes en la red vial. Las lluvias reactivaron diversos arroyos y cañadones en zonas áridas, donde el agua escurre rápidamente y erosiona los caminos. Frente al riesgo de crecidas, deslaves y derrumbes, Vialidad Nacional dispuso una restricción preventiva para circular por todas las rutas nacionales de la provincia entre la noche del jueves 22 y la madrugada del viernes 23 de octubre. Vecinos de la región señalaron que nunca habían visto llover de esa manera en un área caracterizada por su aridez.
Los efectos de El Niño no son uniformes en todo el país. En el Litoral se manifiesta principalmente mediante crecidas fluviales sostenidas, mientras que en Neuquén se expresa a través de tormentas intensas y breves que activan cauces habitualmente secos y ocasionan inundaciones repentinas.
Qué es el Super Niño y su relación con la crisis climática
El Niño es un fenómeno meteorológico vinculado al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Ese proceso altera la circulación atmosférica y modifica los regímenes de lluvias y temperaturas en diferentes regiones.
En algunos territorios puede favorecer lluvias abundantes y crecidas de ríos; en otros, sequías y condiciones propicias para la expansión de incendios. Sus impactos tampoco son iguales en todo el continente. En sectores de la Amazonía, por ejemplo, el calor y la falta de lluvias pueden impulsar incendios, en un escenario agravado por la deforestación y las quemas relacionadas con la expansión agropecuaria.
El actual episodio es considerado el Niño más intenso de las últimas décadas y podría ser el más potente registrado, motivo por el cual se lo denomina de manera coloquial Super Niño. El fenómeno se encuentra intensificado por el calentamiento global asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Las lluvias no alcanzan para explicar el desastre
La intensidad de las precipitaciones no explica por sí sola las consecuencias de una inundación. La deforestación, el desmonte, la pérdida de humedales y las modificaciones en el uso del suelo alteran la capacidad de absorción y el escurrimiento del agua.
También inciden la falta de obras de drenaje, el deficiente mantenimiento de la infraestructura, la urbanización de áreas inundables y la ausencia de planificación territorial. En esas condiciones, el desastre deja de ser exclusivamente natural y pasa a involucrar responsabilidades políticas vinculadas con la prevención, la infraestructura, las alertas tempranas, la salud y la asistencia.
El Plan ENOS presentado por el Gobierno
El Gobierno dio a conocer el Plan ENOS, que prevé una mesa de coordinación encabezada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
La AFE fue creada en marzo de 2025 durante la gestión de Patricia Bullrich, luego de la inundación de Bahía Blanca. El organismo depende del Ministerio de Seguridad Nacional y reúne funciones de preparación, prevención, respuesta inmediata y recuperación ante emergencias que anteriormente coordinaba la Dirección Nacional de Protección Civil.
El plan contempla el monitoreo de la Cuenca del Plata, donde los principales riesgos están asociados a las crecidas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, no incluye situaciones como las que se registran en Neuquén.
La iniciativa incorpora organismos civiles, entre ellos el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua, Vialidad Nacional y áreas de salud. A la vez, incluye a la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y las Fuerzas Armadas.
El planteo cuestiona si la coordinación de organismos resulta suficiente ante una emergencia cuando esas instituciones cuentan con cada vez menos recursos para prevenirla, así como el lugar asignado a las fuerzas de seguridad dentro de ese esquema.
Recortes en las áreas de prevención y respuesta
El Servicio Meteorológico Nacional, responsable de elaborar pronósticos y emitir alertas, tendrá en 2026 un presupuesto 47,7% menor en términos reales que en 2023. Además, entre 2024 y 2026 fueron desvinculados más de 200 trabajadores.
El ajuste también alcanza a la infraestructura. Vialidad Nacional, cuya tarea resulta clave para conservar rutas, puentes y accesos durante una evacuación, sufrió un recorte de $97.103 millones en las partidas destinadas a rutas, según la modificación presupuestaria citada. A ello se agrega una caída de $971.450 millones en las transferencias a provincias y municipios, responsables directos de obras, drenajes y asistencia local. Las partidas para obras hídricas pasaron a ser cero.
La Administración de Parques Nacionales registra una reducción presupuestaria real del 41,7% respecto de 2023. Por su parte, aunque el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos no figura en el Plan ENOS, la conservación de estos ecosistemas resulta relevante para reducir la degradación ambiental y preservar el funcionamiento de las cuencas. Para 2026, su presupuesto proyectado es 71% menor en términos reales que el de 2023.
El monitoreo territorial también depende de las capacidades científicas y tecnológicas. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) produce información satelital que puede utilizarse para seguir inundaciones y transformaciones territoriales. El sistema de ciencia y tecnología en su conjunto acumula una caída proyectada del 50,8% en términos reales desde 2023.
En materia de seguimiento y respuesta sanitaria, las partidas de Salud Pública registraron un recorte de $63.021 millones, de acuerdo con los datos relevados. También se mencionan reducciones en los recursos destinados a los sistemas provinciales de salud y a la prevención de enfermedades transmisibles.
Contar con advertencias anticipadas no equivale a estar preparado para una emergencia. Se estima que cerca de un millón de personas viven en zonas inundables solamente en la Cuenca del Plata, mientras que el plan gubernamental dispone de dos hospitales de campaña de 60 camas. Se trata de una herramienta de contingencia y de respuesta reactiva, aunque anticipada. Cuando esos recursos no alcanzan, queda el despliegue militar y policial.
La intervención militar y policial ante la falta de respuestas
El plan asigna a las fuerzas de seguridad y a las Fuerzas Armadas tareas de rescate, evacuación y logística. Sin embargo, durante las inundaciones actuales, las imágenes oficiales de asistencia contrastan con reclamos de comunidades afectadas. En Colonia Benítez indican que solo disponen de una embarcación, mientras que en Puerto Antequeras los propios vecinos colaboran en el traslado de familias.
La inundación de Bahía Blanca mostró, según el artículo, un funcionamiento similar. Bullrich y Petri fueron recibidos con rechazo, y la asistencia fue sostenida por clubes de barrio, escuelas y vecinos organizados mediante redes de ayuda y solidaridad, antes que por las fuerzas de seguridad. Cuando habitantes de Ingeniero White bloquearon las rutas 3 y 252 para reclamar subsidios que aún no habían cobrado, intervino Gendarmería para reprimir la protesta.
La conclusión planteada es que el problema no puede reducirse a la desidia o la negligencia. Se sostiene que existe una decisión estatal de ajustar, destinar recursos a los sectores más ricos o al pago de la deuda y reprimir a la población. Desde esta perspectiva, no se trata simplemente de un Estado que no logra llegar, sino de un Estado que define dónde asigna sus recursos y a quiénes protege. Por eso, debatir cómo responder a las emergencias implica también discutir esas prioridades.
