El gobierno de Jorge Macri profundiza en la Ciudad de Buenos Aires una política de “Ley y Orden” que, según el planteo del artículo, busca disputar el electorado de Patricia Bullrich y La Libertad Avanza. La persecución a vendedores ambulantes y migrantes, los desalojos, los operativos “Tormenta Negra” en barrios populares, la represión de movilizaciones y el intento de involucrar a escuelas en denuncias contra estudiantes son señalados como parte de una misma orientación.
Desde esta perspectiva, el objetivo sería consolidar una Ciudad cada vez más policial, criminalizar la protesta y disciplinar a trabajadores y sectores populares. También se advierte sobre el avance de herramientas judiciales destinadas a perseguir a quienes se organizan. Frente a esta situación, se propone impulsar una campaña sostenida que reúna las resistencias y construya una fuerza capaz de frenar esos avances.
El paro de subte y la liberación de los metrodelegados
El 20 de octubre, tras la detención de Claudio Dellecarbonara, Facundo Heredia y Néstor Segovia, los trabajadores del subte realizaron un paro total en las seis líneas y el Premetro. La medida concluyó con la liberación de los detenidos.
La solidaridad se manifestó además en la estación Rosas, donde trabajadores del subte y de otros gremios, estudiantes, sectores de la CTA y organizaciones de izquierda realizaron una sentada para exigir la liberación de los metrodelegados. Durante esa acción fue retenido Luciano Corradi, delegado despedido de GPS Aerolíneas, quien también fue liberado.
El texto sostiene que la medida de fuerza, la movilización y la solidaridad activa fueron determinantes para conseguir las liberaciones, por encima de los pronunciamientos parlamentarios. En la jornada estuvieron presentes Myriam Bregman, Nicolás del Caño y otros referentes de izquierda, quienes denunciaron la represión.
La experiencia del subte es presentada como una demostración de que la derecha puede retroceder ante la movilización de fuerzas sociales. La propuesta es trasladar esa experiencia al conjunto de la Ciudad, para evitar que trabajadores, estudiantes y vecinos enfrenten cada conflicto de manera aislada.
Una contracampaña y un frente único
Como respuesta a la política del gobierno porteño, se plantea impulsar una contracampaña de masas ante cada hecho represivo. En ese sentido, se menciona la Marcha de la Bronca, realizada el 19 de septiembre, como un antecedente de articulación entre cientos de organizaciones, referentes, artistas y personalidades de la cultura.
La propuesta central consiste en construir, desde abajo, un frente único contra la represión en sindicatos, centros de estudiantes, escuelas, universidades y organizaciones barriales. Para ello, se reclama que las conducciones sindicales y estudiantiles pongan sus estructuras al servicio de respuestas concretas: solidaridad inmediata ante detenciones, coordinación barrial frente a desalojos y medidas comunes contra la persecución sindical.
El artículo incluye entre las experiencias a fortalecer las luchas del subte, las acciones contra el hostigamiento a vendedores ambulantes, las respuestas populares ante operativos policiales, la Coordinadora contra los Desalojos y las luchas docentes. Entre estas últimas, menciona la jornada del jueves 29, que impuso un paro nacional para reclamar justicia por el femicidio de la docente Nancy Godoy.
El frente único, según esta posición, debería reunir a quienes luchan contra el régimen policial sin eliminar diferencias políticas ni resignar independencia. También plantea discutir las responsabilidades de sectores de la oposición al PRO y promover la mayor unidad en las calles durante movilizaciones vinculadas al financiamiento universitario, la Marcha del Orgullo del 7 de noviembre y las acciones contra la violencia hacia las mujeres previstas para el 25 de noviembre.
Asimismo, se señala que la movilización del 15 de octubre en el Congreso, inicialmente prevista como una protesta pacífica conducida por burocracias universitarias, terminó con varias horas de resistencia frente a la represión y miles de personas permaneciendo en la Plaza.
Buenos Aires es definida como escenario de movilizaciones nacionales. El texto sostiene que Jorge Macri y la Policía de la Ciudad acompañan la represión dirigida por la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, y advierte que el fortalecimiento policial buscaría prepararse para una eventual radicalización de los conflictos sociales.
El escenario internacional y la crítica a la oposición
La resistencia en la Ciudad es ubicada dentro de un contexto internacional de movilizaciones juveniles y populares. Se menciona la jornada del 17 de octubre en Francia, con 800 mil personas y enfrentamientos que, según el artículo, desbordaron la represión policial. Allí participaron estudiantes secundarios y universitarios, sectores obreros y parte del movimiento de los Chalecos Amarillos.
También se mencionan movilizaciones juveniles en Bélgica, España, Italia, Portugal, Albania, Serbia y otros países. El texto afirma que Donald Trump enfrenta consecuencias de una derrota estratégica en Irán y que las elecciones de medio término podrían debilitar a la extrema derecha mundial y al gobierno de Javier Milei, abriendo nuevas condiciones de crisis y resistencia al ajuste.
El artículo cuestiona la falta de respuesta de organizaciones de masas dirigidas mayoritariamente por sectores del peronismo y denuncia complicidades de la oposición en la Legislatura porteña, donde esos sectores constituirían el bloque más numeroso, casi duplicando al oficialismo.
Entre los ejemplos citados figuran la designación de Martín López Zabaleta como fiscal general porteño, acompañada por la mayoría del bloque peronista, y la abstención que facilitó el traspaso del fuero laboral a la Justicia porteña. Según el planteo, estas decisiones fortalecen estructuras estatales que luego intervienen en conflictos contra el pueblo trabajador.
Mientras el peronismo legislativo mantuvo silencio, Myriam Bregman alertó en el Congreso sobre las consecuencias del traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires, que tendría intervención en conflictos por despidos, derechos laborales y persecución sindical. El texto destaca que los trabajadores judiciales denunciaron la intención de construir una Justicia acorde con la reforma laboral impulsada por Milei.
El caso del subte vuelve a ser señalado como ilustrativo: la fiscalía macrista impulsa una causa contra 171 trabajadores por “asociación ilícita”, a raíz de medidas de fuerza. Sin embargo, el artículo remarca que el paro y la solidaridad permitieron liberar a los delegados detenidos el 20 de octubre.
Los Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora
La campaña propuesta comenzó a debatirse entre centenares de militantes porteños de los 17 Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora, junto con Pan y Rosas, la Posta de Salud y agrupaciones impulsadas por el PTS en sindicatos y centros de estudiantes secundarios, terciarios y de la UBA.
Entre las referencias mencionadas se encuentran Claudio Dellecarbonara, integrante del secretariado del sindicato del subte y de la agrupación Bordó; docentes de la agrupación 9 de Abril, como Federico Puy y Ailen Beraldo, integrantes de la directiva de Ademys; y residentes de hospitales porteños de la agrupación Marrón Salud, entre ellos Franco “Paco” Capone.
También se nombra a delegados del Hospital Garrahan, como Bárbara Acevedo y Esteban Argañaraz; a Florencia Saracho, integrante de la directiva de FOETRA y de la agrupación Violeta-Telefónicos; a estatales de la Marrón Clasista; y a aeronáuticos que reclaman la reincorporación de Luciano Corradi y promueven, junto a otras organizaciones, un encuentro contra las persecuciones a dirigentes sindicales.
El artículo destaca además la presencia de En Clave Roja en las facultades de la UBA, con referentes como Luca Bonfante, Mica Martin y Lourdes Oliverio; la participación de No Pasarán en luchas contra el BA Aprende; y el trabajo en centros de estudiantes terciarios como el Joaquín V. González y el Alicia Moreau de Justo.
Se menciona asimismo la actuación de abogados y profesionales del CeProDH ante situaciones represivas, junto a la legisladora Alejandrina Barry; el trabajo del colectivo Contraimagen y de Javier Gabino en la adhesión de artistas a la Marcha de la Bronca; y la labor del Comité de la zona sur de la Ciudad junto al MOI en la Coordinadora contra los Desalojos.
La agrupación Pan y Rosas, con Myriam Bregman y su fundadora, la legisladora Andrea D’Atri, participó del 39º Encuentro Plurinacional de Córdoba y propuso que la próxima edición se realice en la Ciudad de Buenos Aires. También impulsa una movilización federal para el 25 de noviembre contra la violencia de género y la violencia económica y represiva sobre mujeres y diversidades sexuales. A la vez, se anticipa una intervención de lucha en la Marcha del Orgullo del 7 de noviembre contra los gobiernos de Milei y Macri y por la separación de la Iglesia y el Estado.
El objetivo declarado es transformar la simpatía hacia Myriam Bregman y el PTS en organización de jóvenes, trabajadoras y trabajadores, mediante la formación de nuevos Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora.
De la denuncia a una fuerza organizada
La conclusión sostiene que enfrentar el régimen policial de Jorge Macri requiere unificar las resistencias bajo una perspectiva común. El conflicto del subte es presentado como un ejemplo de la combinación entre organización sindical, movilización y solidaridad.
La propuesta final es extender esa experiencia a toda la Ciudad mediante un frente único entre sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones barriales. Los Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora se presentan como una herramienta para impulsar esa campaña, denunciar cada avance represivo, promover acciones y cuestionar los acuerdos que, según el artículo, fortalecen al oficialismo porteño.
El planteo no se limita a responder ante cada conflicto, sino que apunta a construir una fuerza social y política capaz de frenar lo que define como un régimen policial y judicial de la derecha porteña.
