El 29 de octubre se cumplió un nuevo aniversario del desalojo de Guernica, un operativo que las familias que reclamaban tierra y vivienda califican como brutal. La fecha volvió a poner en primer plano las demandas por la entrega de viviendas y el pedido de justicia por Nancy Godoy.

Seis años atrás, durante la madrugada del 29 de octubre de 2020, el gobierno de Axel Kicillof envió a Sergio Berni junto a más de 4.000 policías, topadoras y gases para desalojar a más de 2.500 familias. En plena pandemia, esas familias habían ocupado tierras con el objetivo de conseguir un lugar donde vivir.

Entre quienes integraban la toma había jóvenes y mujeres con sus hijos, muchas de ellas alejadas de situaciones de violencia. En ese espacio levantaron cuatro barrios, una posta sanitaria y una escuelita promovida por docentes de La Marrón. La iniciativa buscaba garantizar la continuidad de las clases para los chicos y ofrecer a las mujeres un lugar de organización.

Según el planteo de las familias, las tierras eran reclamadas por Bellaco para construir una cancha de golf destinada a unos pocos. Denuncian que jueces, punteros e integrantes de la intendencia se alinearon con la posición de ese propietario.

Seis años después, las mujeres continúan organizadas en la Asamblea Permanente de Guernica, su comisión de mujeres y la Asamblea por la Recuperación de las Tierras. Reclaman que las viviendas prometidas todavía no fueron entregadas y cuestionan tanto al Gobierno nacional de Javier Milei, al que definen como ajustador y misógino, como al Gobierno bonaerense, al que reprochan promesas sin concreciones.

En simultáneo con el aniversario del desalojo, se realizó una movilización en reclamo de justicia por Nancy Godoy, docente rural que atravesaba el barro para sostener la escuelita de Guernica. Godoy denunciaba las condiciones precarias de las familias y las propias. Las organizaciones que participaron de la jornada sostienen que su asesinato fue un femicidio y una expresión de odio de clase.

Carmen, vecina de Guernica, expresó: “Justicia por Nancy, hay una docente que ya no está que trabajaba en condiciones precarias que el gobierno dejan de lado. Estas docentes son el pilar de nuestros niños, que no haya más docentes que tengan que dar su vida y a este gobierno de mierda hay que sacarlo con todo y con todos sus cómplices”.

El texto vincula este reclamo con otras situaciones de desalojos y precariedad habitacional. Menciona la defensa de countries y canchas de golf en Guernica, los desalojos llevados adelante en la Ciudad de Buenos Aires por Jorge Macri mediante la Policía de la Ciudad y la denominada Operación Tormenta Negra, y el caso de Maricarmen en Madrid. La mujer, de 87 años y residente durante 71 años en la misma vivienda, fue desalojada en camilla por un fondo buitre tras no poder afrontar el aumento del alquiler; luego murió en un hospital.

Para las organizaciones, estos hechos responden a una misma lógica: la intemperie convertida en negocio para unos pocos y una defensa de la propiedad que deja de lado las necesidades de quienes no tienen acceso a una vivienda.

Durante la tarde, docentes se movilizaron por Nancy Godoy. El artículo cuestiona a las conducciones sindicales por limitarse a actos formales y sostiene que es necesario unir los reclamos de las docentes, las mujeres de Guernica, las enfermeras y quienes no llegan a fin de mes.

La demanda no se reduce al pedido de justicia. Las organizaciones buscan establecer quién dejó sola a Nancy y reclaman responsabilidades desde el patrón hasta los funcionarios. También exigen la adjudicación y entrega urgente de las viviendas para las familias de Guernica. Consideran que esos objetivos deberán lograrse mediante la coordinación desde abajo con trabajadores y trabajadoras, como ocurrió con la construcción de la escuelita, las medidas de fuerza de las trabajadoras del Garrahan y las protestas en España tras el desalojo de Maricarmen, donde se instaló el reclamo de una huelga general.

En ese sentido, recuperan una frase de Myriam Bregman: “moderadas nunca”. También citan a Andrea D’Atri y su planteo de reclamar “el pan y también las rosas”.

Nicolás del Caño manifestó su apoyo a las familias y señaló que, a seis años del desalojo, la dignidad de quienes resistieron ante las topadoras sigue intacta. También destacó que, mediante la lucha, lograron obtener de Kicillof un barrio entero y respaldó el reclamo por la adjudicación y entrega urgente de las viviendas.

Finalmente, el artículo propone construir un movimiento por un partido propio de la nueva clase trabajadora: precarizada, feminizada y sostenedora de escuelas, hospitales y barrios. La propuesta apunta a reunir una fuerza hoy dispersa para decidir y luchar de manera conjunta, con el objetivo de que mujeres como Nancy Godoy y las familias de Guernica tengan un lugar central en la conducción del país.

Por Nancy, por las mujeres de Guernica y por todas.