Unos 250 millones de estadounidenses fueron convocados este martes a las urnas en las elecciones de medio término, que definirán el control de las dos cámaras del Congreso y el escenario político de los dos años restantes del Gobierno de Donald Trump. Antes de la apertura de los centros de votación ya se habían emitido cerca de 50 millones de votos anticipados.
La jornada renueva las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 escaños del Senado, gobernaciones en 36 estados —entre ellos Texas, Georgia, Ohio, Florida y Michigan— y unas 6.000 bancas de legislaturas locales. También se someten a votación referéndums y enmiendas constitucionales sobre derechos reproductivos, marihuana, impuestos, salario mínimo y reformas electorales.
Primeros resultados: avances demócratas
A las 21:00, hora de Nueva York, la agencia Associated Press registraba 11 bancas ganadas por los demócratas en el Senado y tres por los republicanos. El conteo ubicaba a los demócratas con 45 escaños frente a 34 de los republicanos. En la Cámara de Representantes, la relación era de 56 bancas para los demócratas y 28 para los republicanos.
Entre los triunfos demócratas se destacó el de Roy Cooper en Carolina del Norte, donde derrotó al republicano Michael Whatley y dio vuelta una banca que estaba en manos republicanas. El escaño había quedado vacante luego de que Thom Tillis decidiera no presentarse a la reelección. La Associated Press declaró vencedor a Cooper a las 20:23, hora del este.
Además, el demócrata Jamie Ager ganó en Carolina del Norte una banca vacante en la Cámara de Representantes tras la jubilación del republicano Chuck Edwards. Ager se impuso a la legisladora estatal republicana Jennifer Balkcom.
En Georgia, la demócrata Keisha Bottoms ganó la elección a gobernadora y se convirtió en la primera candidata de la noche en arrebatar una gobernación al partido contrario. En el resto de los estados con resultados definidos, los oficialismos conservaron sus cargos: los demócratas retuvieron Nueva York, Massachusetts, Connecticut, Rhode Island, Pennsylvania, Maryland, Illinois y Colorado, mientras que los republicanos mantuvieron Florida y Wyoming.
Senado: reelecciones y carreras decisivas
Varios senadores demócratas aseguraron su continuidad: Edward Markey en Massachusetts, Jack Reed en Rhode Island, Cory Booker en Nueva Jersey y Chris Coons en Delaware. También fue reelecto Jon Ossoff en Georgia, tras vencer al republicano Mike Collins. Ossoff era el único senador demócrata que buscaba la reelección en un estado ganado por Trump en 2024.
En Virginia, Mark Warner logró su cuarto mandato en el Senado al derrotar al republicano Bert Mizusawa, general de división retirado y veterano de la guerra de Afganistán. Warner ocupa la vicepresidencia de la Comisión de Inteligencia.
La republicana Ashley Moody retuvo la banca de Florida en el Senado tras imponerse a la demócrata Angie Nixon, diputada estatal e integrante de los Socialistas Democráticos de América (DSA). Nixon había dado la sorpresa en las primarias al derrotar al candidato preferido por el establishment demócrata.
En las disputas de Texas y Michigan, los demócratas James Talarico y Abdul El-Sayed lideraban las carreras para intentar dar vuelta dos bancas republicanas. Talarico podría convertirse en el primer senador demócrata electo por Texas desde 1988. El-Sayed, blanco de ataques islamófobos durante la campaña, podría ser el primer senador musulmán de la historia del país.
Lo que anticipaban las encuestas
Antes de la votación, los modelos estadísticos, incluidos los del analista Nate Silver, otorgaban a los demócratas una probabilidad del 95,1% de conquistar la Cámara de Representantes. Las proyecciones estimaban entre 227 y 241 escaños para ese partido, por encima de los 218 necesarios para la mayoría, mientras que los republicanos quedarían con 184 bancas tras una pérdida neta de 34.
Para el Senado, los sondeos atribuían a los demócratas una probabilidad del 77,7% de hacerse con el control. Para conseguirlo, necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños. Los republicanos exponían 22 de sus 53 bancas y los demócratas 13 de sus 47.
Entre 30 y 40 distritos de la Cámara de Representantes eran considerados competitivos, y los demócratas necesitaban obtener solamente cuatro para controlar la Cámara Baja. California, Nueva York, Texas, Míchigan, Pensilvania, Arizona, Virginia e Iowa concentraban algunas de las principales disputas.
Participación y señales iniciales
Las encuestas proyectaban una participación cercana al récord de una elección de medio término. La mayor marca corresponde a 2018, con 120 millones de votos emitidos, y se esperaba una cifra similar en esta elección. Históricamente, una baja participación ha favorecido al Partido Republicano.
En Arizona, los primeros datos generaron preocupación entre los republicanos: a las 10 de la mañana, en el condado más grande del estado, había votado apenas la mitad de los republicanos que lo había hecho cuatro años antes. En Florida, el analista Dave Wasserman, del Cook Political Report, señaló que el electorado se perfilaba unos cuatro puntos más demócrata que en 2024. A las 17:00, el sesgo republicano de la participación en ese estado era de 8,3 puntos, frente a los 11,1 puntos registrados al final de la elección de 2024.
Los resultados anticipados de Florida mostraban a Angie Nixon al frente en los condados de Miami-Dade y Osceola, de mayoría hispana, por 10 y 24 puntos porcentuales, respectivamente. Sin embargo, se advertía que esos datos correspondían sobre todo al voto anticipado y que el resultado podía moverse a la derecha con el conteo de los sufragios emitidos el día de la elección.
En Indiana, la republicana Victoria Spartz quedaba por detrás de su rival demócrata, J.D. Ford, en los primeros resultados del quinto distrito. También se seguía de cerca el sexto distrito de Kentucky, donde competían el demócrata Zach Dembo y el republicano Ralph Alvarado, en una contienda ajustada en un distrito que Trump había ganado por 15 puntos en 2024.
Inmigración, una cuestión central
Según encuestas de Associated Press, la mayoría de los votantes expresó su desacuerdo con las medidas migratorias agresivas de la Administración Trump. Cerca de seis de cada diez desaprobaron, en alguna medida o de forma rotunda, el desempeño del ICE, mientras que alrededor de siete de cada diez consideraron que la aplicación de la ley de inmigración fue un factor crucial o importante para definir su voto.
Trump priorizó el cierre de la frontera entre Estados Unidos y México para impedir los cruces ilegales. No obstante, el despliegue de agentes federales para detener y deportar migrantes provocó protestas en las que murieron dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota.
Una elección marcada por la situación de Trump
Aunque el nombre de Donald Trump no figura en las boletas, la elección fue presentada como un referéndum sobre su gestión, atravesada por el aumento del costo de vida, las políticas migratorias, el rechazo a la guerra con Irán y al genocidio en Palestina. El presidente llegó a la jornada debilitado por la crisis económica, los reveses judiciales e internacionales —incluida la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil— y una fractura dentro de la coalición republicana, con pérdidas de apoyo entre votantes latinos y agricultores.
El artículo también señaló que el descontento con el Gobierno podía impulsar el voto demócrata, junto con candidaturas respaldadas por el ala izquierda del partido, Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y el DSA. A la vez, sostuvo que ese apoyo no supone un cheque en blanco para un partido que forma parte del establishment estadounidense y del régimen bipartidista.
Trump afirmó que, si perdía ambas cámaras, se convertiría en “Mister veto”: no promulgaría leyes aprobadas por el Congreso y gobernaría por decreto durante los siguientes dos años. También se planteó la posibilidad de que, ante un resultado muy ajustado en el Senado, denunciara fraude o se negara a reconocer el resultado en algunos estados, lo que podría demorar el escrutinio y profundizar una crisis política.
Horarios de cierre y escrutinio
El conteo se desarrolla de manera escalonada por los distintos husos horarios del país. Las primeras mesas en cerrar son las de la costa este, a las 18:00, hora del este —20:00 de Argentina—, mientras que las últimas, en la costa oeste y Alaska, cierran entre la medianoche y la 1:00 del miércoles, hora del este. En algunos estados los votos anticipados se informan inmediatamente después del cierre de las urnas y en otros se contabilizan al final.
En Kentucky, donde cerraron las primeras urnas, los sondeos previos ubicaban al republicano Andy Barr, candidato para reemplazar a Mitch McConnell, con una ventaja de unos nueve puntos sobre el demócrata Charles Booker. Trump había ganado ese estado por más de 30 puntos en 2024.
