En respuesta al escenario hídrico crítico que afecta a la Región de Coquimbo en Chile, la Junta de Vigilancia del Río Elqui (JVRE) y la Corporación Paso de Agua Negra (CORPAN) han propuesto un plan inusual pero potencialmente efectivo: bombardear las nubes para generar precipitaciones. Esta iniciativa, que fue informada hace un par de semanas por Diario El Día, actualmente se encuentra en trámite a la espera de autorización.
El Ministerio de Salud en Santiago es el organismo encargado de dar luz verde a este proyecto. Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura en la Región de Coquimbo ha expresado su apoyo a la medida, destacando su potencial para mejorar las condiciones productivas del sector silvoagropecuario, afectado por la escasez de agua.
Según Christian Álvarez, titular del Ministerio de Agricultura en la Región de Coquimbo, «como gobierno, estamos apoyando este proyecto de carácter privado, que se traduce en una opción para aumentar las precipitaciones (…), y de este modo, mejorar las actuales condiciones productivas del sector silvoagropecuario. Estamos a disposición para colaborar en lo que sea requerido para su éxito. Esperamos que pueda incrementar las precipitaciones además de aportar a la recuperación productiva de agricultores, crianceros y apicultores».
Por su parte, José González, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Limarí (JVRL), también ha respaldado la iniciativa, afirmando que «cualquier acción que pueda ayudar a enfrentar la escasez hídrica será valorable».
No obstante, hay quienes plantean preocupaciones sobre la efectividad de la estrategia propuesta. Tomás Caballero, meteorólogo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), ha señalado la necesidad de monitorear y evaluar la efectividad de este método a nivel regional.
«La siembra de nubes es una técnica que se está aplicando en muchos lugares del mundo desde hace bastante tiempo. Tiene una base científica. Lo que se realiza es lanzar núcleos de condensación basados en yoduro de plata que después producen que la humedad y las gotitas que están en las nubes tiendan a agruparse, a crecer (…). Por lo tanto, a romper la gravedad precipitando. Pero, a pesar de esto, no existe evidencia que respalde su eficacia en un 100%”, explicó Caballero.
El meteorólogo del CEAZA añadió que los resultados de la siembra de nubes han sido bastante dispares, y que su éxito depende en gran medida de las características locales, la región o las condiciones sinópticas. «Esto significa que cuando venga la precipitación, hay que observar que tipo de nubes son, ya que algunas son más aptas y otras menos para este mecanismo. Es un método que puede que funcione o puede que no», advirtió.
Aunque la propuesta de bombardeo de nubes para generar precipitaciones puede parecer radical, es indicativa de la gravedad de la crisis hídrica en la Región de Coquimbo y de la necesidad de soluciones innovadoras para enfrentarla. Si bien el proyecto aún está en trámite, su implementación y los resultados que pueda generar serán seguramente observados de cerca por aquellos que buscan abordar los desafíos del cambio climático y la escasez de agua en todo el mundo.
