En una creciente situación de preocupación, representantes de la pequeña minería y la minería artesanal de la región han expresado su inquietud por la falta de liberación de los fondos provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR). A pesar de dos años de tramitación, los aproximadamente $1.600 millones destinados al desarrollo de iniciativas para el sector siguen sin ser liberados.
La seremi de Minería, Constanza Espinosa, confirmó que las oficinas continúan cerradas y en espera de los fondos. Espinosa explicó que el papel de la seremi de Minería es apoyar a la minería artesanal para garantizar su funcionamiento con los mecanismos de seguridad mínimos y trabajar regularizados.
La liberación de estos fondos es crucial para avanzar en la regularización de los mineros artesanales, proporcionando apoyo en sus planes de explotación y cierre, y garantizando que operen de acuerdo con la ley. A través de estos fondos, la seremi de Minería también puede proporcionar elementos de protección personal y apoyo en la fortificación, entre otros aspectos.
Espinosa enfatizó que sin los fondos, los mineros artesanales son los más perjudicados, ya que al no estar regularizados, no se incluyen en las estadísticas. Con las tasas de analfabetismo más altas a nivel nacional en la minería artesanal de la Región de Coquimbo, Espinosa subraya que este es uno de los sectores más vulnerables que necesita urgentemente este apoyo.
Durante estos dos años, los mineros han realizado tres movilizaciones, la última de las cuales convocó a 22 agrupaciones de mineros de toda la región. Espinosa explicó que estuvieron casi un año esperando que estos recursos se pusieran en la tabla. Después de conseguirlo con la primera manifestación, se aprobó por unanimidad por parte del Consejo Regional. Sin embargo, se tardó casi siete meses en firmar el convenio, y cuando finalmente se presentó a la Contraloría, un cambio en el Subsecretario invalidó el convenio.
Espinosa hace un llamado a trabajar de forma colaborativa en pro de la minería, una actividad tan relevante para la región. Asegura que están dispuestos a colaborar, pero necesitan que el proceso avance para poder reabrir las oficinas y comenzar a ayudar a los mineros.
Rubén Salinas, presidente de la Asociación Gremial Nacional de la Pequeña Minería, también enfatiza que la minería necesita estos recursos para su desarrollo, especialmente en materia de capacitaciones y seguridad. Asegura que existe inquietud y que la gente está planteando movilizarse nuevamente por este tema.
En cuanto a los accidentes mineros, la seremía de Minería informó que las cifras han disminuido en comparación con años anteriores. En 2023, hubo un total de 13 accidentes fatales a nivel nacional, dos de ellos en la Región de Coquimbo. Hasta la fecha, no se han registrado accidentes fatales en 2024, aunque ya se han registrado dos accidentes graves de pequeña minería.
Espinosa enfatiza que una de las prioridades del ministerio es disminuir la tasa de accidentabilidad, y se han adoptado medidas para prevenir accidentes, no solo en la gran y mediana minería, sino también a nivel artesanal y pequeño.
En resumen, la demora en la liberación de los fondos del FNDR para el desarrollo de la minería artesanal y pequeña ha generado inquietud entre los mineros y ha llevado a movilizaciones en la región. La necesidad de estos fondos para capacitar a los mineros y garantizar su seguridad es imperante y la espera sigue generando tensiones en la región.
