El Movimento Revolucionário de Trabalhadores (MRT) denunció un aumento de la injerencia imperialista de Estados Unidos en Brasil tras la suspensión, el viernes 2 de octubre y a dos días de las elecciones, de los servicios de la Embajada estadounidense en Brasilia y de todos sus consulados en el país.
Según el comunicado, el gobierno de Donald Trump justificó la medida por «razones de seguridad», a raíz de una supuesta amenaza difundida en redes sociales. Sin embargo, las investigaciones de la Policía Federal no habrían encontrado hasta el momento evidencias concretas que confirmaran ese peligro.
Para Diana Assunção, dirigente nacional del MRT, el cierre de las representaciones diplomáticas constituye una señal del incremento de la intervención imperialista en las elecciones brasileñas. La organización plantea la necesidad de impulsar la lucha por la salida de Trump de Brasil y de América Latina.
El texto sostiene que, en los últimos meses, Trump incrementó la presión sobre Brasil mediante aranceles, chantaje comercial, amenazas relacionadas con el PIX —el sistema brasileño de pagos instantáneos— y disputas por el control de tierras raras, minerales críticos, petróleo y otros sectores estratégicos. También denuncia una intervención política directa de Washington en favor de sus aliados bolsonaristas.
Bruno Gilga, dirigente del MRT, activista del SINTUSP y de la Flotilla Global Sumud, remarcó la necesidad de que la clase trabajadora y la juventud sigan de cerca las acciones de Trump y del imperialismo.
En paralelo al cierre de las misiones diplomáticas, se conocieron vínculos entre empresarios multimillonarios relacionados con la red Rockbridge, fundada por JD Vance, vicepresidente de Trump, y la campaña de Flávio Bolsonaro. De acuerdo con la declaración, empresarios conectados a esa estructura realizan tareas de consultoría, elaboran informes y mantienen contactos con la campaña del dirigente brasileño.
El MRT afirma que estas maniobras forman parte de una estrategia de la ultraderecha internacional para ampliar sus intereses económicos, su influencia política y su control sobre los recursos estratégicos de Brasil. A su juicio, la intervención estadounidense busca profundizar la subordinación del país y facilitar que monopolios de Estados Unidos se apropien de su riqueza y de áreas clave de la economía.
La organización señala a Flávio Bolsonaro y al bolsonarismo como fuerzas dispuestas a profundizar esa subordinación, incluyendo la entrega de petróleo y minerales de tierras raras. Asimismo, cuestiona su posición frente al fin del régimen laboral 6×1, definido en el texto como un esquema de seis días de trabajo por uno de descanso.
Como respuesta, el comunicado llama a la movilización de trabajadores, jóvenes y sectores oprimidos. Propone que sindicatos, la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), movimientos sociales y organizaciones de izquierda preparen acciones en lugares de trabajo y estudio, con el objetivo de responder en las calles ante cualquier nueva medida intervencionista.
Leandro Lanfredi, integrante del Sindicato de Trabajadores Petroleros de Río de Janeiro, sostuvo que la lucha contra la injerencia estadounidense debe organizarse en fábricas, escuelas, universidades y centros de trabajo. También planteó que la respuesta debe ser independiente de los sectores de la burguesía brasileña y criticó la referencia de Lula a una alianza «petroquímica» con Trump.
El texto agrega que la oposición a la intervención estadounidense debe incluir la disputa por el control de los recursos naturales estratégicos. Cuestiona que multinacionales y grandes inversores extranjeros mantengan presencia en el petróleo, la minería, la energía y otras áreas centrales de la economía, y menciona la subasta de petróleo prevista por el Gobierno de Lula para el 7 de octubre.
Finalmente, el MRT reclama la nacionalización de esos sectores bajo control obrero y en alianza con científicos de universidades públicas. Propone que las tierras raras, los minerales críticos y el petróleo estén al servicio de la mayoría de la población, y demanda una Petrobras 100% estatal, gestionada democráticamente por sus trabajadores.
Entre sus principales consignas figuran: «Fuera Trump de Brasil y Latinoamérica», «Ninguna injerencia imperialista en las elecciones brasileñas» y la preparación de movilizaciones contra cualquier intervención imperialista.
