Tras una nueva misión técnica en Buenos Aires, el Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó su respaldo al programa económico de Javier Milei, aunque reconoció que el crecimiento registrado hasta ahora se concentra en la energía, la minería y la agricultura, sin trasladarse de igual manera al resto de la economía ni a los trabajadores.
La vocera del organismo, Julie Kozack, afirmó que el crecimiento argentino estuvo “muy concentrado” en esos sectores y señaló la necesidad de que se amplíe y se distribuya de forma más uniforme, tanto entre las actividades económicas como entre los trabajadores.
El FMI no cuestionó el ajuste aplicado por el Gobierno. Por el contrario, Kozack destacó la reducción de la inflación, el superávit fiscal y la acumulación de reservas como avances de la gestión de Milei. Sin embargo, sus declaraciones reconocen que esa estabilización no se refleja en una mejora general de las condiciones de vida ni en un crecimiento con capacidad de crear empleo.
El planteo se produce mientras se acumulan indicadores negativos. En el segundo trimestre de 2026, la desocupación alcanzó el 7,9%. El PIB se redujo 0,6% en términos desestacionalizados frente al trimestre previo. En julio, la actividad económica volvió a caer 2,9% mensual y 1,4% interanual, mientras que la producción industrial manufacturera registró una baja interanual de 5%.
La pobreza también aumentó durante el primer semestre de 2026 y llegó al 32,3% de la población; la indigencia se ubicó en 7,5%. Esto representó incrementos de 4,1 y 1,2 puntos porcentuales, respectivamente, respecto del semestre anterior. Las cifras equivalen a alrededor de 15,5 millones de personas bajo la línea de pobreza y más de 3,6 millones en situación de indigencia.
Una economía concentrada en el agro, la minería y la energía
Según el artículo, la concentración de la actividad en pocos sectores no constituye un efecto secundario, sino un componente central de la orientación económica impulsada por Milei. El plan privilegia actividades que aportan divisas mediante la exportación de bienes comunes naturales, como Vaca Muerta, la minería y el complejo agroexportador.
Estos sectores pueden ampliar las exportaciones, pero tienen una limitada capacidad de generación de empleo. A la vez, el sostenimiento de un dólar barato, la apertura económica y el ajuste en la obra pública afectan a la industria, la construcción, el comercio y otras ramas que reúnen una parte importante de los puestos de trabajo.
En ese marco, el texto sostiene que la advertencia de Kozack sobre la necesidad de que el crecimiento alcance a los trabajadores no se explica solo por una distribución insuficiente de los resultados de la recuperación, sino por una estructura económica que incorpora perjuicios para los asalariados.
Los indicadores laborales acompañan ese diagnóstico: durante el segundo trimestre, la tasa de empleo precario se ubicó en 45%, mientras la desocupación llegó a 7,9%. Además, las ventas de supermercados cayeron 2,1% interanual en julio y acumularon una baja de 2,7% en los primeros siete meses del año.
El Fondo introduce un matiz, pero mantiene su respaldo
La observación del FMI se da en un contexto de creciente cuestionamiento social al Gobierno, marcado por el aumento de la pobreza y la indigencia, el avance de la desocupación y el estancamiento de la actividad. No obstante, el organismo continúa defendiendo el ajuste fiscal, la estabilización y la acumulación de reservas como ejes del programa.
En julio, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, había reivindicado explícitamente los resultados de la política económica de Milei y planteado la necesidad de consolidarlos. Por eso, la nueva advertencia no implica una ruptura del organismo con el Gobierno ni un cambio de orientación, sino el señalamiento de debilidades de una recuperación que no alcanza al conjunto de la economía.
El artículo interpreta que el FMI busca preservar su capacidad de interlocución en un escenario político abierto. Esto no supone que el organismo apueste por un reemplazo específico de Milei o que anticipe lo que ocurrirá en 2027, sino que procura conservar capacidad de negociación con quien ocupe el Poder Ejecutivo.
El Fondo ya había respaldado el programa de Mauricio Macri en 2018, cuando aprobó el mayor acuerdo Stand-By de su historia. Cuatro años más tarde, durante la presidencia de Alberto Fernández, aprobó un acuerdo de Facilidades Extendidas por cerca de US$ 44.000 millones.
Actualmente, el FMI se mantiene como uno de los principales apoyos internacionales de Milei. Según el texto, más allá de los cambios de gobierno, permanece la búsqueda del organismo de garantizar el pago de la deuda, establecer condiciones fiscales y monetarias y orientar a la economía argentina hacia una inserción internacional subordinada a sus necesidades de financiamiento y a los intereses del capital.
El debate sobre un modelo alternativo
El artículo afirma que los ingresos provenientes de Vaca Muerta, la minería o el agro no pueden derramarse automáticamente sobre el resto de la economía. Señala que concentrar inversiones y recursos en la exportación de materias primas puede elevar las ventas externas, pero también implicar una pérdida de capacidad industrial, empleo y producción de bienes necesarios para el país.
Desde esa perspectiva, plantea que exportar más no resulta suficiente y cuestiona el modelo promovido por el FMI y Milei, al que vincula con una estructura de atraso y dependencia. Como alternativa, propone debatir qué se produce y para quién, con los bienes comunes naturales y el sistema financiero bajo control de los trabajadores, además de romper con el Fondo Monetario Internacional y declarar el desconocimiento soberano de la deuda externa que califica de fraudulenta.
