Bunge, la multinacional agroindustrial, comunicó este lunes por la tarde el cierre definitivo de su planta de Campana, situada en el kilómetro 79 de la Ruta 9. La medida implica el despido inmediato de más de 110 trabajadores químicos que se desempeñaban en la fábrica.
En el establecimiento se producían tiosulfato y amoníaco, insumos destinados al sector agrícola. Según estimaciones del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Zárate-Campana, al considerar la cadena de valor regional, la decisión tendría incidencia sobre unos 250 puestos de trabajo.
Durante la noche del lunes, la gerencia dispuso el bloqueo de los accesos a la planta para impedir el ingreso del turno nocturno y evitar que los operarios realizaran una permanencia pacífica dentro de las instalaciones. Los trabajadores se encontraron con personal de seguridad privada y denunciaron la ejecución de un lock-out patronal.
«Ellos no le avisaron a nadie. El que entró a trabajar ayer a la mañana no sabía que a la tarde lo iban a dejar en la calle. Nosotros tampoco. Nadie sabía nada», afirmó Oscar Casco, secretario general del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Zárate-Campana.
La empresa atribuye el cierre al aumento del precio internacional del azufre, una materia prima central para su producción, y al impacto de esos costos. El conflicto se produce en un contexto de crisis para el polo industrial del norte bonaerense, donde la multinacional Cabot cerró en mayo. También se registraron los cierres de Archroma, Clariant y Barcan.
Trabajadores y familias se concentran en las inmediaciones de la fábrica para rechazar los despidos y reclamar por la continuidad de las fuentes laborales.
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