El mundo del baloncesto se detuvo momentáneamente cuando Roger Grimau, el portavoz del Barça, compareció ante los medios tras la derrota del equipo ante el Real Madrid en el primer partido de la serie de semifinales de playoffs. La derrota fue un golpe duro para el equipo azulgrana, que había llegado al partido mucho más descansado que su rival, pero que fue claramente superado por el equipo blanco.
La tensión en la sala de prensa era palpable cuando Grimau comenzó su intervención, intentando explicar el desempeño de su equipo en el partido. «Hemos pagado muy caro el inicio del tercer cuarto» admitió, refiriéndose al momento en el que el partido se inclinó definitivamente a favor del Madrid. A pesar de los altibajos del primer tiempo, Grimau aseguró que el Barça había tenido el control del partido hasta ese punto.
El inicio del tercer cuarto, sin embargo, fue un lastre para los azulgranas. «El inicio del tercer cuarto nos ha perjudicado, lastrado mucho» admitió Grimau. A pesar de que el equipo intentó recuperarse, el partido se rompió definitivamente con la defensa del Madrid.
En cuanto al parcial de 17-2 en contra de su equipo, Grimau confesó que no podía explicarlo completamente. «Nos ha pasado tres veces en la temporada», dijo con pesar. Según él, el equipo ha jugado bien, pero en poco tiempo han recibido un castigo demasiado severo. «Contra un equipo como el Madrid, pagas el esfuerzo por volver y te castigan», explicó.
Grimau, sin embargo, hizo un llamado a la unidad y al apoyo mutuo entre los miembros del equipo. «Estar más juntos que nunca, ayudarnos los unos a los otros. Seguirá habiendo errores, pero lo importante es estar juntos y remar juntos», enfatizó. Reconoció que hubo momentos en los que el equipo jugó bien, pero también otros momentos de desconexión en los que regalaron dos o tres acciones al Madrid.
El capitán del Barça asumió la responsabilidad de la derrota. «El primer responsable soy yo, que tengo que hacer que esto funcione. Ha funcionado a ratitos y tengo que hacer que funcione 40 minutos», dijo con determinación. En relación a la condición física de su compañero de equipo Kalinic, aseguró que está bien y que está entrenando bien. Sin embargo, la decisión de incluirlo en la rotación del equipo queda en sus manos.
Ante la pregunta de si sentía frustración por la derrota, Grimau fue claro. «Frustración no. Estoy triste, jodido y cabreado, pero ya está», dijo. Admitió que hay momentos en que uno quiere y no puede, y que eso genera una sensación de impotencia. Sin embargo, su discurso final fue de resiliencia y optimismo. «Es momento de salir de aquí, cenar, resetear y afrontar el partido con la máxima concentración posible», concluyó Grimau.
El equipo azulgrana tiene ahora la difícil tarea de reponerse y prepararse para el próximo partido contra el Real Madrid. Con la esperanza de que la suerte y la táctica les sean favorables, están listos para darlo todo en el campo y devolver el golpe a su rival. La serie de semifinales de playoffs continúa, y el Barça todavía tiene una oportunidad de reivindicarse y demostrar su valía.
