Era su noche estelar, una chance única para consolidar su candidatura al trono del fútbol mundial. Pero, contrariamente a lo esperado, Erling Haaland y Kylian Mbappé optaron por no asistir a su cita europea. Ambas estrellas preeminentes de la Champions League se volvieron invisibles en sus respectivos enfrentamientos de cuartos de final, un desempeño sorprendente que ha lanzado nuevamente dudas sobre el relevo generacional en el fútbol, que ya es una realidad palpable.
Se suele sugerir que los mejores jugadores brillan en los momentos más cruciales. Cuando la presión es máxima, los equipos se encomiendan a sus estrellas para intentar sacar adelante los partidos. Este era el caso de monarcas como Leo Messi o Cristiano Ronaldo y parecía que serían Erling Haaland y Kylian Mbappé los que tomarían su relevo una vez terminadas sus carreras en la élite. Sin embargo, los príncipes herederos demostraron esta semana que, por el momento, no están preparados para asumir el reinado del fútbol mundial.
En París, aún se preguntan dónde estuvo Kylian Mbappé. El delantero parisino tuvo un partido casi fantasma contra el Barça, una actuación insólita que nadie esperaba cuando su equipo más lo necesitaba. Sin Mbappé, Dembélé asumió el liderazgo del equipo en ciertos momentos, aunque el francés tampoco pudo evitar la derrota del PSG en el Parque de Los Príncipes.
En lo que podría ser su último partido en territorio francés en la Champions League, Mbappé mostró su versión más apática en el campo. Incapaz de generar espacios, Koundé le superó sin piedad en un duelo que pareció no tener rival. Una primera muestra de una rivalidad que se repetirá la próxima temporada con el delantero vistiendo la camiseta del Real Madrid.
En Barcelona, Mbappé tendrá una última oportunidad para buscar la gloria europea con su París Saint-Germain. La eliminatoria sigue completamente abierta a pesar de la derrota en el primer partido, aunque deberá mostrar su mejor versión si los parisinos pretenden avanzar de ronda. La última vez que pisó territorio azulgrana se marchó con un hat-trick en su cuenta personal. Sin embargo, las sensaciones, parecen bastante distintas a las de aquella ocasión.
Por otro lado, no es la primera vez, ni seguramente será la última, que Haaland desaparece completamente cuando el Manchester City más necesita de su presencia. Se esperaba que el delantero noruego se echara al equipo a sus espaldas tras la ausencia de Kevin De Bruyne, aunque lejos de hacerlo, estuvo más inexistente que nunca.
Desapareció en el Bernabéu en un partido donde se volvió a enfrentar a un jugador que parece ser su kryptonita: Antonio Rüdiger. El defensa alemán dominó al ariete en todos los aspectos, una actuación que rozó la perfección, pero que no justifica la apatía de un Haaland que no quiso rebelarse ante tal superioridad defensiva.
La ausencia de Kevin De Bruyne pesó en el rendimiento de Haaland, que completó un partido sin ser capaz de generar ocasiones por cuenta propia. La pesadilla del Bernabéu ha pasado, ahora queda una segunda vuelta en el Etihad con todo por decidir, donde todos esperan el regreso de su mejor versión si el Manchester City espera tener oportunidades de pasar de ronda.
