Francia: estudiantes universitarios se incorporan a las protestas de secundarios

Francia inició una nueva semana de movilizaciones con la incorporación de estudiantes universitarios a las protestas que sostienen sus pares de secundaria, pese a la represión policial denunciada durante las jornadas.

Los estudiantes secundarios continúan bloqueando los accesos a sus colegios, realizando manifestaciones espontáneas y organizando asambleas generales para decidir los próximos pasos de su lucha. Estas acciones se extenderán durante la denominada “Semana Negra”, una convocatoria impulsada por la agrupación estudiantil Le Poing Levé, vinculada a Révolution Permanente, organización hermana francesa del PTS.

Para este martes 6 fue convocada una jornada nacional de lucha, en la que se prevé nuevamente la participación de secundarios, universitarios y distintos sectores de trabajadores, con reclamos por las condiciones de vida y estudio.

Este lunes se registraron acciones en ciudades como Le Havre, Metz y Montpellier. En Metz, estudiantes instalaron un aula al aire libre para denunciar los recortes educativos del gobierno de Emmanuel Macron, una iniciativa que fue reprimida casi de inmediato por la Policía. En Montpellier, más de 500 estudiantes secundarios marcharon hacia el rectorado local.

Estos episodios, entre cientos de acciones similares, reflejan que las protestas contra las políticas de ajuste en educación del Gobierno francés no se han debilitado. Por el contrario, se multiplican y, en algunos casos, adquieren formas más radicalizadas.

Bloqueos en universidades y asambleas masivas

La principal novedad de la jornada fue la adhesión de estudiantes universitarios. Entre 30 y 40 campus fueron bloqueados, incluidos los de Nanterre; París 8, en Vincennes-Saint-Denis; la Universidad de París Cité, en los campus Grands Moulins y Saint Pères; París 1, en La Chapelle, Saint Charles e Institut de Géographie; la Universidad de la Sorbona, en Jussieu, Clignancourt y Malesherbes; Sorbonne Nouvelle y Évry Paris Saclay.

También se realizaron asambleas generales multitudinarias. En Rennes 2, más de 2.000 personas se reunieron para debatir las medidas a adoptar y la continuidad de la movilización desde la universidad.

En Sorbonne Nouvelle se concentraron cerca de 500 personas; en Jussieu, una asamblea de 600 estudiantes resolvió bloquear el campus; y en Montpellier, 500 estudiantes se congregaron en el campus de la facultad de Ciencias.

Denuncias por la represión

La movilización universitaria y secundaria se produce en medio de una fuerte represión atribuida al Gobierno de Macron. Según las denuncias recogidas, la Policía ya encarceló a alrededor de 5.000 personas, en su gran mayoría menores de edad.

Además, se reportaron lesiones graves entre jóvenes movilizados: en Tours, uno perdió un ojo; en Saint-Ouen-l’Aumône, otro perdió más de la mitad de sus dientes; y este lunes, en Lens, un adolescente de 15 años perdió una mano tras ser alcanzado por una granada de gas lacrimógeno.

Otro episodio tuvo lugar en la Sorbona, donde varios agentes uniformados ingresaron a la facultad y reprimieron a estudiantes que participaban de una asamblea general.

De acuerdo con el texto original, las medidas represivas no frenaron las protestas, sino que contribuyeron a radicalizarlas. El Gobierno ordenó suspender las clases en cerca de 500 establecimientos educativos, prohibió las reuniones en las inmediaciones de los colegios y dispuso la realización de clases virtuales.

Ante esta situación, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ofreció una hoja de ruta de cinco puntos para sentarse a “escuchar” a los jóvenes movilizados. La medida es cuestionada por los manifestantes, especialmente porque Lecornu presentó un presupuesto para 2027 que contempla la eliminación de más de 1.500 cargos docentes.

Expectativa por el papel de la CGT

Se espera que las protestas aumenten su intensidad durante la semana. También existen llamados para que la principal central sindical francesa, la CGT, participe activamente en solidaridad con los estudiantes secundarios. Hasta el momento, la central mantuvo una posición considerada ambigua y dejó una eventual huelga general en un “veremos”.

El artículo plantea que el respaldo que la lucha de los secundarios recibe de diversos sectores podría aumentar la presión sobre la CGT, sobre todo si se expanden las asambleas y las instancias de autoorganización en las que participan trabajadores de distintas ciudades francesas. La conformación de un frente amplio entre estudiantes y trabajadores es presentada como una vía para enfrentar la actuación policial y ampliar la movilización.

Alexis, activista de Poing Levé y director académico de Paul Éluard, afirmó: “El movimiento estudiantil de secundaria se está extendiendo a las universidades y expresa un radicalismo profundo que debe organizarse desde la base. El abanico de posibilidades es amplio; podemos acabar con Parcoursup, obtener recursos masivos para la educación, ¡pero nos espera un reto!”.

La “Semana Negra” comenzó con fuerza y, según el desarrollo de las jornadas, no muestra señales de retroceso.