Organizaciones de estudiantes secundarios y universitarios, sindicatos y grupos de chalecos amarillos realizaron este 31 de octubre una nueva jornada de movilizaciones en distintas ciudades de Francia, luego de las protestas masivas del 17 y el 24 de octubre. La convocatoria, denominada Acto III, se desarrolló en medio de denuncias por restricciones a las manifestaciones, un amplio despliegue policial y la prohibición de la tradicional marcha entre Bastilla y Nación en París.

Según el Grupo Intersindical, más de 500.000 personas participaron de las movilizaciones en todo el país. La jornada tuvo como principales reclamos el encarecimiento del costo de vida, las políticas de austeridad del Gobierno de Emmanuel Macron, la defensa del derecho a manifestarse y el rechazo a las medidas represivas. El Ministerio del Interior difundió una cifra menor, de acuerdo con el reporte.

Las organizaciones convocantes cuestionaron la respuesta oficial, que describieron como insuficiente, y denunciaron un endurecimiento de la política de seguridad. Entre otras medidas, señalaron el despliegue de unidades como el GIGN, la BRI y el RAID. También apuntaron contra las decisiones del ministro del Interior, Laurent Núñez, y contra el traslado del recorrido autorizado en París hacia la periferia, entre Porte de Charenton y Porte de Bagnolet.

Restricciones en París y movilizaciones fuera del recorrido autorizado

Por la mañana, el Consejo de Estado anuló la suspensión que un tribunal administrativo había dictado sobre la prohibición de una marcha desde la plaza de la Bastilla. De ese modo, la Prefectura mantuvo el itinerario entre Porte de Charenton y Porte de Bagnolet, fuera del centro parisino.

Aun así, durante la tarde grupos de estudiantes se concentraron cerca de Bastilla y marcharon por distintos puntos de la capital. La Coordinación Regional Estudiantil de Île-de-France informó que su columna fue cercada por la Policía en la rue de la Roquette, cerca de Bastilla. Más tarde, manifestantes llegaron a Place Daumesnil y continuaron hacia el centro de París una vez concluido el trayecto autorizado.

También hubo una convocatoria nocturna en Châtelet y se registró una movilización en las cercanías de Bastilla. En Daumesnil, estudiantes secundarios participaron de una protesta con un clima festivo durante la noche de Halloween.

Protestas en Marsella y otras ciudades

En Marsella, miles de personas se concentraron en el barrio de Les Réformés pese a las prohibiciones de manifestarse y al operativo policial, que incluía vehículos blindados Centaure y efectivos de los CRS. Durante la tarde se reportó el uso de gases lacrimógenos y cargas policiales contra la movilización.

Según los reportes difundidos durante la jornada, integrantes de la CGT formaron una cadena para proteger la marcha. Por la noche continuaron las protestas en el barrio de La Plaine, donde se informaron barricadas, enfrentamientos, gases lacrimógenos y un helicóptero sobrevolando la zona. También se denunciaron episodios de intimidación contra trabajadores de prensa.

Las movilizaciones alcanzaron asimismo a Rennes, donde decenas de miles de personas salieron a la calle; Brest, con cerca de 10.000 participantes según el reporte; Burdeos, Grenoble, Le Mans, Lyon, Chambéry y otras localidades. En Le Mans, miles de manifestantes tomaron la circunvalación tras una asamblea general. En Lyon, se registraron incidentes con grupos de ultraderecha que, según el artículo original, intentaban provocar a los asistentes.

Estudiantes y trabajadores, camino a la huelga del 5 de noviembre

La jornada estuvo atravesada por llamados a reforzar la huelga del 5 de noviembre. Distintos sectores plantearon la necesidad de coordinar a estudiantes y trabajadores mediante asambleas interprofesionales. Entre los antecedentes mencionados figuran la confluencia entre estudiantes y trabajadores en el centro técnico de Châtillon y una asamblea interprofesional en Toulouse que reunió a 800 personas de sectores como la aeronáutica, los servicios sociales, la sanidad y la educación.

Révolution Permanente sostuvo que la movilización del 31 de octubre debía servir como plataforma para impulsar una huelga general. La organización criticó a la dirigencia sindical por considerar insuficiente su preparación de la medida y cuestionó las negociaciones previstas con los empresarios para el 4 de noviembre.

Las protestas se produjeron tras la movilización del 24 de octubre, cuando la CGT estimó una participación de 800.000 personas en todo el país, incluidas 250.000 en París pese a la lluvia torrencial. Los convocantes sostienen que la continuidad de las acciones y la coordinación entre la juventud y los trabajadores serán claves para la jornada de paro prevista para el 5 de noviembre.