“Miedo insuperable”: La tesis de las defensas de imputados en asesinato de Alejandro Ponce

Alejandro Ponce, cuyo secuestro y asesinato han conmocionado a la comunidad de La Serena, fue recordado ayer en una nueva jornada del juicio en el Tribunal Oral de La Serena. La atención se centró en J.J.O., alias «el Argentino», acusado de ser cómplice en los hechos.

Según la Fiscalía, «el Argentino» habría borrado las cintas de seguridad y ayudado a limpiar la sangre de la escena del crimen. Sin embargo, su abogado defensor presentó un perfil del ciudadano trasandino que pinta una imagen muy diferente: un hombre tranquilo, solidario y transparente.

El abogado defensor presentó a varios testigos que hablaron a favor de J.J.O., describiendo rasgos de su personalidad. También presentó a una psicóloga que proporcionó un informe sobre su estado mental. Según el testimonio de estos individuos, «el Argentino» es conocido por su generosidad, a menudo poniendo las necesidades de los demás por encima de las suyas propias.

Criado en Córdoba, Argentina, por su madre, una trabajadora de la iglesia local, J.J.O. creció en un hogar católico. Este entorno religioso ha sido una fuente de críticas, con algunos sugiriendo que su naturaleza generosa es el resultado de su educación «demasiado católica». Además, se supo que J.J.O. tiene dos años de estudios en informática y que vivía en Paihuano con su pareja y su suegra.

En un giro complicado, se reveló que «el Argentino» tenía una relación con «el Chaca», el principal sospechoso del secuestro y asesinato de Alejandro Ponce. «El Chaca» suministraba a J.J.O. marihuana y le asignaba trabajos como la instalación y mantenimiento de cámaras de seguridad.

La psicóloga forense, Paola Dinamarca, presentó una interpretación interesante de la participación de J.J.O. en el incidente. Según ella, «el Argentino» estaba en estado de «miedo insuperable» cuando se le pidió que borrara las imágenes de las cámaras de seguridad y ayudara a limpiar la escena del crimen. Este miedo, argumenta, se vio exacerbado por la «psicología de la obediencia», una situación en la que una persona se siente obligada a obedecer a otra.

Es importante destacar que «el Argentino» hizo una llamada al Fono Denuncia Seguro, un servicio de denuncia de delitos, en la que relató los hechos y proporcionó información sobre el secuestro y asesinato de Ponce. Este detalle ha llevado a algunos de los abogados defensores a sugerir que J.J.O. actuó bajo el miedo insuperable que «el Chaca» le imponía.

La Fiscalía, sin embargo, ha cuestionado la validez de esta defensa. Argumentan que «el Argentino» no podía estar tan asustado, ya que volvió a la casa del crimen para alimentar a los animales que estaban allí. Además, señalan que la llamada a Fono Denuncia Seguro se realizó dos días después del incidente, después de que ya se había realizado un procedimiento policial en la casa del principal sospechoso.

A medida que el juicio de Alejandro Ponce continúa, las cuestiones de culpabilidad, miedo y obediencia están en el centro de la atención. Con los argumentos de la defensa y la fiscalía en claro contraste, el destino de «el Argentino» sigue siendo incierto.

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